¿Puedo resolver mis problemas homosexuales?

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Tal vez usted está luchando por hallar sentido a la atracción homosexual a la luz del evangelio. Aun cuando tiene un testimonio del evangelio, también sabe que estos sentimientos son muy reales y fuertes y a pesar de sus intentos por vivir el evangelio no logra que estos sentimientos desaparezcan.

Está atrapado entre el evangelio que es lo correcto y la atracción hacia otros hombres que es lo contrario al evangelio. La respuesta de la mayoría de los hombres es (1) tratar de suprimir estos sentimientos y vivir el evangelio o (2) decidir que el evangelio no encaja en su vida y ceder ante la atracción, perdiendo de esta manera las bendiciones que se obtienen al vivir el evangelio. El rechazar el evangelio no fue una solución para mí, pero el suprimir estos sentimientos tampoco hizo que desaparecieran. La supresión significa una lucha continua donde, a lo mejor, la persona es célibe pero miserable, y a lo peor, lleva una vida doble pretendiendo ser un buen miembro de la Iglesia pero secretamente llevando un comportamiento homosexual. La única manera de resolver el problema es identificar las necesidades que causan estas atracciones y satisfacerlas de manera legítima.

Este capítulo trata la realidad de resolver los problemas homosexuales. Da una definición de lo que significa resolver estos problemas, estadísticas con el número de personas que los han resuelto e información acerca del tiempo que esto toma. Finalmente, explica qué tan completo puede ser el cambio y la meta final de llevar esto a cabo.

¿Es posible resolver estos problemas?

El mundo ha definido conceptos tales como homosexual y orientación sexual y nos dicen que son innatos y no pueden ser cambiados. Muchas personas están convencidas de esta teoría y creen que la orientación homosexual es tan genética como lo es la raza o el que una persona sea diestra. Ellos argumentan que aquellos que han cambiado simplemente están abstraídos en una fantasía y que un día volverán a la realidad y se darán cuenta que siguen siendo homosexuales.

Aun cuando estos argumentos de activistas gay son complejos y pueden parecer lógicos, tienen poca credibilidad cuando se ven en la perspectiva más amplia del plan de salvación eterna. El creer que Dios nos daría problemas que no podríamos vencer es negar el poder de la expiación y la omnipotencia de Dios.

El Dr. Charles Socarides dijo, “Desde el punto de vista de la resistencia del paciente, el desafío mayor en tratar a la homosexualidad es el concepto erróneo de que el desorden sea innato o ingénito”.70 Pero usted no es un “homosexual” y no tiene una “orientación sexual” inalterable.

El presidente Spencer W. Kimball enseñó, “Después de haber considerado los aspectos abominables, la repugnancia y propagación del pecado de la homosexualidad, la cosa gloriosa que hay que recordar es que puede curarse y perdonarse. El Señor ha prometido que todos los pecados pueden ser perdonados, salvo algunos que se han designado, y esta transgresión no figura entre estos últimos. De manera que es perdonable, si se abandona por completo, y si el arrepentimiento es sincero y absoluto. Ciertamente se puede vencer, porque son numerosas las personas felices que en un tiempo se encontraban en su poder, pero que desde entonces han transformado sus vidas por completo”.71

Yo testifico personalmente que es posible disminuir la atracción homosexual, eliminar el comportamiento homosexual y llevar una vida feliz en armonía completa con el evangelio. Lo sé porque yo lo he logrado. Me sentía en conflicto por mis sentimientos y atormentado por mi deseo de actuar. Ahora que he resuelto este problema, siento paz y bienestar como una persona completa. Y el mío no es el único caso. Personalmente conozco otras personas y he leído de cientos más que han resuelto problemas significativos y ahora son más felices y están en paz consigo mismas y con Dios.

¿Qué significa resolver estos problemas?

El proceso descrito en este libro no es un proceso de suprimir los sentimientos y controlar el comportamiento a través de la fuerza de voluntad. La meta es resolver los problemas que en primer lugar crearon la atracción homosexual y que la siguen sustentando. La transición para abandonar la homosexualidad puede incluir lo siguiente:

• reducir o eliminar los deseos homosexuales.

