Rafael de San José


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Rafael de San José

Biografía, 19 de noviembre

 

Etimológicamente significa “el que se crece”. Viene de la lengua hebrea.

Un principio clave en la vida de todo creyente es éste: Cristo no ha venido a crear una nueva religión sino para ofrecer a todos una comunión con Dios. En el corazón de Dios, esta comunión se llama Iglesia. No puede estar dividida.

En la primavera del 2002 ha habido ataques fuertes por parte de la prensa a su presencia en el mundo por causa de sacerdotes indignos de serlo. Pero no hay que temer nada. Es Dios quien la guía.

Este joven nació en Vilna en 1835 y murió en Wadowice en 1907.

Obtuvo una alta graduación militar en la Escuela de san Petersburgo. Llegó a ser el capitán general de las fuerzas armadas rusas.

A pesar de que quería dejar el ejército, se unió a la insurrección para salvar del poder zarista a la nación polaca.

Aceptó, no muy de buen agrado, el nombramiento de ministro de la guerra en Vilna.

La noche del 24 de marzo de 1984 lo arrestaron y llevaron a la cárcel, en la que fue condenado a muerte.

Pero, dados sus méritos, le conmutaron la pena de muerte por el destierro a la Siberia a campos de trabajo.

A los diez años le dieron la libertad pero con la condición de que aceptase que no podía residir en algunas ciudades polacas.

¿Qué hizo en estas circunstancias?

Aceptó el trabajo de ser el preceptor del príncipe Ven que tenía su residencia habitual en París.

Su veta religiosa afloró ante estas malas rachas.

Dios lo eligió para que entrara en el Carmelo.

Cuando lo ordenaron de sacerdote en 1882, su gran trabajo consistió en la búsqueda de la reconciliación, en la dirección espiritual y en trabajar por el ecumenismo. Gracias a su devoción a la Virgen, floreció el Carmelo en Polonia.