Una espiga dorada por el sol

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF
UNA ESPIGA DORADA POR EL SOL,
EL RACIMO QUE CORTA EL VIÑADOR,
SE CONVIERTEN AHORA EN PAN Y VINO DE AMOR;
EN EL CUERPO Y LA SANGRE DEL SEÑOR.
 
 
Comulgamos la misma comunión,
somos trigo del mismo sembrador.
Un molino, la vida nos tritura con dolor.
Dios nos hace Eucaristía en el Amor.