Lecturas Viernes Santo, 6 de Abril 2012, Semana Santa


ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

VIERNES 6

VIERNES SANTO “DE LA PASIÓN DEL SEÑOR”

Santos: Marcelino de Roma, mártir; Pedro de Verona, mártir.Beata Petra Morosini, mártir. (Rojo)

CARGÓ CON NUESTROS DOLORES

Is 52, 13-53, 12; Hb 4, 14-16; 5, 7-9; .16 18,1-19, 42

El poema de Isaías pone el énfasis en la existenciasufriente del Siervo. La lista de verbos que describen el maltrato y eldesprecio son abundantes. Las imágenes destacan la violencia y la brutalidadcon la cual apagaron la vida de esa persona. El personaje no tiene contornosprecisos, puede ser un individuo de Carne y hueso, puede ser el pueblo mismo deIsrael. A los ojos del cuarto evangelista la pasión y muerte de Jesús es laculminación de una existencia completamente volcada a favor de Israel. Jesúsansia la manifestación de la Gloria divina y asume con toda libertad la muerteque se avecina, como expresión del inquebrantable amor del Padre por su pueblo.Con su muerte irrumpiría de una forma misteriosa el Señorío de Dios sobreIsrael, su pueblo.

El día de hoy y el de mañana, por una antiquísima tradición,la Iglesia omite por completo la celebración del sacrificio eucarístico.
El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros y sinmanteles.
Después del mediodía, alrededor de las tres de la tarde, a no ser que por razónpastoral se elija una hora más avanzada, se celebra la Pasión del Señor, queconsta de tres partes: Liturgia de la Palabra, Adoración de la Cruz y SagradaComunión.
En este día la Sagrada Comunión se distribuye a los fieles únicamente dentro dela celebración de la Pasión del Señor; pero a los enfermos que no puedan tomarparte en esta celebración, se les puede llevar a cualquier hora del día.
El sacerdote y el diácono, revestidos de color rojo como para la misa, sedirigen al altar y, hecha la debida reverencia, se postran rostro en tierra o,si se juzga mejor, se arrodillan, y todos oran en silencio durante algúntiempo.
Después, el sacerdote, con los ministros, se dirige a la sede, donde, vueltohacia el pueblo, con las manos juntas, dice una de las oraciones siguientes:

ORACIÓN

No se dice "Oremos"
Padre nuestro misericordioso, santifica y protege siempre a esta familia tuya,por cuya salvación derramó su Sangre y resucitó glorioso Jesucristo, tu Hijo.El cual vive y reina por los siglos de los siglos. R/. Amén.

O bien:

Tú, que con la Pasión de Cristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,nos libraste de la muerte, que heredamos todos a consecuencia del primerpecado, concédenos, Señor, a cuantos por nacimiento somos pecadores, asemejamosplenamente, por tu gracia, a Jesucristo, que vive y reina contigo por lossiglos de los siglos. R/. Amén.

Primera parte

LITURGIA DE LA PALABRA

Luego todos se sientan y se hace la primera lectura, tomadadel profeta Isaías, con su salmo.

PRIMERA LECTURA

Él fue traspasado por nuestros crímenes.

Del libro del profeta Isaías: 52, 13-53, 12

He aquí que mi siervo prosperará, será engrandecido yexaltado, será puesto en alto. Muchos se horrorizaron al verlo, porque estabadesfigurado su semblante, que no tenía ya aspecto de hombre; pero muchospueblos se llenaron de asombro. Ante él los reyes cerrarán la boca, porqueverán lo que nunca se les había contado y comprenderán lo que nunca se habíanimaginado.
¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado? ¿A quién se le revelará el poderdel Señor? Creció en su presencia como planta débil, como una raíz en eldesierto. No tenía gracia ni belleza. No vimos en él ningún aspecto atrayente;despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado alsufrimiento; como uno del cual se aparta la mirada, despreciado y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lotuvimos por leproso, herido por Dios y humillado, traspasado por nuestrasrebeliones, triturado por nuestros crímenes. El soportó el castigo que nos traela paz. Por sus llagas hemos sido curados.
Todos andábamos errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señorcargó sobre Él todos nuestros crímenes. Cuando lo maltrataban, se humillaba yno abría la boca, como un cordero llevado a degollar; como oveja ante elesquilador, enmudecía y no abría la boca.
Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron. ¿Quién se preocupó de susuerte? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte por lospecados de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la hora de sumuerte, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida comoexpiación, verá a sus descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperaránlos designios del Señor. Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará;con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenesde ellos.
Por eso le daré una parte entre los grandes, y con los fuertes repartirá despojos,ya que indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre los malhechores,cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores. Palabrade Dios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 30 R/. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado. En tus manosencomiendo mi espíritu y tú, mi Dios leal, me librarás. R/.
Se burlan de mí mis enemigos, mis vecinos y parientes de mí se espantan, losque me ven pasar huyen de mí. Estoy en el olvido, como un muerto, como unobjeto tirado en la basura. R/.
Pero yo, Señor, en ti confío. Tú eres mi Dios, y en tus manos está mi destino.Líbrame de los enemigos que me persiguen. R/.
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia. Sean fuertesy valientes de corazón, ustedes, los que esperan en el Señor. R/.