• eliminar el comportamiento homosexual.

• desarrollar un sentido de seguridad en sí mismo y de su identidad como varón.

Deseos

A medida que los hombres empiezan a resolver las cuestiones homosexuales, notan que su atracción sexual hacia otros hombres disminuye de manera significativa. Pueden incluso llegar a no sentirse atraídos sexualmente hacia otros hombres en absoluto. Puede ser que otros continúen sintiéndose atraídos hacia otros hombres igual que antes, pero aprenden a hacer frente a esta atracción sin sentirse abrumados por ella.

Muchos hombres experimentan cierta atracción de vez en cuando, pero pueden manejarla con un mínimo de ansiedad y no permiten que domine su vida o su comportamiento. Con el tiempo, los sentimientos disminuyen tanto en número como en intensidad hasta que se es fácil ignorar estos pensamientos volátiles, de la misma manera que lo hacen con otros pensamientos indeseables que llegan a su mente. Como lo describe Joe Dallas, para la mayoría de los hombres estos deseos “pasan de ser algo de mayor importancia a algo de menor importancia, un problema que no domina sus vidas o les evita experimentar amistades sanas, un matrimonio sólido y la paz mental. Si continúa siendo un problema, es solamente un problema entre muchos otros, no luchan diariamente con ello y rara vez le dan importancia. Para ellos, la batalla ya no es considerada como tal”.72

La mayoría se dan cuenta que los sentimientos heterosexuales despiertan o aumentan en ellos.

Comportamiento

Con una mejor comprensión de estos problemas, los hombres con atracciones homosexuales reconocen que pueden decidir de evitar la actividad sexual con otros hombres y la mayoría puede controlar sus acciones. La noticia reconfortante es que a medida que ellos resuelven problemas más profundos, encuentran que su compulsión por actuar disminuye y en muchos casos desaparece. A medida que el tiempo pasa, el comportamiento homosexual disminuye y se hace menos atractivo, y en algunos casos, hasta respulsivo.

Si usted se ha involucrado en comportamiento sexual durante algunos años, tendrá mayor dificultad para vencer los hábitos y adicciones sexuales. Pero si está sinceramente motivado y hace un verdadero esfuerzo, podrá vencer estas adicciones.

Identidad

Tal vez usted se sienta atraído hacia otros hombres debido a una imagen distorsionada que tiene de sí mismo y de otros. Si ha aceptado una identidad “gay”, puede cambiar esa percepción y aceptarse a sí mismo como un hijo de Dios con un potencial eterno. Con niveles más elevados de autoaceptación, sus sentimientos de autoestima y masculinidad aumentarán, empezará a ver su valor en relación con otros hombres y dejará de compararse a sí mismo con otros hombres. A medida que se vuelve más responsable al enfrentar las situaciones en lugar de reaccionar ante ellas, podrá desarrollar relaciones más sanas con los hombres y su atracción sexual disminuirá.

¿Cuántas personas cambian?

Dado que la homosexualidad es la manifestación exterior de problemas sin resolver que son centrales para la personalidad del individuo, el decidirse a trabajar en estos asuntos requiere una revaluación de su persona y trabajar para lograr cambiarla. Esto puede ser un proceso tardado y doloroso, y no todos los que empiezan terminan.

Observaciones personales

Durante los últimos siete años, me he involucrado con grupos de apoyo de Santos de los Últimos Días para hombres con problemas homosexuales. He trabajado la mitad de ese tiempo en mis propios problemas y el resto del tiempo he servido en capacidades de líder. Durante esos siete años, creo que ha habido más de mil hombres que han asistido por lo menos a una sesión y de manera personal he conocido probablemente a 350 de ellos. Su éxito ha variado debido a diversos factores, el principal de los cuales yo creo es su nivel de compromiso por lograrlo.

• Muchos asisten a unas cuantas reuniones y luego las abandonan. Aprenden un poco sobre la filosofía de cambiar su vida, pero no continúan porque no creen que sea posible que ellos cambien, o deciden que no desean cambiar, o que no están listos para cambiar, o sienten que el grupo de apoyo no les fue de utilidad.

