La píldora del día siguiente, nueva amenaza contra la vida

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La Agencia del Medicamento, del Ministerio de Sanidad, aprobó la comercialización de la llamada “píldora del día siguiente” en las farmacias españolas.
1. Se trata de un fármaco que no sirve para curar ninguna enfermedad, sino para acabar con la vida incipiente de un ser humano. Su empleo es un método abortivo en la intención y en el efecto posible. En la intención, porque con su utilización en las 24 ó 72 horas siguientes a las relaciones sexuales, se pretende que, si ha habido fecundación, el óvulo fecundado no llegue a anidar en el útero y muera, siendo expulsado del cuerpo de la madre. Lo que objetivamente se persigue es, pues, un aborto precoz, aunque tal aborto sólo se produzca efectivamente en el caso de que las relaciones sexuales hubieran sido fecundas[1].
2. El embarazo comienza con la fecundación, no con la anidación. El óvulo fecundado ya es un ser humano, distinto de la madre, que empieza a vivir su propia vida en las fases previas a su anidación en el útero materno[2]. Es verdad que su viabilidad es entonces más baja que en las etapas posteriores de su existencia y muchos embriones incipientes se malogran de modo natural. Pero esto no autoriza a nadie a eliminarlos consciente y voluntariamente. Todos hemos pasado por esa situación de debilidad vital y agradecemos que nadie haya puesto fin en aquellos momentos al curso natural de nuestra vida, impidiéndonos llegar a ver la luz. Eso habría sido un crimen. La vida humana ha de ser respetada y protegida siempre; con mayor esmero, si cabe, cuando más débil es y más a merced está del cuidado ajeno.
 
3. La píldora del día siguiente” es un fármaco a base de hormonas, que no es inocuo para la mujer. Su concentración hormonal es muy superior a la de los anticonceptivos. No trata de preparar a la mujer para evitar la concepción, sino de impedir el desarrollo de una posible concepción ya realizada. No es un anticonceptivo. Por eso, es necesaria una gran cantidad de hormonas administrada de golpe, en una o dos veces. De ahí que se puedan producir trastornos y problemas de salud en la mujer que lo utiliza, pues se trata de una especie de agresión hormonal a su organismo. Este posible daño se añade, como causa de inmoralidad, al aborto intentado o realizado, aunque, como es obvio, lo verdaderamente grave sea el atentado deliberado a la vida humana.
4. Permitiendo la venta de la “píldora del día siguiente”, la autoridad pública abdica de nuevo de su gravísima  responsabilidad de tutelar siempre la vida humana. Es incluso posible que con esta autorización el Gobierno entre en contradicción legal con la actual legislación despenalizadora del aborto, la cual, aun siendo moralmente rechazable, exige al menos, como requisito de la exención de pena para las acciones abortivas, la constatación previa de que se da alguno de los tres supuestos marcados por la ley. La Administración pone ahora en manos de los usuarios de la píldora del día siguiente” un instrumento que permite la realización del aborto sin control alguno de los supuestos legales de despenalización.
5. Los médicos y los farmacéuticos amantes de la vida humana y coherentes con la conciencia ética no deberían prestarse a facilitar en modo alguno este instrumento de muerte que es la píldora del día siguiente”. Las autoridades tienen la obligación de proveer a que no se les impida el ejercicio de la objeción de conciencia en esta materia tan grave.
6. Exhortamos a todos, una vez más, a respetar y cuidar la vida humana. Nadie con conciencia recta querrá contribuir a la confusión entre el bien el mal, un signo tan triste de la llamada cultura de la muerte, que induce a matar haciendo creer erradamente que así se sirve a la vida. El problema de los embarazos no deseados y no deseables, por ser fruto de relaciones sexuales irresponsables, en particular entre los más jóvenes, no se puede tratar de resolver recurriendo, con mayor irresponsabilidad aún, al expediente criminal del aborto. Intentar enmascarar la realidad por motivos políticos, comerciales o de cualquier otra clase, acaba perjudicando a las personas y al bien común.
7. Pedimos a los agentes de la pastoral de la Iglesia y a los educadores, en especial a los padres y madres de familia, que ayuden a los adolescentes y a los jóvenes a comprender y vivir con verdad su propia sexualidad y las relaciones entre los sexos; muéstrenles cómo la castidad, lejos de recortar las posibilidades de la existencia humana, permite integrar en la libertad los instintos y las emociones capacitando para un amor auténtico. La libertad que la virtud posibilita es la que hace felices a las personas, pues respeta y ama la vida de todos.
 
[1] Cf. Academia Pontificia para la Vida, Comunicado sobre la llamada píldora del día después”, 31 de octubre de 2000.
[2] Cf. Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitae, n1 60.
 