A continuación se hace la segunda lectura tomada de la cartaa los hebreos, con el canto antes del Evangelio.

Aprendió a obedecer y se convirtió en la causa de lasalvación eterna para todos los que lo obedecen.

De la carta a los hebreos: 4, 14-16; 5, 7-9

Hermanos: Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote,que ha entrado en el cielo. Mantengamos firme la profesión de nuestra fe. Enefecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de compadecerse denuestros sufrimientos, puesto que El mismo ha pasado por las mismas pruebas quenosotros, excepto el pecado. Acerquémonos, por lo tanto, con plena confianza altrono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayudaen el momento oportuno.
Precisamente por eso, Cristo, durante su vida mortal, ofreció oraciones ysúplicas con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte,y fue escuchado, por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecerpadeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvacióneterna para todos los que lo obedecen. Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN (Flp 2, 8-9) R/. Honor y gloria a ti, SeñorJesús.
Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte y unamuerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó elnombre que está sobre todo nombre. R/.

Finalmente se lee la Pasión del Señor según san Juan, delmismo modo que el domingo precedente.

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN (18, 1-19,42)

Apresaron a Jesús y lo ataron
En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón,donde había un huerto, y entraron allí Él y sus discípulos. Judas, el traidor,conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con susdiscípulos.
Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los sumos sacerdotesy de los fariseos y entró en el huerto con linternas, antorchas y armas.
Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantó y les dijo:
"¿A quién buscan?".
Le contestaron:
"A Jesús, el nazareno".
Les dijo Jesús:
“Yo soy".
Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles 'Yo soy', retrocedierony cayeron a tierra. Jesús les volvió a preguntar:
"¿A quién buscan?".
Ellos dijeron:
"A Jesús, el nazareno".
Jesús contestó:
"Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos sevayan".
Así se cumplió lo que Jesús había dicho: 'No he perdido a ninguno de los que mediste'. Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió a uncriado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Este criado se llamabaMalco. Dijo entonces Jesús a Pedro:
"Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que me ha dado miPadre?".
Llevaron a Jesús primero ante Anás
El batallón, su comandante y los criados de los judíos apresaron a Jesús, loataron y lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, sumosacerdote aquel año. Caifás era el que había dado a los judíos este consejo:'Conviene que muera un solo hombre por el pueblo'.
Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús. Este discípulo eraconocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote,mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta.
Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló con la portera ehizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro:
"¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?".
Él dijo:
"No lo soy".
Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y secalentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.Jesús le contestó:
"Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado continuamente en lasinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada aescondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, sobrelo que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho".
Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús, diciéndole:
"¿Así contestas al sumo sacerdote?".
Jesús le respondió:
"Si he faltado al hablar, demuestra en qué he faltado; pero si he habladocomo se debe, ¿por qué me pegas?".
Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
¿No eres tú también uno de sus discípulos? No lo soy
Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:
"¿No eres tú también uno de sus discípulos?". 
Él lo negó diciendo:
“No lo soy".
Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le habíacortado la oreja, le dijo:
"¿Qué no te vi yo con Él en el huerto?".
Pedro volvió a negarlo y en seguida cantó un gallo.
Mi Reino no es de este mundo
Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana y ellos noentraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder así comer la cenade Pascua.
Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo:
"¿De qué acusan a este hombre?".
Le contestaron:
“Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído".
Pilato les dijo:
"Pues llévenselo y júzguenlo según su ley". S. Los judíos lerespondieron:
"No estamos autorizados para dar muerte a nadie". Así se cumplió loque había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
"¿Eres tú el rey de los judíos?".
Jesús le contestó:
"¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?".
Pilato le respondió:
"¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado amí. ¿Qué es lo que has hecho?".
Jesús le contestó:
"Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, misservidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Peromi Reino no es de aquí".
Pilato le dijo:
"¿Con que tú eres rey?".
Jesús le contestó:
"Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de laverdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
Pilato le dijo:
"¿Y qué es la verdad?".
Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:
