Para vivir en Cuaresma. Saber perdonar

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1) Para saber

La Cuaresma es un tiempo que la Iglesia nos propone para mejorar, para cambiar y ser mejores hijos de Dios. El Papa Benedicto XVI nos propone seguir el ejemplo de Cristo, el cual nos propone ser misericordiosos como nuestro Padre celestial es misericordioso.

La Sagrada Escritura nos dice que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios. Esa imagen puede deformarse por nuestras culpas. Pero podemos hacerla más nítida con nuestras buenas obras. Siendo la misericordia propia de Dios, al practicar la misericordia nos vamos identificando cada vez más con Cristo, que es la Imagen de Dios.

2) Para pensar

Un ejemplo real de cómo vivir la misericordia nos lo da un padre de familia que sufrió una desgracia.

Sucedió en España un 12 de abril de 1993 cuando secuestraron a una joven madrileña llamada Anabel Segura, cuando salió a correr para hacer ejercicio cerca de su casa. Después de dos años de secuestro encontraron su cuerpo ya sin vida. Su padre, llamado José, es un ejemplo como persona y como cristiano. Una revista española llamada “Mundo Cristiano” entrevistó al padre de Anabel. A continuación se presentan algunas de las preguntas:

-Dos años y medio: ¿en qué es distinto ahora don José Segura, el padre de Anabel?”.

- En la fe, sin duda.

- Pero esa fe, a mí me parece que no es de ahora.

- No, desde luego. A nosotros nos viene de familia, pero se hace más profunda; situaciones como ésta te sirven para acercarte más. Lógicamente hay momentos de duda, o mejor de desconcierto: ¿cómo puede Dios permitir algunas cosas? Pero uno, en el fondo de su alma, sabe que Dios sabe más.

- ¿Y nunca la rebelión? ¿Puede uno no rebelarse?

- Mi experiencia es que se puede: no sé cómo, pero con la ayuda de Dios, yo he podido no rebelarme.

- ¿Pero el odio? ¿Se puede sin ser un héroe vencer al odio?

- Odio no hemos tenido nunca. Me lo preguntaba un periodista en los primeros días, en esta misma sala, cuando los ánimos estaban más alterados, y le tuve que dar la misma respuesta. A usted quizá se lo puedo explicar más y sé que me entenderá: desde el principio he pedido al Señor por Anabel y por sus secuestradores, unas veces antes por Anabel y otras veces antes por ellos, por si Dios les tocaba el corazón. Desde el principio. Lógicamente, en la sociedad española hay unas reglas de juego, unas normas y unas leyes y según esas leyes tendrán que ser juzgados. Odio no. Pienso que si su mente funciona bien, estarán sufriendo ahora tanto como sufro yo. Por muy especiales que sean, es imposible que estén tranquilos, que puedan dormir bien. Sobre todo, si no pueden rezar, si no tienen confianza en alguien, si no pueden abrirse a nadie.

3) Para vivir

Practicar la misericordia no es fácil, porque ante un agravio, nos quedamos heridos. Sin embargo, Con la gracia de Dios es posible.

Tampoco hay que confundirse entre perdonar y el dolor o coraje que se tenga. El perdonar es un acto libre y consciente que hacemos con nuestra voluntad. Y el coraje ante un agravio o una injusticia es algo que padecemos, y no somos dueños para controlarlo o dejar de sentirlo. Lo mismo que no tenemos la capacidad para olvidar, no podemos borrar de nuestra memoria lo que queramos. Por eso, aunque aún sintamos cierto malestar por la ofensa y la recordemos, podemos perdonar de corazón y en verdad.