¿Que es la metapsíquica?

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Respuesta:

Este tema
suele encontrarse en los libros especializados bajo el término
'metapsíquica'. Reproduzco aquí, por lo equilibrado, cuanto expone el
viejo pero útil 'Diccionario de Teología Moral' dirigido por el
Cardenal Francisco Roberti Roberti, ('Diccionario de Teología Moral',
Editorial Litúrgica Española, Barcelona 1960, voz 'metapísquica').

1. Noción

Se suele llamar con término bastante general
metapsíquica al conjunto de las investigaciones científicas acerca de
los fenómenos de la mediumnidad, telepatía, premonición y similares:
fenómenos que están más allá de los estudiados por la psicología
normal. A este término prefieren muchos el de investigación psíquica
para evitar la suposición de que la voz metapsíquica quiera significar
'lo que está más allá de la psique' y también por la consideración de
que nada de lo que el hombre de estudios experimenta naturalmente y
determina en materia psicológica puede considerarse propiamente
metapsíquico. Para indicar la investigación psíquica y sus multiformes
objetos hablan algunos también -aunque menos propiamente- de ocultismo,
entendido como el conjunto de estudios y de las investigaciones para
explicar cosas inexplicables con medios naturales; mientras que este
vocablo, al menos en su acepción principal, sirve para indicar
movimientos e ideas (emparentados con las teorías mágicas medievales),
nacidos a fines del siglo XVIII, y según los cuales numerosos entes y
fuerzas no experimentables en el plano normal y empírico de
sensibilidad y conciencia serían cognoscibles y dominables por medio de
prácticas diversas que implicarían profundas modificaciones psíquicas
individuales; de ese modo el ocultismo se acercaba prácticamente a la
magia.

2. Datos históricos

Muchos de los fenómenos que forman el objeto de la metapsíquica eran
conocidos desde la antigüedad, pero su estudio científico es
relativamente reciente, habiéndose iniciado a fines del s. XVIII por
las investigaciones de Mesmer y de sus seguidores sobre el llamado
magnetismo animal, consistente primero en la cura de los neuropáticos,
con la aplicación de la calamita o piedra imán, después en la
aplicación indirecta y colectiva del agua magnetizada, siguiendo con el
empleo del sonambulismo artificial de donde se derivaron los modernos
métodos hipnóticos y psicoanalíticos.

Otras
manifestaciones, que no entran en los cuadros y en las concepciones
generales de la medicina y de la psicología clásica, formaron el objeto
de aquel vasto movimiento conocido bajo el nombre de espiritismo, cuyos
adeptos se inspiraron en parte en movitivos seudorreligiosos, y en
parte en una simple curiosidad mundana y snobista; pero una minoría de
investigadores emprendió el estudio de estas manifestaciones con
finalidades científicas ; y a esta actividad se le ha dado el nombre de
investigación psíquica y de metapsíquica. El profesor R. Hare (1856),
el naturalista Wallace y el físico Crookes (alrededor de 1870), A.
Aksako (1880), el fisiólogo Ch. Richet (a principios de este siglo)
fueron los investigadores más conocidos de los fenómenos metapsíquicos
que actualmente se estudian y discuten en diversos Institutos y
Congresos nacionales e internacionales).

3. Metodología

En muchos casos los fenómenos estudiados por la metapsíquica tienen
lugar en presencia de cierto número de personas, con el concurso de
individuos denominados médium.

'Las experiencias
mediúmnicas -explica Geley- realizan el tipo de las experiencias
psicofisiológicas colectivas, ya que los fenómenos son fruto de una
colaboración inconsciente del médium y de los experimentadores'. La
producción de estos fenómenos está condicionada además por
circunstancias particulares, como son el hábito y la existencia de una
corriente de simpatía entre el médium y los espectadores y el ambiente
poco o nada iluminado. Esto no quita que se deban poner por obra todos
los métodos que son indispensables para un serio control. En las
sociedades de metapsíquica las investigaciones se verifican
preferentemente en laboratorios que disponen de instrumental moderno
para la observación y control de las experiencias.

4. Fenómenos estudiados

Los fenómenos mediúmnicos se dividen en materiales, o físicos, y
mentales. Entre los primeros recordamos los conocidísimos veladores
semoviente o parlante, telecinesis (movimiento de objetos sin control
aparente), levitación de cuerpos sólidos y del mismo médium, la
hectoplasmia (desprendimiento del cuerpo del médium de una sustancia
dinámica especial denominada por Richet 'hectoplasma', fotografiable en
ocasiones, y a la cual se atribuyen por algunos las actividades
telecinéticas mencionadas), las manifestaciones de carácter acústico
(los llamados raps), óptico (fosforescencias, globos luminosos, etc.),
términos (corrientes frías), químico y los aportes (consistentes en la
introducción de objetos en un lugar cerrado a travéz de sus paredes).

Los fenómenos mediúmnicos mentales más significativos son los de la
austoscopia (percepción por parte del sujeto de sus órganos internos),
transposición de sentidos (por la cual el sujeto parece ver con el
estómago o con las orejas, etc.), mutación de personalidad
(personalidades alternante y segregaciones de la personalidad, las
llamadas encarnaciones, etc.), clarividencia y telepatía, criptestesia
pragmática (forma particular de clarividencia, en que el sujeto,
poniéndose en contacto con un objeto de procedencia desconocida para
él, da amplias descripciones acerca del mismo objeto, personas o
ambiente que estuvieron en relación con él, etc.), xenoglosia (el
médium habla o escribe en una lengua desconocida para él), premonición.