"No encuentro en Él ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que porPascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al rey de losjudíos?". 
Pero todos ellos gritaron: "¡No, a ése no! ¡A Barrabás!" (El talBarrabás era un bandido).
¡Viva el rey de los judíos!
Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados trenzaron unacorona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un mantocolor púrpura, y acercándose a Él, le decían:
"¡Viva el rey de los judíos!",
Y le daban de bofetadas.
Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
"Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en Él ninguna culpa".
Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura.Pilato les dijo:
"Aquí está el hombre".
Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron:
"¡Crucificalo, crucificalo!".
Pilato les dijo:
"Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa enÉl".
Los judíos le contestaron:
"Nosotros tenemos una ley y según esa ley tiene que morir, porque se hadeclarado Hijo de Dios".
Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más, y entrando otra vez en elpretorio, dijo a Jesús: 
"¿De dónde eres tú?".
Pero Jesús no le respondió. Pilato le dijo entonces:
"¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte yautoridad para crucificarte?". Jesús le contestó:
"No tendrías ninguna autoridad sobre mi si no te la hubieran dado de loalto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor".
¡Fuera, fuera! Crucifícalo
Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
"¡Si sueltas a ése, no eres amigo del César!; porque todo el que pretendeser rey, es enemigo del César". 
Al oír estas palabras, Pilato sacó a Jesús y lo sentó en el tribunal, en elsitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata). Era el día de lapreparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:
"Aquí tienen a su rey".
Ellos gritaron:
"¡Fuera, fuera! ¡Crucificalo!".
Pilato les dijo:
"¿A su rey voy a crucificar'?".
Contestaron los sumos sacerdotes: "No tenemos más rey que el César".
Entonces se los entregó para que lo crucificaran.
Crucificaron a Jesús y con Él a otros dos
Tomaron a Jesús, y Él, cargando con la cruz se dirigió hacia el sitio llamado"la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron,y con Él a otros dos, uno de cada lado, y en medio Jesús. Pilato mandó escribirun letrero y ponerlo encima de la cruz; en él estaba escrito: 'Jesús elnazareno, el rey de los judíos'. Leyeron el letrero muchos judíos, porqueestaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo,latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron aPilato: 
"No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Éste ha dicho: Soy rey de losjudíos'".
Pilato les contestó: "Lo escrito, escrito está".
Se repartieron mi ropa
Cuando crucificaron a Jesús, los soldados cogieron su ropa e hicieron cuatropartes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sincostura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo. Por eso se dijeron:
"No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca"
Así se cumplió lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa y echaron asuerte mi túnica. Y eso hicieron los soldados.
Ahí está tu hijo - Ahí está tu madre
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, Maria la deCleofás y María
Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería,Jesús dijo a su madre:
"Mujer, ahí está tu hijo".
Luego dijo al discípulo:
"Ahí está tu madre".
Y desde aquella hora el discípulo se la llevó a vivir con él.
Todo está cumplido
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para quese cumpliera la Escritura dijo:
"Tengo sed".
Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponjaempapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesúsprobó el vinagre y dijo:
"Todo está cumplido",
e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.
Inmediatamente salió sangre y agua
Entonces los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para quelos cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porqueaquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran laspiernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron laspiernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con El. Peroal llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas,sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza einmediatamente salió sangre y agua.
El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe quedice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que secumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún hueso; y en otrolugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
Vendaron el cuerpo de Jesús y lo perfumaron
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero oculto pormiedo a los judíos, pidió a Pilato que lo dejara llevarse el cuerpo de Jesús. YPilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo.
Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cienlibras de una mezcla de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos aromas, segúnse acostumbra enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde locrucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde nadie había sidoenterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la preparación de laPascua y el sepulcro estaba cerca, allí pusieron a Jesús.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Después de la lectura de la Pasión, se tiene, si pareceoportuno, una breve homilía, después de la cual el sacerdote puede exhortaralos fieles a orar durante un breve espacio de tiempo.

