¿Qué tanto vivo manchado? "En la verdad, la paz"

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¿Qué tanto vivo manchado?

"En la verdad, la paz"

1) Para saber

Cuenta un relato lo que le sucedió a Paco, un niño de 8 años. Un día, después de clase, entró enojado en su casa. Su padre, al verlo entrar, lo llamó para hablar. Antes que su padre hablara algo, Paco dijo irritado: "Papá, estoy con muchísima rabia y enojado con Joaquín".

Su padre, un hombre sencillo pero sabio, escuchaba a su hijo mientras seguía con su reclamo. "Joaquín me humilló delante de mis amigos. ¡Me gustaría que le pasase algo malo!" El padre escuchó todo callado mientras caminaba buscando una bolsa de carbón. Llevó la bolsa hasta el patio y le dijo a Paco: "Hijo, quiero hacerte una propuesta. Imaginemos que aquella camisa blanca que está colgada es tu amigo Joaquín y que cada trozo de carbón es un pensamiento malo que tú le envías. Quiero que tires ese carbón en la camisa, dentro un rato vuelvo para ver como quedó". Al niño le pareció un divertido juego, la camisa estaba colgada lejos y pocos trozos acertaban al blanco. Al fin, el padre le preguntó:"Hijo, ¿como estás ahora?"

Paco le contestó: "Estoy cansado, pero feliz porque acerté muchos trozos de carbón en la camisa". El padre miró a su hijo, que no entendía la razón de aquél juego, y dijo: "Ven, quiero que veas una cosa".

El hijo fue hasta el cuarto y se miró en un gran espejo. Se dio un susto, no se reconocía, solo conseguía ver sus dientes y ojos, estaba todo ennegrecido y sucio. Su padre, entonces, le dijo: "Viste que la camisa casi no se ensució.... pero fíjate en ti mismo. Las cosas malas que deseamos a los otros son como lo que te pasó a ti. Aunque consigamos molestar a alguien, nosotros quedamos más manchados. Cada cosa mala que hacemos, una grosería, una mentira, un insulto, una venganza, aunque nos hiciera sentirnos algo mejor, nuestra alma se ha manchado y no somos mejores.

2) Para pensar

El Papa Benedicto XVI dirigió un mensaje el primero de enero para promover la paz en todo el mundo. La frase que escogió como lema fue: "En la verdad, la paz". Si buscamos la verdad, encontraremos la paz. Algo que impide la paz es precisamente la mentira. Y en primer lugar con nosotros mismos. Tal vez lo hemos podido experimentar personalmente. Cuando se dice una mentira, se pierde la paz y uno ya no está tranquilo. Aunque nadie haya notado que era mentira, en nosotros mismos algo hay que nos remuerde la conciencia y no nos deja tranquilos. Y es natural, pues tenemos una conciencia en donde Dios no habla y nos muestra el mal que hicimos.

Por ello en el relato inicial, se mostraba que el primer perjudicado de las propias acciones es el que las comete, en ese caso el niño Paco era quien salía perdiendo al mancharse con el carbón. Dios, al querernos tanto, no quiere que cometamos pecado, porque nos ama y no quiere que nos perjudiquemos.

El Papa recuerda que al diablo se le llama en la Biblia con el nombre de "padre de la mentira" (Jn 8,44), y no hemos de querer ninguna complicidad con él. Cada uno, nos invita el Papa, ha de sentirse comprometido en el servicio de un bien tan precioso, procurando que ningún tipo de falsedad contamine las relaciones: siendo transparentes y fieles a la palabra dada.

3) Para vivir

El Papa nos recuerda que Jesús se presentó como la Verdad en persona y manifestó un rechazo total a "todo el que ame y practique la mentira" (Ap 22,15). Jesús es quien revela la plena verdad del hombre y de la historia. Hemos de imitar a Jesús en ese rechazo total a la mentira en nuestras vidas.

Puede en ocasiones ser difícil pero el Papa nos dice que con la fuerza de su gracia es posible estar en la verdad y vivir de la verdad, pues Jesús es la verdad que nos da la paz.