Reflexión Lunes Santo

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Tema: La Misión

Fruto - Petición:

Jesucristo concédeme un corazón sensible, generoso y valiente para ayudarte a cambiar el mundo. Que me crezca ante la Dificultad. Que quiera poner mi granito de arena en la construcción de un mundo más humano y cristiano.

Puntos a Meditar:

1 Descripción de la situación del mundo: vivimos en una sociedad rota, donde los individuos débiles se desorientan, se vuelven inseguros, presas fáciles para cualquier ideología ( de ahí, en parte el éxito de las sectas). Sociedad donde los valores máximos son el dinero, la comodidad, el placer... Una sociedad donde se afronta una profunda y angustiante crisis de identidad personal.... Una sociedad donde la vida pierde sentido. Como diría Pablo VI, el hombre moderno ha salido de casa, ha perdido la llave y no sabe cómo volver. "... Cuántos jóvenes envejecidos prematuramente por el vicio, con el alma lacerada por el hastío, por el desengaño, por la frustración o el aburrimiento; su vida ha perdido la brújula, ¿ para qué y por qué vivir? No tiene respuesta. De aquí al suicidio no hay sino un paso lógico, que muchos, por desgracia dan. ¡Y sin embargo Cristo es el camino, la verdad y la vida...!".

2. Presentar la situación de la Iglesia.

Una Iglesia que sufre los momentos más tristes de su historia; en la que los enemigos de Dios quieren acabar con ella valiéndose de todos los medios, tratando de arrancar la fe del pueblo cristiano y hasta buscando la apostasía de sus ministros. Cuánta confusión doctrinal... cuánta contestación y oposición a su doctrina; el gravísimo problema de las sectas...

Mi respuesta

"Cuando pienso en el mundo que se apaga y muere por falta de conocimiento de Cristo; cuando pienso en el caos profundo en que se desbarranca la inquieta y ciega humanidad por falta de Cristo, cuando contemplo las riñas y falta de fecundidad en tantas almas buenas por falta de Cristo, cuando veo toda esa mole obrera afiliarse a las sectas comunistas por falta de Cristo, cuando me encuentro con la fuerza de la juventud marchita y destrozada en la primavera misma de la vida por falta de Cristo, no puedo ahogar las quejas de mi corazón . Quisiera multiplicarme, dividirme, para escribir, predicar, enseñar a Cristo. Y de las entrañas mismas de mi ser, del espíritu mismo de mi espíritu brota contundente este grito único: ¡Mi vida por Cristo! Recristianizar a la humanidad. He aquí nuestra misión, he aquí nuestro fin, he aquí la razón de nuestro proyecto de vida"