ORACIÓN UNIVERSAL

La Liturgia de la Palabra se termina con la OraciónUniversal, que se hace de esta manera: el diácono, junto al ambón, dice elinvitatorio, en el cual se expresa la intención. En seguida oran todos ensilencio durante un breve espacio de tiempo y luego el sacerdote, de pie juntoa la sede o ante el altar, dice la oración con las manos extendidas. Los fielespueden permanecer arrodillados o de pie durante todo el tiempo de las oraciones.
Las Conferencias Episcopales pueden aprobar algunas aclamaciones del puebloantes de cada oración del sacerdote o disponer que se conserve la invitacióntradicional del diácono: "Arrodillémonos, levantémonos", y lacostumbre de que los fieles se arrodillen en silencio durante la oración.
Cuando hay una grave necesidad pública, el Ordinario del lugar puede permitir oprescribir que se añada alguna intención especial.
De las oraciones que se presentan en el Misal, el sacerdote puede escoger lasque sean más apropiadas para las circunstancias del lugar, cuidando, sinembargo, de que se conserve la serie de intenciones establecidas para laOración Universal (instrucción General del Misal Romano, n. 46).

I. Por la santa Iglesia.
Oremos, hermanos, por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda lapaz y la unidad, la proteja en todo el mundo y nos conceda una vida serena,para alabar a Dios Padre todopoderoso.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo revelaste tu gloria a todas lasnaciones, conserva la obra de tu amor, para que tu Iglesia, extendida por todoel mundo, persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. PorJesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

II. Por el Papa.
Oremos también por nuestro santo padre el Papa N., para que Dios nuestro Señor,que lo eligió entre los obispos, lo asista y proteja para bien de su Iglesia,como guía y pastor del pueblo santo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, cuya providencia gobierna todas las cosas, atiendenuestras súplicas y protege con tu amor al Papa que nos has elegido, para queel pueblo cristiano, confiado por ti a su guía pastoral, progrese siempre en lafe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

III. Por el pueblo de Dios y sus ministros.
Sobre la forma de mencionar al obispo, Cfr. Instr. Gen. n. 109
Oremos también por nuestro obispo N., por todos los obispos, presbíteros,diáconos, por todos los que ejercen algún ministerio en la Iglesia y por todoel pueblo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que con tu Espíritu santificas y gobiernas a todatu Iglesia, escucha nuestras súplicas y concédenos tu gracia, para que todos,según nuestra vocación, podamos servirte con fidelidad. Por Jesucristo, nuestroSeñor. R/. Amén.

IV. Por los catecúmenos.
Oremos también por los (nuestros) catecúmenos, para que Dios nuestro Señor losilumine interiormente y les comunique su amor; y para que, mediante elbautismo, se les perdonen todos sus pecados y queden incorporados a Cristonuestro Señor.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que sin cesar concedes nuevos hijos a tu Iglesia,aumenta en los (nuestros) catecúmenos el conocimiento de su fe, para que puedanrenacer por el bautismo a la vida nueva de tus hijos de adopción. PorJesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

V. Por la unidad de los cristianos.
Oremos también por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Diosnuestro Señor les conceda vivir sinceramente lo que profesan y se dignereunirlos para siempre en un solo rebaño, bajo un solo pastor.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, tú que reúnes a los que están dispersos y losmantienes en la unidad, mira con amor a todos los cristianos, a fin de que,cuantos están consagrados por un solo bautismo, formen una sola familia, unidapor el amor y la integridad de la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

VI. Por los judíos.
Oremos también por el pueblo judío, al que Dios se dignó hablar por medio delos profetas, para que el Señor le conceda progresar continuamente en el amor asu nombre y en la fidelidad a su alianza.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que prometiste llenar de bendiciones a Abraham y asu descendencia, escucha las súplicas de tu Iglesia, y concede al pueblo de laprimitiva alianza alcanzar la plenitud de la redención. Por Jesucristo, nuestroSeñor. R/. Amén.

