S. Hawking contra C. S. Lewis

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Los famosos son autores, artistas o pensadores que han dejado una huella en la historia. Los clásicos, a diferencia de los famosos, se distinguen porque su producción presenta valores que van más allá de su propio tiempo y es válida para el hombre de todo momento y cultura ayudándolo a ser él mismo. En pocas palabras, clásico no significa “antiguo”, sino “perenne”.

En 1945 C.S. Lewis escribió un pequeño ensayo titulado “Las leyes de la naturaleza”. En ese escrito Lewis se hacía la siguiente reflexión: «Las leyes de la naturaleza no han producido un solo acontecimiento en toda la historia del universo» ¿Por qué? Porque las leyes son la norma a la que los acontecimientos se deben ajustar, pero no son los acontecimientos. Y para ilustrar mejor esta idea se vale de un ejemplo.

«Las leyes de la física establecen […] que cuando una bola de billar A pone en movimiento otra bola de billar B, la velocidad perdida por A equivale exactamente a la velocidad ganada por B. Esto es una ley. Es decir, esta es la norma a la que debe conformarse el movimiento de las dos bolas. Todo ello suponiendo, como es lógico, que algo ponga en movimiento la bola A. Y aquí viene el “pero”. La ley no lo hará. Por lo general es un hombre con un taco el que lo hace. Pero un hombre con un taco nos remite a la libre voluntad». Las leyes no causan nada, sólo rigen el comportamiento de los acontecimientos. 

Por esto, la noticia de Hawking no tiene nada de novedoso, ya que C.S. Lewis respondió exactamente a la misma objeción hace 65 años. Quizá el argumento de Hawking tiene términos más precisos y datos científicos más diligentes, pero la pregunta sigue siendo, en definitiva, la misma: ¿quién es el hombre del taco que puso en movimiento las bolas de este enorme billar llamado universo?

Es posible que, como dice Hawking, haya un conjunto de leyes superiores que guían y gobiernan las diferencias entre las leyes particulares de cada universo, pero, ¿por qué existe este conjunto de leyes generales?, ¿qué o quién puso en marcha los acontecimientos que las leyes gobiernan? Esto no es muy distinto a lo que Lewis en 1945 preguntaba a los científicos de mitad del siglo XX.

Quizá C.S. Lewis se adelantó a su tiempo y respondió a preguntas que aún estaban por venir. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Así son los clásicos, ofrecen por adelantado respuestas perdurables a las preguntas más profundas de los hombres. Precisamente por eso son clásicos. O dicho con palabras del mismo Lewis: «todo lo que no es eterno está eternamente pasado de moda». El tránsito veloz de los libros “sensacionales” debería ser una advertencia suficiente para darnos cuenta de la verdad de estas palabras.