La oración que derrotó a los turcos

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Para saber

El Papa Benedicto XVI invitó a todos los fieles, y especialmente a los jóvenes, a los enfermos y a las familias, a rezar el Rosario en este tiempo. Como podemos recordar, el mes de octubre es considerado por la Iglesia como el Mes del Rosario.

Recomendó su rezo a los jóvenes, para que les ayude a cumplir la voluntad de Dios y a encontrar en el Corazón Inmaculado de María un refugio seguro; a los enfermos, a su vez, para que les permita "experimentar el consuelo de nuestra Madre celestial, para que apoyados en Ella afrontéis los momentos de la prueba".

Y finalmente, sugirió a los recién casados que recuperen la costumbre de rezar el Rosario en familia, pues "la recitación de esta oración constituye la cita diaria de vuestra familia, que crecerá así, gracias a la intercesión de María, en la unidad y en la fidelidad al Evangelio".

Para pensar

La Santísima Virgen María está siempre pendiente de ayudarnos en nuestras necesidades. En situaciones de peligro ha mostrado su poderosa intercesión. El origen del mes del Rosario fue una más de esas poderosas e importantes intervenciones.

Sucedió en el año 1571 cuando la cristiandad estaba en grave peligro ante el inminente ataque de los turcos que estaban resueltos a invadir y someter a Europa y, luego, llegar también a los nuevos pueblos colonizados.

Desgraciadamente, en esos momentos, debido al quebrantamiento de la unidad por las religiones protestantes, no había una fuerza suficiente para detener la invasión islámica. Se formó la Santa Liga, conformada por España, Venecia, Génova y la Santa Sede. No obstante, estaban en franca minoría frente a los turcos.

La contienda sería naval, muy cerca de las costas de Grecia, en el Golfo de Lepanto. Antes de partir a la batalla, sabiendo que estaba mucho en juego, el Papa San Pío V pidió a todos los católicos que se unieran rezando el rosario.

Al salir las naves cristianas, sobre el mástil de la nave capitana, se colocó una imagen de la Virgen de Guadalupe que había sido tocada con el original del Tepeyac, en México.

Antes de la batalla, don Juan de Austria, quien comandaba la flota, se arrodilló y oró a Dios pidiéndole la victoria. Lo mismo hicieron todos los de la galera Real y del resto de la Armada.

Y así, el 7 de octubre se entabló la batalla en que la flota cristiana derrotó a la turca. Aunque hubo muchas bajas cristianas, unas 7 mil 600, se estima que murieron cerca de 30 mil turcos. El Papa declaró el 7 de octubre como fiesta de Nuestra Señora del Rosario y decidió que en las letanías se añadiese un nuevo título mariano: "Auxilio de los cristianos".

Para vivir

El Papa Benedicto XVI nos recuerda que "esta popular oración mariana es un medio espiritual precioso para crecer en la intimidad con Jesús, y para aprender, en la escuela de la Virgen Santa, a cumplir siempre su divina voluntad. Es contemplación de los misterios de Cristo en unión espiritual con María… Es necesario, ante todo, dejarse conducir de la mano de la Virgen María a contemplar el rostro de Cristo: rostro alegre, luminoso, doloroso y glorioso. Quien, como María y junto a Ella, custodia y medita asiduamente los misterios de Jesús, asimila cada vez más sus sentimientos, se conforma a Él".

El rezo frecuente del rosario, si fuera diario mejor, fomentará, nuestro amor a la Virgen, quien nos llevará de la mano a su hijo Jesucristo.