• Otros asisten a las reuniones de los grupos de apoyo porque gozan de la amistad que encuentran en otros que, como ellos, luchan con la homosexualidad. Es de gran alivio para ellos saber que hay otros hombres Santos de los Últimos Días que comparten los mismos valores y comprenden su situación. Pero para ellos, esto es una reunión social y no se sienten comprometidos a lograr más que presentarse a estas reuniones.

• Otros asisten debido a sentimientos de culpabilidad. Saben que deben cambiar pero no están dispuestos a hacer el esfuerzo para lograrlo. Sin sentirse comprometidos, participan en un plan superficial para aplacar su conciencia y tranquilizar a su familia.

Desafortunadamente, la mayoría de las mil personas que han asistido a los grupos de apoyo por cualesquiera de estas razones han encontrado un éxito limitado. Sus esfuerzos parciales podrán representar algunos cambios, pero pocos son los que logran un progreso duradero y significativo.

Hay esperanza para aquellos que están comprometidos en el proceso y ponen todo el esfuerzo que se requiere. Aun cuando esto representa lo más difícil que yo he hecho, valió la pena. Ya no lucho con la homosexualidad. Esto ya no controla mi vida ni domina mis pensamientos. Para que yo llegara a este punto, se requirió lo siguiente:

• estudio personal, oración, meditación y llevar un diario por un período de cuatro años.

• acercarme más con mi Padre Celestial y Jesucristo.

• relacionarme y cimentar relaciones importantes con otros varones.

• terapia individual durante cinco meses.

• terapia de grupo (dos grupos de seis semanas).

• reuniones de grupos de apoyo durante tres años y medio.

De aquellos que hacen este tipo de compromisos, la mayoría puede resolver sus problemas y hacer cambios significativos y duraderos en sus vidas.

Observaciones de otras personas

Afortunadamente, usted no tiene que basarse solamente en mi palabra. Lea las siguientes opiniones y estudios llevados a cabo por profesionales en la materia.

Durante más de 17 años, el Dr. William Consiglio, profesor asociado de trabajo social clínico en la Universidad Estatal del Sur de Connecticut, ha trabajado con hombres y mujeres que buscan liberarse de la homosexualidad. Informa que el 40% de sus clientes encuentran soluciones personales y gozan de una vida heterosexual total, muchos de ellos casándose y convirtiéndose en padres. Otro 40% logra una solución funcional en el sentido de que se controlan sus pensamientos homosexuales, atracciones y comportamientos, y de esta manera mantienen un celibato constante. El restante 20% sale de este proceso y finalmente regresa a una vida homosexual activa.73 Informa que aún para aquellos que no se recuperan completamente existe una esperanza. Pueden “lograr una cura emocional en un grado significativo, aumentar su autoestima y su bienestar espiritual y pueden continuar por la vida libres de la obsesión homosexual y la preocupación que conlleva. Les permite tener relaciones plenas y vivir más integrados y con vidas más satisfactorias y compatibles con sus valores y convicciones espirituales. Y eso en sí es una muy buena noticia”.74

El Dr. Reuben Fine, Director del Centro de Capacitación Psicoanalítica de New York, declaró, “recientemente he tenido oportunidad de revisar los resultados de la psicoterapia con homosexuales, y me he sorprendido con los resultados. Es paradójico que aun cuando los grupos homosexuales políticamente activos niegan la posibilidad de cambio, todos los estudios desde Schrenck-Notzing a la fecha han encontrado resultados positivos, sin importar el tipo de tratamiento usado. . .”75 Más adelante dijo, “Ya sea por medio de la hipnosis. . . , los psicoanálisis de cualquier tipo, la psicoterapia educativa, la terapia del comportamiento y/o los procedimientos educativos sencillos. . .un considerable porcentaje de homosexuales declarados se volverán heterosexuales. . . . Si los pacientes fueron motivados, no importa el procedimiento adoptado, un gran porcentaje dejará la homosexualidad. En este contexto, la información pública es de gran importancia. La información publicada por ciertos círculos de que ‘la homosexualidad no puede ser tratada con la psicoterapia’ hace un daño incalculable a miles de hombres y mujeres”.76

