Ni hay gen gay, ni hay gen de Dios, según el director del proyecto Genoma Humano

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¿Influye nuestra genética en los rasgos de nuestra personalidad? Sí, tanto como pueden influir las cartas que nos tocan en un juego de azar... pero lo importante es cómo queremos jugar esas cartas.

Francis S. Collins fue Premio Príncipe de Asturias a la Investigación Científica y Técnica en 2001, por su trabajo en la Secuenciación del Genoma Humano, que hizo pública la secuencia del genoma humano libremente y sin restricciones para beneficio de toda la humanidad (el mayor descubrimiento científico de nuestra época, según Kevin Davies). Es miembro de entidades de prestigio innegable como el Institute of Medicine (Instituto de Medicina) y la National Academy of Sciences (Academia Nacional de Ciencias) en EEUU.

Químico por la universidad de Yale y médico por la de Carolina del Norte, identificó el gen de la neoplasia endocrina múltiple. También buscó los genes que producen la sensibilidad a la diabetes. Ha investigado la genética relacionada con fibrosis quística, la neurofibromatosis y la enfermedad de Huntington.

Según Collins, hay un componente "inescapable" de heredabilidad en mucos rasgos del comportamiento humano. Por heredabilidad se refiere a la influencia de los factores genéticos en rasgos de personalidad.

Pero la heredabilidad no es 100% segura. A partir de numerosas investigaciones con gemelos idénticos, se observa que incluso rasgos heredados no se desarrollan inevitablemente. Y no siempre se heredan.

Collins incluso ofrece datos de cuán heredable es una serie de rasgos de personalidad:

-buena habilidad cognitiva: 50%
-extroversión: 54%
-tendencia a neurosis: 48%
-personalidad abierta, expansiva: 57%
-tendencia a agresividad: 38%
-tendencia al tradicionalismo: 54%

Y aunque estas tendencias estén ahí, no siempre se desarrollan: hay libre voluntad (collins está convencido) y también hay factores ambientales.

La genética en la tendencia homosexual

"Un área de interés público especialmente fuerte es la base genética de la homosexualidad. La evidencia en estudios de gemelos demuestra qye hay factores heredables que juegan un papel en la homosexualidad masculina. Sin embargo, la posibilidad de que el gemelo idéntico de un hombre homosexual también sea gay es de sólo un 20% (la posibilidad de que un hombre al azar sea gay es entre un 2 y 4%). Esto indica que la orientación sexual tiene influencia genética pero no viene incrustada en el ADN y como quiera que los genes estén implicados es mediante predisposiciones y no predeterminaciones".

Es decir: influye, pero no determina. La tendencia genética a ser homosexual tiene una fuerza del 20% en los varones... casi la mitad que la tendencia de las personas a ser agresivas por genética.

 

El gen de Dios

¿Y la tendencia a creer en Dios? La mayoría inmensísima de seres humanos en la historia han creído en la divinidad, la trascendencia... ¿es eso algo genético?

Dean Hamer, un activista contrario a la existencia de Dios, ha anunciado que Dios es un resultado de una base genética (el autor piensa lo mismo de la práctica homosexual: todo nos viene dictado en los genes, diría).

Pero para Collins la idea de Hamer no se sostiene. "Ha conseguido muchos titulares pero está muy exagerada", asegura.

Collins estaría de acuerdo con el autor de una reseña del libro de Hamer sobre el gen de Dios que escribió en Scientific American: "este libro, El gen de Dios, está mal titulado; debería llamarse Un Gen que aparece en menos del 1% de las variaciones que se encuentran en los cuestionarios psicológicos diseñados para medir un factor llamado Auto-trascendencia de Uno Mismo, que puede significar cualquier cosa desde pertenecer al partido Verde hasta creer en la Percepción Extrasensorial, según un estudio No Publicado y No Replicado".

"A todos se nos han dado una serie de cartas", dice Collins, "y estas cartas eventualmente serán reveladas. Cómo las jugamos, depende de nosotros."


Collins es autor del libro “The Language of God”, donde trata de su historia personal y, más en general, de la relación entre ciencia y fe. “Una de las grandes tragedias de nuestro tiempo es la impresión que se ha creado de que ciencia y religión tienen que estar en guerra”, afirma.

Partiendo de su experiencia, Collins afirma que descifrar el genoma humano no creó un conflicto en su mente, sino que le permitió “dar un vistazo a los trabajos de Dios”. El problema, añade, es que con mucha frecuencia en los últimos veinte años las voces que se oyen en el debate público sobre estos temas son solo aquellas que defienden posiciones extremas.

Collins relata que se definía ateo hasta que, en los primeros años de ejercicio de la medicina, comprobó la fuerza que daba la fe a varios de sus pacientes más críticos. Impresionado por esos ejemplos, pidió consejo a un ministro metodista, que le recomendó la lectura de "Mero Cristianismo", de C. S. Lewis (en España editado por Rialp), un libro -afirma- que transformó su vida.