VII. Por los que no creen en Cristo.
Oremos también por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por elEspíritu Santo, puedan encontrar el camino de la salvación.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo buscarsinceramente agradarte, para que encuentren la verdad; y a nosotros tus fieles,concédenos progresar en el amor fraterno y en el deseo de conocerte más, paradar al mundo un testimonio creíble de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

VIII. Por los que no creen en Dios.
Oremos también por los que no conocen a Dios, para que obren siempre con bondady rectitud, y puedan llegar así a conocer a Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que has hecho a los hombres en tal forma que en todo,aun sin saberlo, te busquen y sólo al encontrarte hallen descanso, concédenosque, en medio de las adversidades de este mundo, todos reconozcan las señalesde tu amor y, estimulados por el testimonio de nuestra vida, tengan por fin laalegría de creer en ti, único Dios verdadero y Padre de todos los hombres. PorJesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

IX. Por los gobernantes.
Oremos también por los jefes de Estado y todos los I responsables de losasuntos públicos, para que Dios nuestro Señor les inspire decisiones quepromuevan el bien común, en un ambiente de paz y libertad.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, en cuya mano está mover el corazón de los hombres ydefender los derechos de los pueblos, mira con bondad a nuestros gobernantes,para que, con tu ayuda, promuevan una paz duradera, un auténtico progresosocial y una verdadera libertad religiosa. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/.Amén.

X. Por los que se encuentran en alguna tribulación.
Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de todassus miserias, dé salud a los enfermos y pan a los que tienen hambre, libere alos encarcelados y haga justicia a los oprimidos, conceda seguridad a los queviajan, un pronto retomo a los que se encuentran lejos del hogar y la vidaeterna a los moribundos.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los quesufren, escucha a los que te invocan en su tribulación, para que experimententodos la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

Segunda parte

ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Terminada la Oración Universal, se hace la adoración solemnede la santa Cruz. De las dos formas que se proponen a continuación para eldescubrimiento de la cruz, elíjase la que se juzgue más apropiadapastoralmente, de acuerdo con las circunstancias.
Primera forma de mostrar la santa Cruz
Se lleva al altar la cruz, cubierta con un velo y acompañada por dos acólitoscon velas encendidas.
El sacerdote, de pie ante el altar, recibe la cruz, descubre un poco su extremosuperior, la eleva y comienza a cantar el invitatorio Mirad el árbol de laCruz, cuyo canto prosigue juntamente con los ministros sagrados o, si es necesario,con el coro. Todos responden: Venid y adoremos.
Terminado el canto, todos se arrodillan y adoran en silencio, durante algunosinstantes, la cruz que el sacerdote, de pie, mantiene en alto.
En seguida el sacerdote descubre el brazo derecho de la cruz y, elevándola denuevo, comienza a cantar (en el mismo tono que antes) el invitatorio"Mirad el árbol de la Cruz", y se prosigue como la primera vez.
Finalmente descubre por completo la cruz y, volviéndola a elevar, comienza portercera vez el invitatorio Mirad el árbol de la Cruz, como la primera vez.
En seguida, acompañado por dos acólitos con velas encendidas, el sacerdotelleva la cruz a la entrada del presbiterio o a otro sitio adecuado y la colocaahí, o la entrega a los ministras o acólitos para que la sostengan, y se ponenlas dos velas encendidas a los lados de la cruz.
Se hace luego la adoración de la santa Cruz como se indica más abajo.
Segunda forma de mostrar la santa Cruz
El sacerdote, el diácono u otro ministro idóneo, van a la puerta del templojuntamente con los acólitos.
Ahí reciben la cruz ya descubierta. Los acólitos toman los ciriales encendidos,y todos avanzan en forma de procesión hacia el presbiterio a través del templo.
Cerca de la puerta del templo, el que lleva la cruz la levanta y canta elinvitatorio Mirad el árbol de la Cruz. Todos responden: Venid y adoremos y searrodillan después de la respuesta, adorando un momento en silencio. Esto mismose repite a la mitad de la iglesia y a la entrada del presbiterio. (Elinvitatorio se canta las tres veces en el mismo tono.)
En seguida se coloca la cruz a la entrada del presbiterio y se ponen a suslados los ciriales, como se indicó anteriormente al final de la primera forma.