En 1994, el Dr. Houston MacIntosh informó en el Journal of the American Psychoanalytic Association (Boletín de la Asociación Americana Psicoanalítica) sobre una encuesta de 285 psicoanalistas que atendieron a 1 215 pacientes homosexuales. Los psicoanalistas informaron que el 23% de los pacientes cambiaron a la heterosexualidad y el 84% recibió importantes beneficios terapéuticos.77

El Dr. Charles Socarides, quien enseña y sirve como psiquiatra asistente en el Colegio de Medicina Albert Einstein en Nueva York, informa que al tratar a 45 “homosexuales declarados”, el 44% de ellos desarrollaron funcionamiento heterosexual total.78 Estos niveles de éxito son tan buenos como, o mejor que, aquellos para tratar otras condiciones. Comparemos el nivel de éxito al vencer los problemas homosexuales con el de vencer problemas de depresión, una de las condiciones más comunes en el tratamiento. De las personas tratadas con problemas de depresión, la tercera parte mejora, otra tercera parte queda igual y una tercera parte empeora. Esta división en tercios es igual para el tratamiento de muchas otras afecciones. Si en verdad la homosexualidad es una condición que se puede tratar, y que puede cambiar, podemos esperar aproximadamente los mismos niveles de éxito. De hecho, los niveles de éxito son ún más altos, La evidencia clínica muestra que el nivel de recuperación para los problemas homosexuales es aún mayor que para la adicción a las drogas y el alcoholismo. La comunidad profesional en general considera que un tratamiento tiene éxito si más de la mitad de los pacientes demuestra mejoría; el promedio de recuperación para la adicción a las drogas y el alcoholismo es más o menos del 50%. El estudio de Masters y Johnson mostró que el nivel de recuperación de la homosexualidad es de 71.6% cuando existe motivación y apoyo.79

El Dr. Irving Biever, quien fue presidente del Colegio de Medicina de Nueva York, llevó a cabo un estudio de nueve años sobre la homosexualidad masculina. Su equipo de investigación concluyó que “muchos homosexuales se volvieron exclusivamente heterosexuales luego del tratamiento psicoanalítico. Aun cuando este cambio se logra más fácilmente por algunos que otros, a nuestro juicio, un cambio heterosexual es una posibilidad para todos los homosexuales que están altamente motivados para hacerlo.80 Después de seguir la pista a algunos de estos pacientes hasta por diez años, argumentó promedios de éxito del 30–50%.81

El Dr. Gerard van den Aardweg hizo un análisis extensivo de 101 personas que tenía bajo tratamiento y encontró que el 60% de aquellos que continuaron con el tratamiento alcanzaron “al menos un estado satisfactorio por un período largo de tiempo. Con esto, quiere decir que los sentimientos homosexuales habían sido reducidos al más a impulsos ocasionales, mientras la orientación sexual se había tornado predominantemente heterosexual, o que los sentimientos homosexuales estaban ausentes por completo, con o sin predominancia de intereses heterosexuales. De este grupo, sin embargo, cerca de un tercio podía ser considerado como ‘radicalmente’ cambiado. Esto significa que ya no tenían ningún intereses homosexuales sino sentimientos heterosexuales normales, y además habían mostrado un cambio fundamental en sus emociones de negativo a positivo, es decir, de inestabilidad a estabilidad normal y razonable. . . .”82

Para su tesis de doctorado en la Universidad de Brigham Young, en 1978 Elizabeth James llevó a cabo tal vez el más extenso estudio de literatura sobre el tratamiento de la homosexualidad que se haya efectuado hasta la fecha. En su análisis de 101 estudios que se han publicado de 1930 a 1976, encontró que aproximadamente 35% de los clientes se recuperaron y 27% mejoraron. Concluye que “es plenamente posible una mejora significativa y hasta la recuperación total”.83 Hace notar un promedio de 81% de recuperación y mejoría para los bisexuales, 69% para clientes de terapia a largo plazo, 53% para clientes de terapia a corto plazo y 42% para clientes exclusivamente homosexuales. Hace notar “que hay lugar para desarrollar nuevos tratamientos y combinaciones de técnicas que aumentarán la eficacia de los procedimientos que están en uso”.84 Desde 1978, se ha logrado aumentar la eficacia de las técnicas de tratamientos. Se han desarrollado nuevas teorías y metodologías, y muchos terapeutas están recibiendo capacitación especializada. Se han escrito numerosos libros para ayudar tanto al terapeuta como a los individuos que intentan interpretar mejor sus sentimientos. Actualmente, las perspectivas para un cambio exitoso son más alentadoras.

