¿Por qué no entienden?

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¿Cómo hacer para que los hijos sean responsables?

¿Por qué tanto batallar para que cumplan con sus tareas?

¿Por qué les cuesta tanto a los adolescentes atender sus responsabilidades?

Todos sabemos que a muchos chicos se les dificulta llegar a tiempo,
cumplir con sus estudios o realizar sus quehaceres con alegría y ganas
de hacerlos bien.

Faltó responsabilidad

Casi todos los jóvenes piensan y hablan mucho de libertad y muy
poco de responsabilidad. Se creen responsables por el simple hecho de
aguantar las críticas y regaños de sus padres. Pero responsabilidad no
es sólo responder ante uno mismo, significa también dar respuesta al
llamado del otro.

Aquella que pide una respuesta puede ser la propia conciencia, otra
persona, o bien, la sociedad. Para responder, es preciso aprender a
escuchar y, en la mayoría de las ocasiones, a obedecer. Esto es lo que
molesta al adolescente. Ser responsable significa tener que rendir
cuentas, no sólo aguantar las consecuencias de la propia actuación.

Los jóvenes quieren vivir sin compromisos para pasarla bien, y
cuando una persona empieza a considerarse a sí misma como su propio
rey, deja de ser responsable.

Ser responsable es obedecer a la propia conciencia y a la
autoridad, sabiendo que esa obediencia no se refiere a un acto pasivo,
de esclavo, sino a un acto operativo, de compromiso, de deber.

Para formar a los hijos en la responsabilidad se necesita echar
mano de motivaciones que los empujen a adelantar en este renglón.
Además de las motivaciones, recordemos que los padres tienen la misión
de ejercer adecuadamente su autoridad.

En su libro "Autoridad y Autonomía", Oliveros F. Otero describe la
autoridad de los padres como: "una influencia positiva que sostiene y
acrecienta la autonomía y responsabilidad de cada hijo; es un servicio
a los hijos en su proceso educativo, un servicio que implica el poder
de decidir y de sancionar, una ayuda que consiste en dirigir la
participación de los hijos en la vida familiar y en orientar su
creciente autonomía, responsabilizándoles, es un componente esencial
del amor a los hijos que se manifiesta de diferentes formas, en la
relación padres-hijos."

Hijos que crecen sin autoridad, crecen inseguros. Lo menos
aconsejable que los padres pueden hacer es sustituir al hijo en su
responsabilidad y decirle que se vaya a dormir, que ellos le ayudarán a
cumplir la tarea. Si los padres no tienen claros los conceptos de
responsabilidad, los hijos no sabrán responder a las expectativas.

En resumen

Para ser responsable se necesita:

* Saber escuchar.

* Obedecer y respetar a una autoridad.

* Tener motivaciones.

* Tomar decisiones personales.

* Ser fuertes y perseverantes.

* Tener convicciones.