INVITATORIO AL PRESENTAR LA SANTA CRUZ

Mirad el árbol de la Cruz donde estuvo clavado Cristo, elSalvador del mundo.

Venid y adoremos.

ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

El sacerdote, el clero y los fieles se acercanprocesionalmente y adoran la cruz, haciendo delante de ella una genuflexiónsimple o algún otro signo de veneración (como el de besarla), según lacostumbre de la región.
Mientras tamo, se canta la antífona Tu Cruz adoramos, los Improperios uotro." cánticos apropiados. Todos, conforme van terminando de adorar lacruz, regresan a su lugar y se sientan.
Expóngase solamente una cruz a la adoración de los fieles. Si por el grannúmero de asistentes no todos pudieren acercarse, el sacerdote, después de queuna parte de los fieles haya hecho la adoración, toma la cruz y, de pie ante elaltar, invita a todo el pueblo, con breve., palabras, a adorar la santa Cruz.Luego la levanta en alto por un momento, para que los fieles la adoren ensilencio.
Terminada la adoración, la cruz es llevada al altar y puesta en su lugar. Losciriales encendidos son colocados a los lados del altar o junto a la cruz.

CANTOS PARA LA ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Las partes que corresponden al primer coro se indican con elnúmero 1; las que corresponden al segundo, con el número 2; las que debencantarse juntamente por los dos coros, con los números 1 y 2.

1 y 2. ANTÍFONA

Tu Cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos yglorificamos, pues del árbol de la Cruz ha venido la alegría al mundo entero.

1. SALMO 66, 2

Que el Señor se apiade de nosotros y nos bendiga, que nosmuestre su rostro radiante y misericordioso.

1 y 2. ANTÍFONA

Tu Cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos yglorificamos, pues del árbol de la Cruz ha venido la alegría al mundo entero.

IMPROPERIOS I

1y 2. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado o en qué cosa te heofendido? Respóndeme.
1.¿Porque yo te saqué de Egipto, tú le has preparado una cruz a tu Salvador?
Pueblo mío, ¿qué mal te he causado o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.
1. Sanctus Deus. 2. Santo Dios.
1. Santos Fortis. 2. Santo fuerte.
1. Santos Immortalis, 2. Santo inmortal, 
miserere nobis. ten piedad de nosotros.

1 y 2. ¿Porque yo te guié cuarenta años por el desierto, tealimenté con el maná y te introduje en una tierra fértil, tú le preparaste unacruz a tu Salvador? Sanctus Deus, etc.
1 y 2. ¿Qué más pude hacer o qué dejé sin hacer por ti? Yo mismo te elegí y teplanté, hermosa viña mía, pero tú te has vuelto áspera y amarga conmigo, porqueen mi sed me diste de beber vinagre y has plantado una lanza en el costado a tuSalvador. Sanctus Deus, etc.

IMPROPERIOS II

1. Por ti yo azoté a Egipto y a sus primogénitos, y tú mehas entregado para que me azoten.
2. R/. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado o en qué cosa te he ofendido?Respóndeme.
1. Yo te saqué de Egipto y te libré del faraón en el mar Rojo, y tú me hasentregado a los sumos sacerdotes. 2. R/.
1. Yo te abrí camino por el mar y tú me has abierto el costado con tu lanza. 2.R/.
1. Yo te serví de guía con una columna de nubes y tú me has conducido alpretorio de Pilato. 2. R/.
1. Yo te di de comer maná en el desierto, y tú me has dado de bofetadas y deazotes. 2. R/.
1. Yo te di a beber el agua salvadora que brotó de la peña, y tú me has dado abeber hiel y vinagre. 2. R/.
1. Por ti yo herí a los reyes cananeos y tú, con una caña, me has herido en lacabeza. R/.
1. Yo puse en tus manos un cetro real y tú me has puesto en la cabeza unacorona de espinas. 2. R/.
1. Yo te exalté con mi omnipotencia y tú me has hecho subir a la deshonra de laCruz. 2. R/.

HIMNOHIMNO

Después de cada estrofa, se van diciendo alternados losversos R. 1 y R.2.

