Lecturas Sábado 30 de Junio 2012


ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

SÁBADO 30

Los primeros Santos Mártires de la Iglesia romana.

Santos: San Adolfo deOsnabruck, obispo. Beato Jenaro María Sarnelli, presbítero.

Vísperas I del domingo: 1a semana del Salterio. Tomo III:pp. 745 y 453. Para los fieles: pp. 472 y 402. Edición popular: pp. 13 y 469.Feria (Verde)

VENDRÁN DE ORIENTE Y OCCIDENTE

Lm 2, 2. 10-14.18-19; Mt 8, 5-17

El capítulo segundo de Lamentaciones es un esfuerzo postreroque pretende ayudar a reorganizar el futuro a la generación sobreviviente a ladestrucción de Jerusalén. Conviene escarmentar en cabeza ajena. Si losantepasados se dejaron engatusar por las visiones de los falsos profetas, susdescendientes podrán dolerse, lamentarse y aprender que el futuro de Israeldependerá de la docilidad y la escucha de la palabra del Señor. De esa sensateznos habla el relato de san Mateo. El capitán romano sabe acatar la disciplinamilitar, esa experiencia le facilita confiar en la palabra eficaz del SeñorJesús. Su fe confiada recibirá la respuesta generosa de parte del Señor y surecuerdo, quedara grabado ejemplarmente en esta narración Evangelio.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 16. 18-19)

Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificare mi Iglesia ylas puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llavesdel Reino de los cielos.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que en la serie de sucesores de Pedro elegistea tu siervo Benedicto como vicario de Cristo y pastor de tu pueblo, escuchanuestras suplicas y concédenos que confirme en la fe a sus hermanos y que contoda la Iglesia viva en comunión con él, unida por el vínculo del amor y de lapaz, para que todos los hombres encuentren en ti, Pastor eterno, la verdad y lavida. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Jerusalén, clama al Señor con toda el alma.

Del libro de las Lamentaciones: 2, 2. 10-14. 18-19

El Señor ha destruido sin piedad todas las moradas de Jacob;en su furor ha destruido las fortalezas de Judá; ha echado por tierra ydeshonrado al rey y a sus príncipes.
En el suelo están sentados, en silencio, los ancianos de Sion; se han echadoceniza en la cabeza y se han vestido de sayal. Humillan su cabeza hasta latierra las doncellas de Jerusalén.
Mis ojos se consumen de tanto llorar y el dolor me quema las entrañas; la bilisme amarga la boca por el desastre de mi pueblo, al ver que los niños ylactantes desfallecen en las plazas de la ciudad.
Los niños les preguntan a sus madres: "¿Dónde hay pan?". Y caen sinfuerzas, como heridos, en las plazas de la ciudad, y expiran en brazos de susmadres. ¿Con quién podré compararte, Jerusalén? ¿Con quién te podre asemejar?¿O qué palabras te podré decir para consolarte, virgen, hija de Sión? Inmensacomo el mar es tu desgracia. ¿Quién podrá curarte?
Tus profetas te engañaron con sus visiones falsas e insensatas. No te hicieronver tus pecados para evitarte así el cautiverio, y solo te anunciaronfalsedades e ilusiones.
Clama, pues, al Señor con toda el alma; gime, Jerusalén; deja correr atorrentes tus lágrimas de día y de noche; no te concedas descanso; que no dejende llorar las niñas de tus ojos. Levántate y clama al Señor durante toda lanoche; derrama como agua tu corazón en la presencia de Dios; alza tus manoshacia Él y ruega por la vida de tus pequeñuelos. Palabra de Dios. Tealabamos, Señor.

Del salmo 73 R/. No te olvides, Señor, de nosotros.
¿Por qué, Dios nuestro, nos has abandonado y está ardiendo tu cólera contra lasovejas de tu rebaño? Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, dela tribu que rescataste para posesión tuya, del monte Sión, donde pusiste tumorada. R/.
Ven a ver estas ruinas interminables: el enemigo ha arrasado todo el santuario;rugieron los agresores en medio de tu asamblea, levantaron sus estandartes. R/.
Parecía que se abrían paso a hachazos en medio de la maleza. Con martillos ymazos destrozaron todas las puertas; prendieron fuego a tu santuario,derribaron y profanaron tu morada. R/.
Acuérdate de tu alianza, Señor, pues todo el país está lleno de violencia. Queel humilde no saiga defraudado, y los pobres y afligidos alaben tu nombre. R/.

ACLAMACIÓN (Mt 8,17) R/. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores. R/.

Muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán conAbraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos.

Del santo Evangelio según san Mateo: 8,5-17

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercóun oficial romano y le dijo: "Señor, tengo en mi casa un criado que estáen cama, paralitico, y sufre mucho". Él le contesto: "Voy acurarlo".
Pero el oficial le replicó: "Señor, yo no soy digno de que entres en micasa; con que digas una sola palabra, mi criado quedara sano. Porque yo tambiénvivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno:'¡Ve!', él va; al otro: '¡Ven!', y viene; a mi criado: '¡Haz esto!', y lohace".
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: "Yoles aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguroque muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentaran con Abraham, Isaac yJacob en el Reino de los cielos. En cambio, a los herederos del Reino losecharan fuera, a las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación”.
Jesus le dijo al oficial romano: "Vuelve a tu casa y que se te cumpla loque has creído". Y en aquel momento se curó el criado.
A1 llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de este en cama, confiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la fiebre. Ella se levantó yse puso a servirles. Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. El expulso alos demonios con su palabra y curo a todos los enfermos. Así se cumplió lodicho por el profeta Isaías: Él hizo suyas nuestras debilidades y cargo connuestros dolores. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos para elsacrificio eucarístico; protege y dirige a tu santa Iglesia en unión connuestro Papa Benedicto, a quien constituiste su pastor. Por Jesucristo, nuestroSeñor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 21, 15. 17)

Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?, le dijo elSeñor a Pedro. Este le respondió: Señor, tú lo conoces todo, tú sabes que teamo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por esta Eucaristía, en la que nos has permitido participar,confirma, Señor, en la unidad y en el amor a la santa Iglesia y a tu siervo, elPapa Benedicto, para que juntos, rebaño y pastor, recorran con seguridad elcamino de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.