Los Dres. Thomas y Ann Pritt informan que “el liberarse de la homosexualidad es posible para los hombres y mujeres cuando llegan a reconocer las causas subyacentes de sus atracciones y tener sentimientos legítimos y sanos que reafirman su identidad con heterosexuales de valor de su propio sexo”.85

Estos son solamente algunos de los muchos estudios y experiencias que demuestran que muchas personas están resolviendo sus problemas homosexuales. Si usted no conoce a alguien que haya hecho estos cambios en su vida, podrá pensar que nadie lo ha logrado, porque no se oye frecuentemente de personas que lo logren. Difícilmente una persona aparecerá en la televisión o se parará en un púlpito en una reunión de la Iglesia y admitirá que se sentía sexualmente atraído hacia personas del mismo género pero que ya no es así. Por lo regular, las personas se guardan para sí mismos todo lo relacionado con problemas homosexuales, y cuando han resuelto sus problemas, muchas veces las personas a su alrededor no se enteran de lo que ha sucedido. Contentos de haber resuelto estos problemas, siguen adelante con su vida calladamente. El psicólogo Gerard van den Aardweg dice “Creo que estos casos son tal vez más numerosos de lo que pudiéramos imaginar, ya que muchos de ellos prefieren permanecer en el anonimato y no ser ejemplos públicos del ‘homosexual convertido y curado’”86

Ahora, las preguntas en su mente acerca del cambio en la homosexualidad ya no deben ser preguntas de si es posible, sino cuándo y cómo.

¿Cuánto tiempo lleva lograrlo?

La duración de la transición varía, dependiendo de muchos factores, tales como:

• su motivación y compromiso en el proceso.

• las ganas que tenga para hacerse responsable de su vida.

• su esfuerzo por estudiar, orar, meditar y llevar un diario.

• su relación de acercamiento al Padre Celestial y a Jesucristo.

• la cantidad y calidad de la terapia individual y en grupo que recibe.

• el nivel de apoyo que recibe de aquellos que están cerca de usted y de los grupos de apoyo.

• su esfuerzo por cimentar nuevas relaciones.

• el grado al que usted ha aceptado una identidad homosexual.

• qué tanto abuso hay en su pasado y la severidad de los problemas que esto le ha causado.

• las ganas que tenga para dejar atrás su pasado homosexual.

• el tiempo y grado al cual se ha involucrado en comportamientos homosexuales.

• el grado al cual tiene adicciones y compulsiones.

Aquellos que pueden definir sus problemas y empezar a trabajar temprano, aún antes de que el comportamiento compulsivo se convierta en adicción y antes de que la actitud se convierta en identidad, podrán lograr la transición en un período de sólo meses. Aquellos que empiezan el proceso después de años de hábitos sexuales y condicionamiento mental se dan cuenta que requieren de mayor esfuerzo y mucho más tiempo. Muchos hombres con quienes he hablado informan que les toma entre tres y diez años. Sin embargo, no se deben indicar períodos de tiempo y esperar que los cambios se efectúen dentro de ese período. El problema no se suscitó en una noche y probablemente no se pueda resolver en el mismo tiempo.

Progreso gradual

En la sociedad actual con frecuencia esperamos resultados inmediatos. Los satélites, las computadoras y los hornos de microondas nos permiten realizar algunas cosas en cuestión de segundos. Cuando las cosas no suceden de inmediato, o cuando las soluciones no se presentan a la velocidad de las computadoras, nos llenamos de pánico. Olvidamos que algunas de las cosas más importantes de la vida toman más tiempo—usualmente en término de meses y años.

