San Bosa de York


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San Bosa de York

Monje y Obispo, 9 de marzo.

Significa “día lunar del Suna de los indios Muiscas”.

¿Resignarse frente a las contradicciones? Resignarte no, sino darle tu confianza. El Resucitado nunca niega que en la condición humana existe el secreto de una esperanza e incluso de una felicidad. Resignarte no, pero sí ceder en tu interior, abandonarte al Espíritu Santo, al Cristo que está vivo.

Este joven monje y obispo de Inglaterra luchó lo indecible por mantener la unión con Dios, a pesar de que la vida no le fue fácil en su tiempo.

Murió en el año 686. Cuando llegó a su juventud, soñó con entregar su vida al Señor como la mejor ofrenda de su vida en aras de conseguir su santidad y hacer el bien a su pueblo.

En el 678 fue consagrado obispo de Deira, ahora la diócesis protestante de Yorshire. Lo consagró san Teodoro.

El obispo anterior, san Wilfrido, lo echó fuera de su sede el rey Egfrido porque no quería aceptar la división de la diócesis.

Volvió en el año 686, pero volvió a desterrarlo el rey.

Entonces se hizo cargo de la diócesis Bosa. Se distinguió por su gran santidad de vida y por su enorme habilidad política en el trato con el terrible y caprichoso rey.

El gran historiador y sabio de las Islas Británicas, Beda el Venerable, al hablar de Bosa dice estas palabras: ""Fue un hombre muy querido por Dios. y por todos gracias a la santidad y méritos poco comunes de su persona"".

Uno de sus discípulos fue san Acca, quien más tarde seguiría y tendría un gran éxito como san Wilfrido en Hexham.

Lo que importa es no perder nunca la confianza en el Resucitado, aunque surjan dificultades de orden político y social.