Rebelarse vende. El negocio de la contracultura

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Rebelarse vende. El negocio de la contracultura

Joseph Health (Universidad de Toronto) y Andrew Potter (Universidad de Montreal) hacen una interesante reflexión sobre los movimientos contraculturales de Occidente.

Denuncian al idealismo ingenuo “antisistema” que acaba por ser perjudicial a la propia causa y a la sociedad entera.

Consideran la insistencia “antisistema”de la izquierda contracultural como el mayor peligro para la implantación de políticas progresistas. Un virus que se ha extendido entre cientos de miles de militantes de izquierda más o menos radical. Parece como si sólo fueran capaces de gritar contra las más variadas injusticias sin querer “pactar” con nada ni con nadie capaz de aliviarlas. En cuanto se trata de aportar soluciones viables, desaparecen.

Los movimientos contraculturales “siempre rechazan las soluciones sencillas para los problemas sociales concretos, abogando por alternativas más profundas o radicales que jamás se podrían aplicar eficazmente (...). Al rechazar cualquier propuesta que no implique una transformación total de la conciencia y de la cultura de la humanidad, los activistas de la contracultura suelen acabar agravando precisamente los problemas que pretendían solucionar”, dicen los dos autores del libro Rebelarse vende (Taurus, 2005).

Esto ha hecho que “varias décadas de rebeldía antisistema no han cambiado nada, porque la teoría social en que se basa la contracultura es falsa”. Sin embargo, “todos los logros obtenidos en Norteamérica durante el último medio siglo proceden de una reforma sistemática llevada a cabo dentro del sistema”. Proponen buscar todos los defectos posibles a la economía de mercado y, una vez encontrados, pensar creativamente en la forma de resolverlos.

Las cúpulas comerciales dictan las directrices del vestido, indican cómo y qué atuendos llevar. Basta una cascada de anuncios comerciales para que la gente abarrote las tiendas en busca de esas prendas. . La manipulación de los adolescentes y jóvenes a través de las modas es cada vez mayor y el slogan del "viste como quieras" hay que trasladarlo o traducirlo en "viste lo que yo te pongo en el mercado", aunque parezca que lo eliges tú (Juana Castro).

Se dice que el problema de muchas mujeres de hoy es que quieren ser de película. La exhibición es el recurso infalible, que nunca pasa de moda, para llamar la atención. Realmente no es fácil entender las modas que llevan a exhibir el ombligo o la ropa interior, y en vez de fijar nuestra mirada en los ojos, la fijamos en la cintura.

La moda puede servir como un factor superficial de integración social, especialmente para aquellas personas que carecen de una identidad definida —así se entienden los grupos de adolescentes vistiendo de la misma manera— pero la moda, por sí sola, no puede proporcionar identidad en sentido estricto.

En la vida práctica se puede ser “un rebelde” por negarse a seguir ciertas políticas internacionales que quieren hacer del ser humano una bestia. Como las adolescentes que no se doblegan ante el dictado de los medios de comunicación social y que no se alinean con la moda en el vestir si eso va contra su propia dignidad. El modo de vestirse de una mujer refleja parte de su interioridad. Por eso, cuando el hombre se viste se cubre su cuerpo; cuando la mujer lo hace, descubre su alma.

En un periódico salió esta noticia (cfr. aciprensa.com, 15 III 03).)

Adolescentes reclaman vestimenta sobria y terminan como asesoras de moda

Cansadas de recorrer centros comerciales y sólo encontrar pantalones ceñidos con cortes al límite de la cadera, micro blusas y "top tanks", un grupo de amigas en Arizona lanzó una campaña para recuperar la ropa sobria en las tiendas.

Amanda Smith, de 18 años de edad, organizó con sus amigas recolección de 1,500 firmas de adolescentes que, como ellas, piensan que vestir bien y "a la moda" no implica lucir como Britney Spears en sus videoclips.

"Muchas chicas buscan atención de la gente, especialmente de los chicos. Lo que no se dan cuenta es que usando ese tipo de ropa se degradan. En vez de seguir quejándonos por esto, decidimos hacer algo", afirma Smith al explicar el porqué de su campaña.

Las adolescentes llevaron sus firmas hasta la cadena de tiendas Dillards en Mesa, Arizona, que para sorpresa de las amigas respondió a su demanda.

Con la asistencia de las chicas, que han sido nombradas "consultoras de moda" de la tienda, la entusiasmada diseñadora de modas Jody Berman prepara ahora una línea de ropa sobria Según Berman, se trata de "un fabuloso mercado que no es atendido". La diseñadora sostiene que es un reto que disfruta porque cree que se puede hacer ropa muy bonita con un poco más de tela.

"No es algo complicado, es muy razonable. Es fácil confeccionar un vestido lindo con las mismas telas que están de moda pero con un poco de sobriedad", sostiene Berman.