Método de ovulación Billings

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El
método de ovulación Billings fue desarrollado debido a la apremiante
necesidad de mejorar los métodos de planificación familiar natural que
se conocían, que eran el ritmo y la temperatura.

A principios de los años cuarenta, el Dr. John Billings dedicó
mucho tiempo a la investigación de los embarazos no planeados que
ocurrían con el uso de los métodos naturales. Así relacionó el posible
uso del flujo mucoso cervical como un indicador más exacto de los días
de fertilidad en el ciclo menstrual. Este síntoma ya había sido
reconocido por los ginecólogos, pero era necesario descubrir si la
mujer era capaz de reconocerlo con confianza.

Fue en este punto donde la Dra. Evelyn Billings empezó a colaborar
junto con un grupo de mujeres, y descubrieron que la mujer podría
describir, con detalle, los cambios cíclicos en las secreciones y en
las sensaciones que éstos producían y mostraron que estos cambios
estaban estrechamente relacionados con la actividad ovárica que los
causa.

A medida que se desarrollaba el método nuevo se pidió a un grupo de
mujeres que correlacionaran sus síntomas del flujo mucoso con los
cálculos del ritmo y los registros de la temperatura. Sin embargo,
pronto se vio que el nuevo método era superior a los otros y que los cálculos del ritmo y la temperatura eran innecesarios.

Después de muchos estudios e investigación, las suposiciones del
Dr. Billings fueron confirmadas por el Dr. Brown, endocrinólogo, quien
correlacionó miles de registros de las variaciones de los niveles
hormonales durante la ovulación con las observaciones, por parte de la
mujer, del flujo mucoso cervical. A mediados de los sesentas, el
estudio del Dr. Brown estaba terminado con las indicaciones necesarias
para el éxito del nuevo método.

El descubrimiento de las propiedades únicas del flujo mucoso
cervical que una mujer observa regularmente a través de sus años
reproductivos es uno de los descubrimientos más significativos en el
campo de la reproducción humana. La presencia de esta secreción no sólo
señala la fertilidad, sino que se ha comprobado que es esencial para la
concepción.

Bases científicas

La época reproductiva de la mujer se encuentra dentro de los
límites de tiempo marcados entre el inicio del primer período menstrual
(menarca), y termina con la suspensión de la menstruación (menopausia).
Durante estos años existen de manera intermitente fases cortas de
fertilidad, separadas unas de otras por fases más prolongadas de
infertilidad. La mayor parte del tiempo la mujer es infértil. Son sólo
unos cuantos días de cada ciclo los días de posible fertilidad ya que
la ovulación se da sólo un día de su ciclo y el óvulo vive de 6 a 12
horas con un máximo de 24 horas.

Es la ovulación (cuando el ovario libera el óvulo), la que
determina la presencia de los días fértiles en el ciclo menstrual. El
Método de la Ovulación se basa en el hecho de que al presentarse en la
mujer la fertilidad, ésta es acompañada por una secreción especial de
cierto tipo de mucosidad, que producen las glándulas del cuello del
útero. El moco comienza a segregarse antes de la ovulación. Por su
patrón de comportamiento, esto es, la secuencia de cambios en sus
características físicas de día en día, indica la inminencia de la
ovulación y luego confirma que ya ha tenido lugar la ovulación.

Es el cerebro, el que a través de la glándula pituitaria, estimula
al ovario para provocar la maduración de un óvulo. Una semana más, es
el tiempo aproximado que tarda el folículo en romperse, (pudiéramos
decir que hasta que este proceso se inicia, los ovarios se encuentran
en un estado de aparente reposo, en lo que concierne a la producción
del óvulo). El proceso de maduración se inicia al mismo tiempo en un
grupo de folículos, pero generalmente sólo uno alcanza la completa
madurez, y rompiéndose suelta el óvulo, (ovulación); los demás sufren
un retroceso.

