Mi hijo se quiere regresar del seminario

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Mi hijo se quiere regresar del seminario

Eugenio pregunta:

Respetable P. Ricardo,

Tengo un hijo de 14 años que está en el seminario menor de la diócesis. Tiene momentos en los que está muy contento, y yo creo, sinceramente que Dios sí podría estarlo llamando a ser sacerdote. Sin embargo, hace una semana me llamó para decirme que nos extraña mucho y que ya se quiere regresar a casa. Le he preguntado el porqué de ese cambio repentino, y sólo me dice que nos extraña. Sé también que la última vez que vino a casa conoció a una chica de 13 años y trae una especie de "flechazo" por ella. Aunque me gustaría tenerlo siempre en casa, creo que no debo darle la razón de salirse en este momento. ¿Qué me recomienda?

Muy apreciado Eugenio,

Lo felicito por el verdadero cariño que tiene por su hijo y que se puede percibir entre las líneas de su pregunta.

Es muy normal que en la adolescencia un muchacho, tanto en el seminario menor como fuera de él, tenga momentos en los que es muy voluble. Creo que todos hemos pasado por ahí, y no nos debemos alarmar de esto. Más bien hay que aprovechar esas ocasiones para inculcar en los jóvenes el ser hombres de principios y ser fieles a las opciones tomadas.

No quiero decir con esto que una vez que ha tomado la decisión de entrar al seminario menor ya no haya marcha atrás. Es un período de discernimiento, y los alumnos pueden, en total libertad abandonarlo si no es su camino o si no quieren seguirlo.

Sin embargo, me parece mucho más prudente y provechoso para la formación de su hijo que lo invite a que termine el curso escolar en el seminario y que, si en el verano decide no volver, que se quede en casa y continúe sus estudios normalmente. Esto es lo que cualquier padre de familia haría ante un chico que dice que no le gusta la escuela en la que se encuentra. Si no media alguna dificultad o peligro para el muchacho (por ejemplo, que en algún profesor del seminario enseñara alguna idea que no fuera de acuerdo con la fe), lo mejor es que acabe normalmente el curso.

Ahora bien, creo que también sería muy sano que hablara con el rector del seminario y los formadores, para ver qué recomiendan ellos. Ellos sólo quieren el bien de su hijo, y son simples ayudantes suyos en la tarea de forjar un hombre cristiano auténtico en su hijo. Ellos podrían decirle si se trata sólo de un capricho momentáneo de un adolescente que, además, está medio enamorado de una chica por primera vez (y probablemente la idealiza demasiado, como buen adolescente), y que, por lo mismo, podría tener una óptima madera para ser sacerdote, como Ud. mismo sospecha.

Además, rece mucho por él para que la gracia de Dios actúe en su alma y lo ilumine y ayude a crecer por encima de esta posible dificultad de que está atravezando.

Lo encomiendo mucho a Ud. y a su familia.