5. Interpretaciones

Los fenómenos rápidamente señalados en el párrafo anterior han sido
objeto de diversísimas interpretaciones (Morselli en 1908 señalaba más
de 35 grupos), las cuales se agrupan definitivamente en dos categorías:

a) la fenomenología metapsíquica depende de la acción de espíritus de
difuntos o de algún modo de la intervención de fuerzas extrahumanas
(hipótesis espíritu-ocultista);

b) tiene una
explicación naturalista que la ciencia trata de formular, basándose en
investigaciones cada vez más objetivas, instrumentalmente controladas
(hipótesis de tendencia científica).

Este
segundo grupo de investigaciones invocan -de vez en cuando, según los
científicos que las han excogitado y aun más según los fenómenos
paranormales a que se refieren- fuerzas físicas o físicoquímicas,
mecanismos hiperfísicos, que implican la existencia de una cuarta
dimensión espacial, la acción de un fluido particular, de una sustancia
hectoplásmica , de peculiares radiaciones cerebrales, manifestaciones
alucinatorias, disociativas o incluso del yo sublimal, etc. Sin embargo
-podemos repetir con el autorizado Servadio-, 'ninguna teoría hasta
ahora es suficiente para satisfacer las exigencias del pensamiento
científico'.

Las interpretaciones de la primera categoría apelan
a la intervención de espíritus desencarnados (así piensan los
espiritistas), o (según los modernos teósofos) de los despojos
fluídicos de estos espíritus, que tienen sólo una apariencia de
personalidad, o también (según recientes ocultistas) se tratan ya de
almas inmortales de fallecidos, sino de agrupaciones residuales de
características de éste o del otro difunto, destinadas a perecer
después de cierto período de existencia larval. Trátase también aquí de
simples hipótesis totalmente fantásticas y caprichosas.

6. El pensamiento católico en esta materia

Aunque la Iglesia no ha dado nunca una definición de los múltiples y
heterogéneos fenómenos paranormales estudiados por la metapsíquica,
mediante decretos del Santo Oficio (30 marzo 1898, 26 abril 1917) no ha
dejado de prohibir a los fieles toda práctica
mágico-mediúmnico-espiritista.

Teóricamente los
autores católicos propenden a una explicación naturalista de la
fenomenología metapsíquica o a una interpretación preternatural, o más
comúnmente a una explicación mixta, naturalista en parte y en parte
preternatural, reconociendo en las fuerzas extrahumanas más que la
intervención de almas de difuntos, totalmente dependientes de Dios, que
no puede hacerse o hacer a las mismas almas instrumento pasivo de
nuestras curiosidades, la intervención demoníaca.

Como quiera que se traten de explicar teóricamente los fenómenos, el
motivo de esta prohibición de la Iglesia es evidente, ya que tanto si
se trata de manifestaciones de orden preternatural, como si se trata de
manifestaciones dentro del ámbito de las leyes naturales o de simples
trucos, es gravísimo el daño que de aquí puede originarse al que toma
parte en las sesiones mediúmnicas y en otras empresas de orden mágico o
espiritista.

Si, en efecto, se quiere -no sin
evidente dificultad- limitar toda la fenomenología metapsíquica a
juegos de magia blanca o a manifestaciones de orden
científiconaturalista, se ha de tener siempre presente que a muchos de
los que asisten a las sesiones se les pueden originar notables y
persistentes trastornos psiconeuróticos, ya que todo elemento de la
misma sesión -desde la puesta en escena ambiental a los fenómenos
singulares que en ella se verifican- por su fuerte carga emotiva es un
factor notable psicotraumatizante, origen de desequilibrios y
perturbaciones neuropsíquicas.

En cambio, si se
admite que se trata de manifestaciones de orden preternatural, dado que
éstas no suceden tras de una oración a Dios, o por efecto de otras
prácticas piadosas, sino que son solicitadas por reuniones de
individuos -al menos en gran parte- indiferentes, sino precisamente
hostiles con respecto a la verdadera religión, es forzoso reconocer que
se está en presencia de manifestaciones diabólicas. Y este
reconocimiento será tanto más evidente cuanto que (como ocurre en
ciertas obras de magia) el demonio es explícitamente evocado. En estos
casos a los daños de la salud corporal se añaden el pecado de
superstición, adivinación o idolatría, tratándose de acciones y
congresos internacionalmente impíos y sacrílegos. No peca, sin embargo,
un científico que tenga motivo suficiente para asistir con objeto de
investigar sin tomar en ellas parte activa y sin dar ocasión de
escándalo.

Agregamos que el estudioso católico -sea abogado,
juez o médico forense- no puede proponer estos métodos, ni consentir en
ellos para resolver problemas judiciales: la razón es porque el auxilio
de estos clarividentes puede ser fatal a los fines de la justicia, y
porque la naturaleza de los fenómenos metapsíquicos es, como hemos
dicho en el párrafo anterior, hasta ahora totalmente incierta y
discutida.