Nalgadas

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Fuente: Nataldoc

Existen varias asociaciones que protegen la salud de los niños,
entre ellas están: la Academia Americana de Pediatría, la Asociación
Mexicana de Pediatría, y la Asociación Nacional de Educación en los
E.E.U.U., las cuales se oponen intensamente al uso de nalgadas u otra
conducta que pueda dañar la integridad física y psicológica de los
niños.

La disciplina es fundamental en la formación de hábitos de los
niños, y hay múltiples alternativas a las nalgadas, como, por ejemplo,
orientar (distraer) al niño, retirarle algún privilegio o enviarlo a su
cuarto. Es posible educar a los hijos para que sean adultos adaptables,
disciplinados, responsables y productivos, sin tener que darles
nalgadas.

El castigo físico conlleva riesgos:

- Desencadenar la ira reprimida que muchos adultos llevan dentro,
aunque dicha ira no tenga ninguna relación con el niño. Esta ira podría
desahogarse en las nalgadas y degenerar en maltrato al niño.

- Empeorar el comportamiento agresivo porque le enseña al menor a reaccionar con violencia cuando está enojado.

- Dejar de surtir efecto cuando quien castiga no está presente.

Por lo tanto, es conveniente recurrir a otras formas de disciplina
más constructivas, que contribuyan a la formación de la conciencia y al
desarrollo social del niño.

Nalgadas seguras

Lo mejor sería dejar estas como último recurso para cuando el niño
está poniendo en juego su seguridad (por ejemplo, si acostumbra salirse
de casa o asomarse al balcón) o cuando desafía deliberadamente sus
instrucciones.

A continuación le proponemos algunos criterios respecto al castigo físico:

• Siempre utilice primero otras técnicas (como suspender la
actividad que el menor efectúa en ese momento, y pedirle que se quede
tranquilo sin hacer nada).

• Péguele sólamente con la mano abierta. Es difícil juzgar la
fuerza con que le pega a su hijo si lo hace con un objeto y no con su
mano.

• Péguele sólamente en las nalgas, las piernas o las manos. Golpear
a un niño en la cara, además de ser peligroso, es también degradante.

• Una nalgada es suficiente para modificar el comportamiento, dos o más no harán diferencia.

• No dé nalgadas a los niños menores de 18 meses; asimismo, éstas
deberían ser innecesarias después de los seis años de edad, porque casi
todos los desacuerdos con los niños en edad escolar pueden ser
resueltos con palabras.

• Utilizar el castigo con frecuencia, provoca que éste pierda efecto.

• Nunca pegue a su hijo cuando usted no está en pleno control,
cuando tenga miedo o cuando ha estado bebiendo. Algunos padres o
madres, una vez que empiezan a pegarle al hijo, no pueden parar y
necesitan ayuda para sí mismos. Aléjese si se siente fuera de control.

• No permita que las niñeras, el personal de atención a los niños o
los maestros, le peguen a su hijo. Si esto sucede, es importante
informar a las autoridades de su localidad, ya que otros niños pueden
sufrir las consecuencias de una omisión al respecto.

La disciplina no va en contra de la infancia, el niño se sentirá
más seguro en la medida en que le sean marcados límites claros y sepa
qué se espera de él.

Y recuerde, la manera más eficaz de formar a los hijos es ser firmes en el fondo, y suaves en la forma.

Texto modificado y adaptado por H. Yee, M.D.: B.D. Schmitt, M.D. "Your Child’s Health". 2002.