San Lucas el Joven


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San Lucas el Joven

Ermita, 7 de febrero

Etimológicamente significa “ luminoso”. Viene del griego y latín.

Este maravilloso trabajador – como se le conoce en la iglesia griega, o el taumaturgo – murió en el año 946.

Sus padres eran campesinos en la isla Aegina, pero tuvieron que salir de ella a causa de la invasión de los Sarracenos. Pero Dios siempre ayuda a quien pone su confianza en sus manos.

Lograron, con muchos esfuerzos, situarse en Tessaly. No tenían muchos medios económicos, pero al menos intentaron dar una buena educación a sus siete hijos.

Lucas era piadoso pero no podía dominar su mal genio. Fue mirando la cara de los más pobres que él, y así logró ir perdiendo poco a poco su mal temperamento.

Dios bendecía a esta familia con buenas cosechas en el campo. Lucas trabajaba mucho y, sin embargo, no dejaba ningún día de hacer sus oraciones a Cristo.

Pero él, a medida que pasaba el tiempo, buscaba su vocación verdadera. En una ocasión su madre Eufrosina le dio hospitalidad a dos monjes que iban para Tierra Santa.

Ya en la conversación, le dijeron que le permitiera a su hijo que se fuera con ellos. La madre, muy generosa y respetando al hijo, lo dejó partir.

Y hablando cada día con ellos por el camino, le entró la vocación de hacerse monje como ellos.

El abad del monasterio que le dio la bienvenida y su entrada para seguir sus caminos, le dijo que su madre le necesitaba. Sin embargo, la madre se dio cuenta de que su hijo debía hacer su vida y no la suya. Y a los cuatro meses le permitió que se fuera al monasterio.

A los 18 años se construyó una ermita en un monte cerca de Corinto y vivió feliz todo el resto de su vida. Tenía éxtasis en la oración y levitaba. A su muerte le levantaron dos capillas.