¿Quién gana tanto dinero con el aborto?

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  Para muchos ha dejado de ser un secreto la existencia de un movimiento global, orquestado por el gobierno de Estados Unidos y organismos internacionales, dedicado a lograr la despenalización del aborto en las distintas regiones del mundo, de modo que pueda llevarse a cabo una progresiva disminución de las tasas de natalidad a nivel mundial y, de paso, obtener millonarias ganancias monetarias.

Sólo bajo este contexto es posible comprender la expansión que han tenido numerosas organizaciones a lo largo de los cinco continentes que se empeñan en lograr la despenalización del aborto, mismas que tienen presencia y actúan en México. Para muestra, basta un botón: el pasado 3 de diciembre, Magdy Martínez Solimán, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) vino a decir a nuestro país que reformar la Constitución federal para reconocer el derecho a la vida desde la concepción sería un retroceso. La ONU con todo por el aborto en México. 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) trabaja en coordinación con IPAS a través del Fondo de Población. Ello sería aceptable de no ser ue IPAS es una organización distribuida en diferentes países de África, Asia y Latinoamérica cuyo fin es, a decir de sí misma, “trabajar a nivel mundial para aumentar la capacidad de las mujeres de ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, y para disminuir la tasa de muertes y lesiones relacionadas con el aborto”.

En su página de Internet (www.ipas.org), dicha organización afirma creer que todas las mujeres del mundo deben tener la oportunidad de determinar su futuro, de cuidar a su familia y de manejar su fertilidad. Ahí mismo se puede encontrar que IPAS es una de las mayores productoras de aparatos y aspiradoras que hacen posible la realización de abortos. Es así como se entiende el negocio que es el aborto.

Bajo el argumento de que la mujer debe tener derecho a elegir sobre su cuerpo y su sexualidad, esta organización, que afirma tener presencia en México en alianza con muchas otras, es como la despenalización del aborto se promueve en nuestro país y en diferentes partes del mundo, especialmente en los países del llamado “Tercer Mundo”. No es cuestión de libertad de elegir ni de decidir sobre el cuerpo. El aborto es un negocio del que IPAS se beneficia.

Planned Parenthood, otra promotora del aborto internacional y del que obtiene millonarias ganancias, tiene a sus filiales en México en el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) y en la Fundación Mexicana para la Planeación Familiar (Mexfam).

GIRE, Mexfam y Católicas por el Derecho a Decidir (distribuida también en varios países de Latinoamérica) fueron las principales organizaciones que cabildearon con el Gobierno del Distrito Federal la despenalización del aborto en la entidad. 

En un periodo de 10 años, de 1993 a 2003, GIRE recibió de organizaciones internacionales más de 2 millones y medio de dólares para promover la despenalización del aborto en México. Mexfam recibió un donativo único por la misma cantidad y con el mismo fin en 2001. Católicas por el Derecho a Decidir ha recibido cerca de 2 millones de dólares lo mismo en un periodo de tiempo similar. Son organismos satélites de poderosos y oscuros intereses internacionales.

Por ello, es comprensible el empeño en confundir a la opinión pública respecto al inicio de la vida. Reconocer que la concepción es el comienzo de la gestación de un nuevo ser humano, con información genética única, implicaría grandes pérdidas monetarias para ellos, así como no conseguir lo que desde hace años han anhelado: disminuir la tasa de natalidad a nivel mundial.

La ciencia es clara: la vida comienza en la concepción. Quienes lo niegan son aquellos que acumulan dinero en sus cuentas a partir de la promoción del aborto, de la venta de aparatos, utensilios y aspiradoras necesarios para poder realizarlo, apoyados por gobiernos y organismos internacionales muy poderosos.

La historia no es nueva, desde siempre los traidores son capaces de matar y hacer matar por unas monedas. Lo que sí es nuevo es la crueldad y el cinismo con el que se asesinan anualmente a miles de niños en el vientre de su madre. Un país, una comunidad que mata a sus miembros más indefensos está condenada a su propia destrucción.

En México, afortunadamente, legisladores locales de 17 estados de la República han sabido trabajar por el bien de los no nacidos. Proteger el derecho a la vida desde la concepción es garantizar que la sociedad mexicana se mantenga sensible a la necesidad que tenemos de protegernos entre nosotros, de ayudar al que menos tiene, de empujar hacia adelante al de pocas oportunidades. Sin embargo, esto no sucederá si nos negamos entre nosotros la única oportunidad que nos permite acceder a todas las demás, que es la oportunidad de vivir.

Jérôme Lejeune, reconocido genetista francés y descubridor del síndrome de Down, afirmó en la década de los setenta: “(…) ¿Para qué discutir? ¿Por qué cuestionarse si estos hombrecitos existen de verdad? ¿Por qué racionalizar y fingir creer, como si uno fuese un bacteriólogo ilustre, que el sistema nervioso no existe antes de los cinco meses? 

Cada día, la ciencia nos descubre un poco más las maravillas de la vida oculta, de ese mundo bullicioso de la vida de los hombres minúsculos, aún más asombroso que los cuentos para niños. Porque los cuentos se inventaron partiendo de una historia verdadera; y si las aventuras de Pulgarcito han encantado a la infancia, es porque todos los niños, todos los adultos que somos ahora, fuimos un día un Pulgarcito en el seno de nuestras madres”.

Que los necios hablen. No obstante, no es que hagan negocio pretendiendo imponer como realidad su ambición de generar réditos, de eliminar a las razas que ellos consideran “inferiores”. Por ello, en oposición a esta necedad, vale la pena la lucha por la Verdad, por la defensa de la vida.