 La píldora del día siguienteComunicado de la Academia Pontificia para la Vida (31-10-2000)
Como es sabido, desde hace pocos días, en las farmacias italianas está a la venta la llamada «píldora del día siguiente», un producto químico muy conocido (de tipo hormonal) que con frecuencia -también en estos últimos días- ha sido presentado por muchos implicados en su elaboración y por numerosos medios de comunicación como un simple anticonceptivo, o más precisamente como un «anticonceptivo de emergencia», al que se podría recurrir poco después de una relación sexual, considerada como presumiblemente fecundante, siempre que se quisiese impedir la continuación de un embarazo no deseado. A las inevitables reacciones polémicas de quienes han manifestado serias dudas sobre el mecanismo de acción de este producto, que no sería simplemente «anticonceptivo» sino «abortivo», se ha respondido -de manera totalmente expeditiva- que semejante preocupación es infundada porque la «píldora del día siguiente» tiene una acción «antinidatoria», sugiriendo así implícitamente una neta separación entre aborto e interceptación (impedir que ocurra la implantación del óvulo fecundado, es decir, el embrión, en la pared uterina).
Considerando que el uso de estos productos atañe a bienes y valores humanos fundamentales, hasta el punto de afectar a la misma vida humana en su aparición, esta Academia Pontificia para la Vida siente el apremiante deber y la convencida exigencia de ofrecer algunas puntualizaciones y consideraciones sobre el argumento, confirmando, al mismo tiempo, posiciones éticas ya conocidas, apoyadas por precisos datos científicos, y consolidadas en la doctrina católica.
 
1. La «píldora del día siguiente» es un preparado a base de hormonas (puede contener estrógenos, estroprogestacionales, o bien sólo progestacionales) que, tomada dentro y no rebasando las 72 horas después de una relación sexual presumibiemente fecundante, activa un mecanismo prevalentemente de tipo «antinidatorio». es decir, impide que el eventual óvulo fecundado (que es un embrión humano), ya llegado en su desarrollo al estadio de blastocisto (5ª - 6ª día después de la fecundación), se implante en la pared uterina, mediante un mecanismo de alteración de la pared misma.
El resultado final será, por lo tanto, la expulsión y la pérdida de este embrión.
Sólo en el caso de que la asunción de tal píldora precediera en algunos días a la ovulación, podría a veces actuar con un mecanismo de bloqueo de esta última (en ese caso, se trataría de una acción típicamente «anticonceptivo»).
Sin embargo, la mujer que recurre a este tipo de píldora, lo hace por miedo a estar en el período fecundo y, por lo tanto, con la intención de provocar la expulsión del eventual recién concebido. Y, además, sería utópico pensar que una mujer, encontrándose en las condiciones de querer recurrir a un anticonceptivo de emergencia tenga la posibilidad de conocer con exactitud y oportunidad su actual condición de fertilidad.
 
2. Decidir utilizar la expresión «óvulo fecundado» para indicar las primerísimas fases del desarrollo embrionario, no puede llevar de ningún modo a crear artificialmente una discriminación de valor entre momentos diversos del desarrollo de un mismo individuo humano. En otras palabras, si puede ser útil, por motivos de descripción científica, distinguir con términos convencionales (óvulo fecundado, embrión, feto, etc.) diferentes momentos de un único proceso de crecimiento, no puede ser nunca lícito decidir arbitrariamente que el individuo humano tenga mayor o menor valor (con la consiguiente fluctuación del deber a su tutela) según el estado de desarrollo en que se encuentre.
 
3. Por consiguiente, resulta claro que la llamada acción «antinidatoria» de la «píldora del día siguiente», en realidad, no es otra cosa que un aborto realizado con medios químicos. Es incoherente intelectualmente, e injustificable científicamente, afirmar que no se trata de la misma cosa.
Por otra parte, está bastante claro que la intención de quien pide o propone el uso de dicha píldora tiene como finalidad directa la interrupción de un eventual embarazo, exactamente como en el caso del aborto. El embarazo, en efecto, comienza desde el momento de la fecundación y no desde la implantación del blastocisto en la pared uterina, como en cambio se intenta sugerir implícitamente.
 
4. Por lo tanto, desde un punto de vista ético, la misma ¡licitud absoluta de proceder a prácticas abortivas subsiste también para la difusión, la prescripción y la toma de la «píldora del día siguiente». Son también moralmente responsables todos aquellos que, compartiendo la intención o no, cooperan directamente con tal procedimiento.
 
5. Debe hacerse una ulterior consideración a propósito del uso de la «píldora del día siguiente» con relación a la aplicación de la ley 194178 que, en Italia, regula las condiciones y los procedimientos para la interrupción voluntaria del embarazo.
Definir el producto en cuestión como un «antinidatorio» en lugar de, con una terminología más transparente, como un «abortivo», permite, en efecto, evitar todos los procedimientos obligatorios que la ley 194 prevé para poder acceder a la interrupción del embarazo (entrevista previa, verificación del embarazo, determinación del momento de desarrollo, período de reflexión, etc.), realizando una forma de aborto totalmente oculta y no registrable por ninguna institución. Todo esto está, por consiguiente, en clara contradicción con la correcta, aunque contestable, aplicación de la ley 194.
 