No impongamos límites de tiempo a los cambios en nuestra vida. Algunas personas empiezan a notar el progreso a las pocas semanas, mientras que a otros les toma meses. Aunque Dios obra milagros, pocas personas se pueden liberar de los sentimientos homosexuales en un abrir y cerrar de ojos. En lugar de un cambio de 180 grados en sus atracciones sexuales, la mayoría de los hombres experimentan cambios graduales en la comprensión de sí mismos en los aspectos espirituales, físicos, sexuales y emocionales. Después de trabajar en ello, uno se dará cuenta que su atracción sexual hacia otros hombres empieza a disminuir y lo controla mejor que antes. Será menos frecuente e intenso y se sentirá menos apremiado a buscar contactos homosexuales. Este tipo de progreso gradual requiere de paciencia y perseverancia y es la verdadera prueba de su compromiso hacia Dios. La clave se encuentra en reconocer que está mejorando y continuar haciéndolo. Mi amigo Garrick dijo, “Estoy contento con cambiar poco a poco y aprender lo que Cristo quiere que aprenda acerca de la atracción por personas del mismo sexo. Estoy satisfecho si tengo que luchar con todas las personas en el mundo para llegar a ser feliz sin importar las circunstancias de la vida. Estoy agradecido por la oportunidad”.87

Algunas personas argumentan que si la persona lucha durante muchos años—y algunas veces toda su vida—es prueba de que no es posible cambiar. Sin embargo, el evangelio enseña que uno de los propósitos de esta vida es tener experiencias que prueben nuestra fe. Las escrituras nos exhortan a dejar al hombre natural y llegar a ser nuevas personas en Cristo (véase Mosíah 3:19). Se espera que a lo largo de esta vida haya una lucha entre nuestra antigua naturaleza y nuestra nueva naturaleza, y las escrituras contienen muchos consejos sobre cómo ganar esta batalla.

En el debido tiempo del Señor

No se sienta frustrado si su progreso es más lento de lo que originalmente esperaba. Recuerde que este es un proceso complicado que no se resuelve de la noche a la mañana. Si tiene deseos justos y está haciendo todo lo que puede, deberá ser paciente. Las respuestas surgirán y el cambio se llevará a cabo, pero en el debido tiempo del Señor y no en el suyo.

En la alegoría de los olivos que se encuentra en Jacob, leemos, “Y aconteció que el siervo dijo a su amo: ¿Cómo fue que viniste aquí a plantar este árbol, o esta rama del árbol? Porque he aquí, era el sitio más estéril de todo el terreno de tu viña. Y le dijo el Señor de la viña: No me aconsejes. Yo sabía que era un lugar estéril; por eso te dije que lo he nutrido tan largo tiempo, y tú ves que ha dado mucho fruto” (Jacob 5:21-22). Debemos tener cuidado y no aconsejera al Señor, sino recibir Su consejo (véase Jacob 4:10). Se nos dan los desafíos que necesitamos en la vida. “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6). No le pida a Dios que lo haga a su manera. En su lugar ore “Que se haga tu voluntad”.

Progreso eterno

La homosexualidad parece ser un problema grave para muchas personas porque incluyen en la homosexualidad los problemas de toda la vida. Pero recuerde que todos tienen problemas en aspectos como la autoestima, las relaciones, la intimidad, la lascivia, el compararse a sí mismos con otros y toda una cadena de problema que son parte de un largo proceso de crecimiento, de vencer y de mejorar. Estos puntos de crecimiento personal y desarrollo son parte de un gran plan de progreso eterno. Los cambios que iniciemos en esta vida continuarán en la venidera. Por lo tanto, cualquier progreso que podamos hacer en un término corto o largo, debemos empezarlo ya.

Mi amigo Brad ha trabajado arduamente para resolver muchos asuntos difíciles en su vida. Ha aumentado en gran manera sus sentimientos de masculinidad y se ve a sí mismo bajo una nueva luz. Los sentimientos heterosexuales han despertado en él, ha empezado a salir en citas y espera casarse. Sin embargo, también sufre del SIDA que contrajo durante sus días de promiscuidad. Yo admiro que no ha permitido que el avance del SIDA disminuya su deseo de resolver sus problemas. Sería más fácil que desistiera en su deseo de casarse, sabiendo que es probable que no tenga el tiempo suficiente para casarse en esta vida. Pero él tiene una perspectiva eterna de su crecimiento y desarrollo, y se da cuenta que cualquier progreso que haga en esta vida le será de beneficio en la venidera. (Véase la historia de Brad en la sección de testimonios en este libro). La meta de llegar a ser un hombre de Dios en verdad se puede realizar, y vale la pena lograrlo sin importar lo que cueste.

