La Pascua nos motiva a compartir la alegría de la Resurrección

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SALUDO PASCUAL 2009

 Saludo pascual que monseñor Luis Stöckler, obispo de Quilmes, envió a toda la comunidad (5 de abril de 2009)

 Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo:

La Pascua, fiesta máxima de los cristianos, nos motiva a saludarnos y compartir la alegría por la resurrección de Cristo. Es ésta también la intención de esta carta, con la cual quisiera hacerme presente en sus comunidades y expresarles mi cercanía.

¡Felices Pascuas!, les deseo a ustedes, los niños y niñas, que están conociendo a Jesús en la catequesis y se están preparando para recibirlo en la Eucaristía; en este gran misterio que Él nos dejó como prenda de su presencia. Fue un día domingo en que Jesús resucitó de los muertos, y por eso desde aquel día los cristianos en todo el mundo nos reunimos todos los domingos para encontrarnos con Jesús y celebrar la Santa Misa. Les deseo que el Señor les haga sentir cuánto los quiere, para que le sean siempre fieles, aún cuando nadie los acompañe en ir a la iglesia.

¡Felices Pascuas!, les deseo a ustedes los jóvenes, chicos y chicas, que ahora están pasando por la etapa en que han de tomar las decisiones grandes que marcarán su futuro. La intimidad con Jesús resucitado les va a quitar  los miedos. Si ustedes ya están confirmados, el Señor los iluminará por su Espíritu y les da la fortaleza para avanzar hacia la meta que les indica. Les deseo que su corazón arda con la Palabra de Dios, como a los discípulos de Emaús, que lo escuchaban mientras estaba caminando a su lado.

¡Felices Pascuas!, les deseo a ustedes padres y madres, que a veces se angustian con las dificultades que no faltan en ninguna familia. La fe en Cristo que durante treinta años llevó una vida común, manteniendo el hogar de Nazaret con su  trabajo, y después se entregó totalmente  a la misión para la cual el Padre lo había enviado, da una fuerza invencible. El Resucitado comprende mejor que nadie lo que nos está pasando y no nos abandona nunca. Les deseo esta seguridad interior y la sencillez de trasmitirla a sus seres queridos.

¡Felices Pascuas!, les deseo a ustedes, mis hermanos y hermanas mayores, compañeros de ruta. Los que ya estamos en una edad avanzada sabemos que la plenitud de la vida no hay que buscarla en la acumulación de cosas y tampoco en la acumulación de más años. Más importantes son los afectos que hemos podido urdir en nuestra vida. Pero aún los familiares y amigos no pueden satisfacer la sed profunda del alma. Solo Dios basta. Les deseo que el Señor resucitado les haga sentir su cercanía protectora y los haga crecer serenamente en la esperanza de su venida.

¡Felices Pascuas!, les deseo a ustedes, mis hermanos y hermanas, hijos e hijas: sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas. Como lo hacen los fieles de la Iglesia ortodoxa en Pascua, quiero saludarlos con el énfasis de alguien que apostó su existencia como ustedes sobre esta verdad central de nuestra fe: CRISTO HA RESUCITADO – VERDADERAMENTE HA RESUCITADO. Les deseo que el Señor afirme esta convicción en ustedes y que puedan manifestarla con el gozo de los  que han sido llamados y llamadas a testimoniar el Reino con su vida.

Les pido que recen por mí, para que el Buen Pastor Resucitado pueda traslucir a través del servidor que ha puesto al frente de su Iglesia en Quilmes.

Fraternalmente

Mons. Luis T. Stöckler, obispo de Quilmes