6. Por último, ante la difusión de tales procedimientos, exhortamos vivamente a todos los agentes del sector a poner en práctica con firmeza la objeción de conciencia moral, que testimonie valientemente, en los hechos, el valor inalienable de la vida humana, sobre todo frente a nuevas formas ocultas de agresión a los individuos más débiles e indefensos, como es es el caso del embrión humano.
 
 
 
 
 
 
 
 
La "píldora del día siguiente" es una "segunda oportunidad " para evitar un embarazo no deseado y contribuirá a reducir el número de abortos
 
La Conferencia Episcopal arremete contra "la píldora del día siguiente" aprobada por Sanidad aduciendo argumentos científicamente erróneos y éticamente cuestionables.
El titular de la página del El Pais del sábado 28 de abril decía: "Los obispos acusan al Gobierno de permitir abortos "sin control alguno" y fuera de la ley.
La medida de Sanidad de autorizar la comercialización de la píldora del día siguiente, lejos del falseado propósito que señalan los obispos, tiene el objetivo de reducir el número de interrupciones del embarazo(IVEs) en los supuestos que contempla la Ley.
 
La píldora del día siguiente permite evitar que se produzca un embarazo no intencionado, en situaciones en que la mujer cree que puede tener riesgo de quedar embarazada sin pretenderlo:
cuando se ha roto un preservativo, cuando se ha producido una violación, cuando se da cuenta de que se ha equivocado en el cálculo de los "días fértiles", cuando se está expulsando un DIU , cuando el hombre no ha querido ponerse el preservativo de ninguna manera….
En estas ocasiones, la píldora postcoital supone una "segunda oportunidad" para reducir en un 75% el riesgo de un embarazo no deseado, pero si las parejas que la necesitan la desconocen, es como si no existiera. Y si conocen su existencia pero no pueden acceder a ella, porque se ponen trabas, se suma a la angustia por si se produce un embarazo no deseado, la frustración por saber cómo evitarlo y no poder.
Es más eficaz cuando se toma antes de las 72 horas(tres días) del coito posiblemente fecundante.

 
 
Al prevenir los embarazos no deseados, la anticoncepción de emergencia puede reducir la tasa de abortos.
En algunos países europeos, como Holanda, donde el uso de anticonceptivos es alto entre los jóvenes y la píldora postcoital ha estado disponible desde hace décadas, se registran los índices más bajos de abortos de todos los países industrializados, y por ello Francia ha preconizado su libre distribución en colegios, sin ningún tipo de control en su dispensación.
 
. En España, la tasa de embarazos entre adolescentes no es más alta que en otros países, pero es el colectivo en el que proporcionalmente ha aumentado la tasa de interrupciones voluntarias de embarazo. Se producen alrededor de 50.000 Interrupciones Voluntarias del Embarazo(IVEs) en España. Se han realizado cálculos según modelos contrastados que predicen que por cada 1000 tratamientos de píldora postcoital se pueden evitar 53 embarazos no intencionados.
 
Teniendo en cuenta estas predicciones, en Cantabria pusieron en marcha un ambicioso plan para la prevención del embarazo no deseado , con un enfoque global(Entidades Sanitarios, Centro de Planificación Familiar "La Cagiga", Facultad de Medicina, Trabajo Social, Medios de Comunicación etc) hace 10 años, con el resultado de una disminución significativa en la tasa de IVEs en todas las edades.
Paralelamente, se ha producido un aumento de los IVEs en el resto de España.
 
En los ensayos clínicos multicéntricos, algunos de ellos promovidos por la OMS, se ha demostrado la eficacia del producto, con una tasa de fallos del 1,8% si se administra entre las 24 y 48 horas del coito.
En 1995, 25 expertos representantes de las organizaciones (OMS, IPPF, PATH,..) se reunieron en Bellagio (Italia) y formularon una Declaración Consensual sobre la Anticoncepción de Emergencia en la que se instaba a todos los responsables de esta prestación a informarse sobre los métodos disponibles y a ponerlos a disposición de todas las mujeres que lo necesitaran. Posteriormente constituyeron el Consorcio para la Anticoncepción de Emergencia con el objetivo de promover el acceso a esta metodología en todo el mundo.
 
Entre los puntos más destacables, insisten en que el mecanismo de acción de la píldora postcoital "no es abortivo". Los estudios realizados permiten afirmar que actúa desplazando o inhibiendo la ovulación.
No existen evidencias de que impidan la implantación, aunque no se puede demostrar. Sí que es claro que si la implantación se ha producido, no interrumpe el embarazo.
Por ello, la píldora post-coital no sirve para interrumpir un embarazo, y tiene un índice de fallos elevado cuando se utiliza de manera repetida.
 