¿Qué tan completo será el cambio?

Para la mayoría de las personas, el efectuar este proceso de transición no le garantiza que no volverá a tener un pensamiento homosexual. Joe Dallas nos dice, “Si un hombre ha sido un borracho durante 20 años y luego se une a Alcohólicos Anónimos y permanece sobrio, definitivamente ha cambiado. Su sobriedad tendrá un gran impacto en todas las facetas de su vida, mejorará su actitud, sus relaciones y su desempeño en el trabajo. ¿El deseo ocasional por un trago acaso anulará su reclamo de haber cambiado? Para nada”.88 El Dr. Dean Byrd dice, “No es muy diferente a los resultados de otros tratamientos para otros tipos de luchas emocionales. ¿Esperamos que la persona nunca vuelva a luchar? No, solamente esperamos que tenga los medios para responder a esas luchas de manera apropiada.”89

No mida su progreso simplemente por los tipos de tentaciones que aún experimenta. Recuerde que la tentación no es pecado. Seguramente Satanás tratará de recordarle su pasado y tratará de hacerle dudar si en verdad ha cambiado. Pero recuerde que todos experimentamos tentaciones. Cristo fue tentado toda Su vida pero no sucumbió a la tentación. La vida es un proceso continuo de estar haciendo a un lado al hombre natural y dirigiéndose hacia Dios. Las tentaciones no nos definen; somos definidos por la manera en que respondemos ante las tentaciones. Por lo tanto, si hace a un lado las tentaciones homosexuales y actúa de manera responsable, puede estar seguro que los cambios que experimente son reales.

Como lo explica Joe Dallas, “Todos los cristianos luchan con el pecado, todos los cristianos tienen arraigada áreas de debilidad y todos los cristianos en ocasiones se sienten abrumados con sus asuntos personales. . . .Sin embargo, no todos los cristianos sienten que tienen que vencer completamente sus debilidades o, si no lo logran, abandonar la fe”.90

Leo Hall explica que sus atracciones homosexuales no han desaparecido. “Decidí no preocuparme cuándo o si mis sentimientos de atracción por el mismo sexo desaparecerán. Mi esperanza inmediata es que, día a día, puedo controlar o dominar cualquier pensamiento o conducta sexual que aparezca. Estoy aprendiendo a reemplazar los sentimientos indeseados con interés, amor y empatía hacia todos los hombres. . . .De hecho, no deseo que mis sentimientos de atracción por el mismo sexo desaparezcan simplemente. En su lugar, espero que sean reemplazados por o se eleven hacia un amor más celestial”.91

¿Qué es un milagro?

Mi amigo Arturo escribió lo siguiente: “Una mujer en nuestro barrio tuvo un terrible accidente automovilístico el verano pasado. Su cuello y espalda se rompieron y creían que quedaría paralizada por el resto de su vida. Pero se le dio una bendición y se le prometió que se recuperaría de manera importante. Se sometió a cirugía de la columna y durante mucho tiempo tuvo que usar una férula. Con el tiempo ha recuperado sus funciones y ahora ya puede asistir a la iglesia ayudándose con dos bastones; no necesita usar una silla de ruedas o un caminador. Puede subir las escaleras y se puede decir que tiene buen dominio de sus manos, aun cuando no total. La vi el domingo pasado y sentí que me debía acercar a ella y decirle el gozo que me daba verla en la iglesia porque ella es para mí un testimonio de un milagro de estos días.

“Es interesante para mí, porque su milagro es diferente a los milagros relatados en la Biblia. No fue algo súbito. No fue completo. Está más impedida que como estaba antes del accidente. Pero en mi corazón el Espíritu me testificó ese día—y lo sigue haciendo cuando la veo—que de hecho, ella fue grandemente bendecida en su recuperación . Es un milagro, sin importar el tiempo que esto se ha llevado, sin importar que no sucedió de repente o de que no está totalmente recuperada o de que tal vez nunca lo estará.