R. 1. Cruz amable y redentora, 
árbol noble, espléndido. 
Ningún árbol fue tan rico, 
ni en sus frutos ni en su flor.

Cuando Adán, movido a engaño, 
comió el fruto del Edén, 
el Creador, compadecido, 
desde entonces decretó 
que un árbol nos devolviera 
lo que un árbol nos quitó.

R. 2. Dulce leño, dulces clavos, 
dulce el fruto que nos dio.

Quiso, con sus propias armas, 
vencer Dios al seductor, 
la sabiduría a la astucia 
fiero duelo le aceptó, 
para hacer surgir la vida 
donde la muerte brotó. R. 1

Cuando el tiempo hubo llegado, 
el Eterno nos envió 
a su Hijo desde el cielo, 
Dios eterno como Él, 
que en el seno de una Virgen 
carne humana revistió. R. 1

Ya se enfrenta a las injurias,
a los golpes y al rencor,
ya la sangre está brotando
de la fuente de salud.
En qué río tan divino
se ha lavado la creación. R. 1

Árbol santo, cruz excelsa,
tu dureza ablanda ya,
que tus ramas se dobleguen
al morir el Redentor
y en tu tronco, suavizado,
lo sostengas con piedad. R. 2

Feliz puerto preparaste
para el mundo náufrago
y el rescate presentaste
para nuestra redención,
pues la Sangre del Cordero
en tus brazos se ofrendó. R. 1

Conclusión que nunca
debe omitirse:

Elevemos jubilosos
a la augusta Trinidad
nuestra gratitud inmensa
por su amor y redención,
al eterno Padre, al Hijo,
y al Espíritu de amor. Amén.

Tercera parte:

SAGRADA COMUNIÓN

Se extiende un mantel sobre el altar y se ponen sobre él uncorporal y el libro. En seguida el diácono o, en su defecto, el mismo sacerdotetraen el Santísimo Sacramento del lugar del depósito directamente al altar,mientras todos permanecen de pie y en silencio. Dos acólitos, con candelabrosencendidos, acompañan al Santísimo Sacramento y depositan luego los candelabrosa los lados del altar o sobre él.
Después de que el diácono ha depositado el Santísimo Sacramento sobre el altary ha descubierto el copón, se acerca el sacerdote y, previa genuflexión, subeal altar. Ahí, teniendo las manos juntas, dice con voz clara:

Fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo sudivina enseñanza, nos atrevemos a decir:

El sacerdote, con las manos extendidas, dice junto con elpueblo:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tunombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en elcielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, comotambién nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en latentación, y líbranos del mal.

El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue él solo envoz alta:

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz ennuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libresde pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosavenida de nuestro Salvador Jesucristo.

Junta las manos. El pueblo concluye la oración, aclamando:

Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre,Señor.

A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice ensecreto:

Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo no sea para mí unmotivo de juicio y condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche paradefensa de alma y cuerpo y como remedio saludable.

En seguida hace genuflexión, toma una partícula, la mantieneun poro elevada sobre el pixis y dice en voz alta de cara al pueblo:

Éste es el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Y, juntamente con el pueblo, añade una sola vez:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero unapalabra tuya bastará para sanarme.

Luego, comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.

Después distribuye la comunión a los fieles. Durante lacomunión se pueden entonar cantos apropiados.

Acabada la comunión, un ministro idóneo lleva el uncís aalgún lugar especialmente preparado fuera de la iglesia, o bien, si lo exigenlas circunstancias, lo reserva en el sagrario.
Después el sacerdote, guardado si lo cree oportuno un breve silencio, dice laoración siguiente:

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Oremos. Dios todopoderoso y eterno, que nos has redimido conla gloriosa muerte y resurrección de Jesucristo, pon medio de nuestraparticipación en este sacramento prosigue en nosotros la obra de tu amor yayúdanos a vivir entregados siempre a tu servicio. Por Jesucristo, nuestroSeñor. Ft/. Amén.

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

Envía, Señor, tu bendición sobre estos fieles tuyos que hanconmemorado la muerte de tu Hijo y esperan resucitar con El; concédeles tuperdón y tu consuelo, fortalece su fe y condúcelos a su eterna salvación. PorJesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Y todos se retiran en silencio. A su debido tiempo se desnuda el altar.
Los que asistieron a esta solemne acción litúrgica de la tarde, no estánobligados a rezar Vísperas.