Mes del Rosario - Auxilio de los Cristianos

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

1) Para saber

La Iglesia tradicionalmente titula octubre como “Mes del Rosario”.
Es interesante remontarnos a sus orígenes. Sucede que en la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar a los triunfadores con coronas. En los juegos, con laurel, pero a las estatuas de sus dioses con rosas como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. De ahí derivó la palabra "rosario" significando "corona de rosas".
Observando esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de corona de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones a Dios. Por la noche, los cristianos recogían esas coronas y, por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso de sus almas.
Recitar el Salterio consistía en rezar los 150 salmos de la Biblia. Sin embargo, en la Edad Media pocos sabían leer. Por esto, aquellos que no sabían leer o no pudieran dedicarle ese tiempo, podían suplantar los 150 salmos por 150 Avemarías, dividiéndolas en quince decenas. A este "rosario corto" se le llamó "el Salterio de la Virgen". Y así se formó el rosario.

2) Para pensar

A finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán sufría al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los herejes y decidió ir al bosque a mortificarse y rezar. Estuvo en oración y penitencia tres días, flagelándose hasta perder el sentido. Fue entonces que se le apareció la Virgen María con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras sería el rezo de su salterio, más que la flagelación.
Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que se asustaran. Era el demonio que en vano quería impedirlo, pero el santo predicó sobre el rosario. A partir de entonces se generalizó su rezo.
Siglos después, los cristianos vieron peligrar su fe y su vida cuando los turcos amenazaron con invadir y someter a Europa. Eran muy superiores en número de soldados y barcos. Ante tal peligro, el Papa San Pío V convoca a todos los católicos del mundo para que apoyen al débil ejército pidiéndole con el rosario a la Virgen su intercesión ante Dios. Y el 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual milagrosamente los cristianos vencieron a los turcos, salvando su fe. El Papa añadió a las letanías la invocación: “Auxilio de los Cristianos”.

3) Para vivir

Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por el conducto de su Madre, convirtiéndola en medianera de todas las gracias de Dios.
Muchas promesas y gracias acompañan al rezo del rosario: ayuda para no caer al infierno, destrucción de los vicios, disminución de los pecados, crecimiento en la piedad, y como un poderoso medio para alcanzar la santidad.
Esta oración ha sido la preferida de santos y de Papas. El beato Juan Pablo II, recién elegido Papa, declaraba: “los exhorto a mantenerse en el fe y rezar el rosario, que es mi oración predilecta: ¡Una plegaria maravillosa! Maravillosa en su sencillez y en su profundidad”. Hagamos que esta oración sea parte de nuestro día.