San Hilario de Arles


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Hilario de Arles, Santo

Obispo, 5 de mayo

Etimológicamente significa “alegre”. Viene del latín.

Se le puede llamar a san Hilario el obispo andariego. Vivió tan sólo 49 años, pero supo aprovecharlos con toda intensidad. Es la preocupación fundamental de quien se toma la vida en serio y vive cada instante de ella como un regalo que Dios le hace cada día.

Se caracterizó, además de por su sapiencia en humanidades –hablaba con gran elocuencia – por su entrega al trabajo apostólico. No se rendía ante ninguna dificultad. Había asimilado en su juventud el amor al sacrificio y la renuncia a todo aquello que no enriqueciera su persona en todos los niveles.

Uno de sus familiares era el conocido abad del monasterio de Lérins, Francia. El, siguiendo el ejemplo de Honorato, se hizo también monje mientras recorría la bella Borgoña.

Su fama era tal que, tras el nombramiento de su pariente como obispo de Arlès, los monjes lo nombraron a él como su digno sustituto.

Exactamente ocurrió en el episcopado. Con respeto y una enorme responsabilidad aceptó el nombramiento de ser obispo de la misma ciudad en que había estado Honorato.

Acababa de cumplir los 29 años. Toda una vida por delante para vivir el apostolado al que Dios le llamaba.

En lugar de quedarse tranquilo en el despacho de la curia, salía frecuentemente a visitar toda su diócesis en cualquier circunstancia y época del año.

Su gran facilidad de palabra y su comunicación directa hacían que llegara a todos con transparencia. Hablaba tanto a ricos como a pobres, a intelectuales de su tiempo como a los sencillos campesinos.

Había algo en sus palabras que toda la gente lo intuía. Y este algo era el anhelo de compartir su fe y su amor al Evangelio con todos. Poseía la gracia inestimable de su alegría contagiosa y la ternura para con todos aquellos que anduviesen dispersos y alejados de Dios.

Sin embargo, cuando tenía que ser severo lo era, sobre todo con los grandes y poderosos. Estos veían mal que vendiese la riqueza de los templos, es decir, sus joyas, vasos, cálices y otras cosas con tal de que ninguno de los amados pobres pasara hambre.

Dio también un gran ejemplo trabajando en el campo. Todo es una maravilla si se hace por amor.