Nuestra Señora de Montserrat


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27 de Abril. Nuestra Señora de Montserrat.

En 1881 el Papa León XIII concedió el privilegio de que la Virgen de Montserrat fuera coronada canónicamente. Fué la primera imagen de la Virgen María que recibió tal privilegio en la geografía española. Este mismo Papa concedió que la Virgen de Montserrat fuera la celestial Patrona de todas las diócesis catalanas.

Como en casi todas las advocaciones marianas, su origen se pierde en la lejanía y su historia y leyenda forman como un todo inseparable. No hay duda de que esta advocación de Nuestra Señora de Montserrat es anterior a los datos históricos que nos dicen que ya en el siglo IX existía una ermita en la montaña de Montserrat dedicada a honrar a la Virgen María. Así consta que el célebre padre de la Patria, Wifredo el Velloso, junto con otras tres ermitas cede ésta de Montserrat al Monasterio de Santa María de Ripoll. Un siglo y medio después el abad Oliva, que era muy influyente en su tiempo, fundó una sencilla comunidad de monjes junto a la Ermita para darle culto a la Virgen de Montserrat. Desde esta fecha empieza el culto cada día más pujante a la Moreneta de la Serra, como cariñosamente la llaman sus devotos, hasta llegar a ser hoy uno de los monasterios del mundo más visitados por españoles y extranjeros.

La Imagen de la Virgen es una más de las que se atribuyen a San Lucas, pero la crítica actual las coloca a casi todas ellas en el siglo XII poco más o menos. La imagen que preside el altar es una hermosa talla románica del siglo XII. Está sentada sobre un pequeño trono en actitud hierática de realeza. Lleva al Niño Jesús sobre sus rodillas protegido por su mano izquierda mientras en la derecha sostiene una esfera. El Niño levanta la diestra en actitud de bendecir mientras en la izquierda sostiene una piña. Está dorada y policromada. Tanto el rostro como las manos ofrecen la particularidad de que son muy negras. Dicen los historiadores que esto es debido al humo de las muchas velas que los devotos colocaban para venerarla. Por este detalle se le conoce con cariño como la Moreneta.

La devoción a la Virgen de Montserrat se extendió por todas partes del mundo por medio de los navegantes y conquistadores aragoneses y catalanes que surcaron los continentes. Los Misioneros la llevaron al Nuevo Mundo y por ello hay cantidad de ciudades, iglesias y ermitas bajo esta advocación y con este nombre de Nuestra Señora de Montserrat.

Este célebre Monasterio ha sido visitado por muchos Santos españoles y extranjeros... sobre todo desde el siglo XIII hasta hoy. También han sido todos o casi todos los reyes de España quienes la han visitado y algunos de ellos en varias ocasiones.

Los más ilustres poetas y literatos de lengua castellana y catalana han cantado a la Virgen de Montserrat. En casi todas partes del mundo hay hoy célebres Santuarios o Ermitas o Imágenes dedicadas a esta advocación.

La original configuración de las Montañas que asemejan una sierra, los lugares tan poéticos y acogedores que la rodean, pero sobre todo el culto litúrgico que allí se ofrece cada día al Señor por la célebre Abadía que lleva el nombre de la venerada imagen con la famosa Escolanía... son poderosos incentivos para que los buenos cristianos y hasta los mismos turistas llenen aquellos parajes y honren a la Moreneta. Asistir allí a la celebración de la Eucaristía o al Canto de la Salve al medio día es una maravilla. Son muchos los miles de hombres, mujeres y niños, de toda clase y condición que visitan, especialmente los domingos y días festivos, aquel venerado Santuario.

En un principio se celebraba su fiesta el 8 de septiembre y aunque aún ese día se hace fiesta, la principal o Patronal ha pasado a este día 27 de abril.