“Lo estoy relacionando con mi propia situación. El milagro de mi propia recuperación puede tomar un largo tiempo. Puede ser gradual. Tal vez nunca llegue al punto al que me gustaría llegar, en términos de no más deseos homosexuales y ningún pensamiento homosexual jamás. (Aún las personas que siempre han sido heterosexuales tienen pensamientos inapropiados, ¿verdad?) Pero eso no quiere decir que el milagro no va a suceder de otra manera que sea igualmente maravilloso. Y sin importar cuánta fe y esfuerzo tome para lograrse—signifique lo que signifique ese milagro en mi vida—valdrá la pena”.

En Doctrina y Convenios leemos, “Y además, a algunos les es dado obrar milagros” (DyC 46:21). ¿Puede Dios cambiarlo a usted? ¿Hay algo demasiado difícil para Dios? “Porque nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:37). No importa qué tan monumental sea su lucha; no es demasiado difícil con la ayuda de Dios. “Porque yo soy Dios, y mi brazo no se ha acortado; y mostraré milagros, señales y maravillas a todos los que crean en mi nombre” (DyC 35:8). Los milagros ocurren. No necesariamente suceden de la noche a la mañana y no siempre de la manera que deseamos. Pero ciertamente suceden. Los he visto en mi vida y en la vida de muchos de mis amigos.

¿Cómo debo describir el proceso del cambio?

Las frases “resolviendo los problemas homosexuales”, “venciendo los efectos de la homosexualidad”, “cambiando la homosexualidad” y “saliendo de la homosexualidad” son buenas descripciones del proceso. Es un proceso de resolver necesidades emocionales legítimas. La Dra. Elizabeth Moberly explicó, “Uno no debe tratar de curar o pedir a Dios que cure algo para lo cual una cura no es necesaria. Dios no ‘cura’ a la gente de las necesidades legítimas. . . No es solamente irónico, sino trágico, que la gente trate de ‘curar’ lo que debe ser rectamente satisfecho”.92

Tal vez sea más fácil acuñar un término para describir el proceso si la homosexualidad fuera una condición que es la misma para todos y si tuviera un principio y un fin fácil de identificar. Si la pudiéramos medir, podríamos determinar de qué manera y cuándo salimos de ella. Pero los elementos individuales que forman la condición homosexual son simplemente los desafíos de la vida que todos enfrentamos en uno u otro grado y en los que tal vez se tenga que trabajar una buena parte de la vida. Por ejemplo, puede no haber un tiempo definido cuando alguien pueda decir que ha vencido un problema como la envidia, la lujuria o la incredulidad. Puede progresar mucho por vencerlos, pero tal vez tenga que luchar con algunos aspectos por el resto de su vida. No estoy seguro si en su vida una persona deba detenerse jamás en su intento por mejorar sus sentimientos de autoestima y siempre podemos trabajar por lograr una autopercepción más correcta, recordándonos constantemente quienes somos y luchando por regresar a la presencia de nuestro amoroso Padre Celestial.

Somos parte de una familia humana que tiene retos por vencer en la vida. Todos trabajamos con un tipo de problemas únicos, y tratamos de ser mejores hoy de lo que fuimos ayer. Nuestra naturaleza divina nos dice que continuaremos aprendiendo y creciendo y mejorando a través de la eternidad.

La meta final

La meta final de este proceso de transición es lograr lo siguiente:

• un sentido de pertenecer al género masculino.

• bienestar en sus relaciones con hombres heterosexuales.

• relaciones emocionalmente sanas con otros hombres.

• la habilidad para relacionarse emocional, espiritual y físicamente con las mujeres.

• la habilidad para funcionar de manera efectiva como esposo y padre.

• la satisfacción personal de comprenderse, de controlarse y de sentirse bien acerca de sí mismo.

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Lectura recomendada

Homosexuality: Opposing Viewpoints (Homosexualidad: Puntos de vista opuestos), William Dudley, editor del libro, Greenhaven Press, San Diego, California, 1993). Este libro analiza de manera objetiva las dos puntos de vista a la cuestión de si es posible el cambio.