San Sátiro


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Sátiro, Santo

Confesor, 28 de agosto

 

Etimológicamente significa “risueño, satírico”. Viene de la lengua latina.

Cuando te veas asediado por el pesimismo que hace la guerra a tu alma, ¿por qué le prestas atención? Construir tu fe sobre el tormento es levantar tu casa en tierra arenosa.

Sátiro fue un confesor del siglo IV.

Su nombre se quedó eclipsado ante la figura estelar de la Iglesia en aquellos tiempo, san Ambrosio.

Era su hermano. Se querían mucho los dos, y ambos emprendieron la carrera que les condujo directamente a la meta de la santidad.

Pasaron sus pruebas pero la fe les sostuvo en todo instante.

Para que te des cuenta de su valor, Ambrosio escribió estas palabras acerca de él:" Qué haré ahora sin mi hermano tan dulce, tan bueno, mi ayuda, mi consuelo. No sé si llorar o reírme. De los tres hermanos fue san Sátiro el más inteligente e ingenioso".

Hizo la carrera de abogado y de administrativo.

Su fama le distinguió en Roma porque, sin duda, fue quien hizo las defensas más brillantes entre sus compañeros de Derecho.

Le nombraron gobernador de una provincia. Siendo rico, vivía como un pobre.

Todo lo que le quedaba del sueldo de un día, lo entregaba alegremente a los pobres.

Tardó tiempo en abrazar la fe. Se pasó años de catecúmeno o de preparación para dar el salto a la vida cristiana en profundidad.

Al bautizarse, el pueblo lo eligió en seguida obispo. Viajó por Africa y otros lugares predicando y escribiendo sobre el catecismo. Al volver del continente africano, se encontró con sus hermanos y hermanas. Poco tiempo después, murió en el año 379.