En este proceso los folículos segregan hormonas que incitan al
cuello del útero a producir el tipo de mucosidad adecuada para
conservar la vitalidad de los espermatozoides depositados; sin este
elemento, la vida de estos espermatozoides sería normalmente de unas
horas después de la eyaculación en la vagina; pero en éste ambiente que
provoca el flujo mucoso cervical pueden llegar a sobrevivir de 3 a 5
días y en ocasiones hasta 7 días. Hasta que no se produzca este flujo
mucoso unos días antes de la ovulación, la mujer es infértil y la
duración de este estado de infecundidad es muy variable; depende de
cada mujer y de cada ciclo.

La secuencia de cambios en el moco cervical que puede llamarse el
patrón mucoso o el comportamiento del moco, marca el principio y el fin
de la fase fértil del ciclo.

El Ciclo Uterino

El ciclo uterino comienza con una menstruación y termina con el
comienzo de la siguiente. A menos que el ciclo sea corto, habrá un
intervalo entre el final de la menstruación y el comienzo del flujo
mucoso; durante este intervalo, hay una positiva sensación de sequedad
por fuera de la vagina.

En la vulva hay dos sensaciones básicas:

1. Sequedad

2. Humedad resbalosa

La fertilidad depende de:

1. Buena calidad del óvulo

2. Buena calidad del espermatozoide

3. Buena calidad del moco, que ayude al espermatozoide a alcanzar el óvulo

La duración de la fase fértil del ciclo depende de:

1. La vida del óvulo

2. La vida del espermatozoide. Este requiere un moco de buena calidad que lo nutra y lo proteja.

Se puede manejar un promedio de 8 días pues el proceso de
maduración del óvulo es de aproximadamente 5 días más los 3 días
después de éste pues el óvulo puede estar presente. Esto puede variar
de mujer a mujer.

La ovulación ocurre solamente un día en el ciclo; después de dos
semanas se presentará la menstruación si no hay embarazo. Generalmente
el intervalo entre la ovulación y la menstruación no varía demasiado;
la duración del ciclo menstrual depende de la variación del inicio del
ciclo a la ovulación.

Efectividad

Para que la mujer tenga éxito llevando el método es necesario que:

- Grafique diariamente

- Acuda a un curso o asesoramiento en un centro establecido

- Respete la abstinencia cuando así lo indique la gráfica

Arriba se observa un ejemplo de una gráfica. Se ilustran los días
de menstruación con color rojo, los días de sequedad o infertilidad con
color café y los días de humedad con una carita indicando la
posibilidad de embarazo.

Se anota por la noche, antes de acostarse, el símbolo
correspondiente al síntoma más fértil que experimentó durante el día,
no el más persistente (lubricante-húmedo-seco), empezando una nueva
gráfica cada vez que venga la menstruación. Es conveniente que el
esposo participe en las anotaciones, ya que así conocerá también cómo
funciona el método, colaborará para que éstas sean más exactas y
apoyará a su pareja.

La efectividad que ofrece el método es de un 98.5%.

Conclusiones:

Podemos concluir entonces que el método de la ovulación Billings
actualmente es el método natural más exacto para determinar el período
de la fase fértil de la pareja y reúne los siguientes atributos:

1.- Es fácil de entender.

2.- Es sano.

3.- Es confiable.

4.- Es aceptable para la conciencia de todos.

5.- Es económico de usar, enseñar y supervisar.

6.- Pueden usarlo con éxito personas de diferentes culturas, diferentes niveles de educación y diferentes condiciones sociales.

7.- Se puede usar con éxito en las diferentes circunstancias
fisiológicas de la vida reproductiva (como la lactancia, premenopausia,
ciclos promedio, ciclos largos, cortos o irregulares) y ofrece
seguridad al conocer las fases fértiles.

8.- Es inmediatamente reversible.

9.- No altera el acto sexual ni implica ningún procedimiento desagradable.

10.- Puede ayudar a los matrimonios tanto a lograr como posponer o evitar el embarazo.

11.- Promueve una comunicación y un amor más profundo entre los esposos.

La pareja que use el Método de la Ovulación tiene la oportunidad de
administrar su fertilidad trabajando con la naturaleza en lugar de usar
drogas o dispositivos que interfieren en el reloj biológico que es
sumamente complejo y delicado. La capacidad de reproducirse es, al fin
y al cabo, una capacidad maravillosa que se debe valorar, atesorar y
administrar.