San Hermogenes de Moscú


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Hermogenes de Moscú, San

Sacerdote, 17 de febrero

Etimológicamente significa “hijo de Mercurio”. Viene de la lengua griega.

Hoy tienes ante tu mirada la vida de este santo de la iglesia ortodoxa rusa.

Vino al mundo en el seno de una familia pobre de la región de Vologda, en plena Rusia. Los padres encontraron el medio para enviarlo a que hiciera sus estudios al monasterio de Kazan.

Al finalizarlos, se quedó en el monasterio porque quería ser sacerdote.

Una vez que fue ordenado, el obispo lo mandó a una parroquia, la de san Nicolás, en la que tuvo la aparición del icono de la Virgen María.

Tras estos años de apostolado y ser un auténtico testigo de la fe, se le murió su mujer. Este suceso le dejó tan afligido que pidió entrar en el monasterio de la Transfiguración.

Después de haberse repuesto del golpe, lo hicieron metropolita de Kazan. Y esta fue su mejor ocasión para llevar a cabo una vida de apostolado increíble, sobre todo entre los Tártaros.

No solamente predicaba, hacía oración y llevaba los asuntos del cargo sino que, además, se dedicó a escribir libros muy importantes sobre temas de teología para “los tiempos problemáticos”.

Cuando el príncipe Basilio subió al trono, dada su santidad y la fama que había adquirido en los años anteriores, lo nombró patriarca.

En este cargo volvió a demostrar su afán apostólico y su doctrina clara y diáfana en la defensa de la auténtica ortodoxia que por entonces estaba amenazada por el rey de Polonia, y cuyas tropas llegaron a ocupar la capital de Rusia.

El Domingo de Ramos, Hermógenes fue como era su costumbre a la procesión. Tuvo que pasar ante las tropas enemigas. Durante la Semana Santa, quemaron Moscú y encarcelaron al patriarca. Lo dejaron morir de hambre y sed en el calabozo. Murió en el año 1611.