Desde la Sociedad Española de Contracepción (SEC)se promueve una sexualidad responsable, la utilización de métodos anticonceptivos eficaces para prevenir el embarazo no deseado y se refuerza el uso de preservativos, fundamentalmente entre los adolescentes, colectivo especialmente vulnerable, para también prevenir el riesgo de una enfermedad de transmisión sexual. Promover el uso de píldora postcoital no afecta a la utilización responsable de métodos anticonceptivos fiables, según la experiencia de los centros de Planificación Familiar que vienen ofreciendo esta prestación.
 
Creemos que es irresponsable la postura de la Iglesia, atacando un método anticonceptivo acusándolo de abortivo, sin disponer de evidencias que lo justifiquen, pues puede generar angustia y confusión entre personas sobre las que ejerza su influencia.
Los profesionales de la Sociedad Española de Contracepción , en sintonía con las recomendaciones de la OMS, apoyamos rotundamente la medida Ministerial de autorización de la venta de la píldora postcoital y reclamamos una mayor facilidad de acceso a este método anticonceptivo que supone una "segunda oportunidad "para evitar un embarazo no intencionado, y una medida que se ha demostrado útil en la prevención de las IVEs.
Además, no existen evidencias sobre riesgos médicos derivados de la toma de estas pastillas (salvo algún efecto secundario menor y alteración del sangrado), por lo que no resultaría imprescindible la prescripción facultativa.

 
Firmado :
Presidenta de la Sociedad Española de Contracepción
http://www.macromedia.com -->
Nota sobre la "píldora del día siguiente"
Se ha anunciado recientemente la posible comercialización de la llamada píldora del día siguiente que ha despertado una notable inquietud en la opinión pública. Los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, por encargo de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, ante la importancia social de este hecho, manifestamos lo siguiente:
1. La llamada píldora del día siguiente es un preparado de hormonas que se ha de tomar dentro de las 72 horas siguientes a aquella relación sexual susceptible de dar lugar a un embarazo. Cuando el preparado llega al torrente sanguíneo, las altas dosis de hormonas trastornan el delicado equilibrio hormonal necesario para que la mucosa uterina acoja al embrión eventualmente concebido. Sucede así que, si ha habido una concepción, el embrión no logra implantarse en el endometrio modificado por el fármaco. El resultado es la expulsión y la pérdida del embrión.
2. La píldora del día después es, por tanto, una autentica técnica abortiva y no simplemente anticonceptiva, como se ha afirmado repetidamente. En efecto, "desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces. A esta evidencia de siempre… La genética moderna otorga una preciosa confirmación. Muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese viviente: una persona, un individuo con sus características bien determinadas. Con la fecundación se inicia la aventura de una vida humana"1. Una vez más hemos de afirmar que "la vida humana ya concebida ha de ser salvaguardada con extremados cuidados; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables"2. Y como ya señalamos a propósito de la RU-486 "el aborto con píldora es también un crimen"3, pues se trata de la eliminación de un ser humano inocente.
3. La difusión, la prescripción y el uso de la píldora del día siguiente son, por tanto, prácticas moralmente reprobables por tratarse de un aborto provocado. De ello son también responsables todos aquellos que cooperan con tal procedimiento. En consecuencia, si se lleva a efecto su comercialización, exhortamos a todos los profesionales de la medicina y de la farmacia a ejercer su derecho de objeción de conciencia, que testimonie con fuerza el valor inalienable de la vida humana, defendiendo la más débil e indefensa, como es el caso del embrión humano, víctima inocente de una cultura y de una política incapaz de sostener adecuadamente la dignidad de la persona y la vida humana.
4. Con el fin de evitar estas prácticas, exhortamos a promover una verdadera educación afectivo-sexual que ayude a los adolescentes y jóvenes a vivir la sexualidad de forma responsable. Educación que lleve a la persona a reconocer su propia dignidad y la del otro, y a respetar las leyes morales, para hacer posible una maduración que le capacite para la donación de sí misma en el matrimonio.
Es tiempo de que nuestra sociedad, más allá de las propagandas engañosas del sexo libre y del sexo seguro, empiece a hablar y a educar en el sexo responsable, al igual que pedimos a los jóvenes responsabilidad en la bebida, en las drogas y en el tráfico rodado.
A los padres, primeros responsables de la educación de sus hijos, a los colegios religiosos e instituciones eclesiales, y a todos los implicados en tareas educativas, les invitamos a educar en la verdad y el sentido de la sexualidad y del amor humano. Se trata de una tarea especialmente necesaria y urgente en nuestra sociedad permisiva. Está en juego la dignidad del hombre y la misma vida humana.