San Silverio


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Silverio, Santo

Papa, 20 de junio

Etimológicamente significa “nacido en la selva”. Viene de la lengua latina.

Los santos no son personas inasequibles ni misteriosas. Son seres que se han tomado la santidad en serio. Con sus dificultades y alegría.

Este joven murió en el año 537. Era hijo del san Hermidas que murió en el 523.

Le tocó vivir tiempos malos. Belisario comandaba a los bizantinos que intentaban echar fuera de Roma a los godos.

En la práctica era quien mandaba en todo, incluso en el nombramiento de los Papas. Justamente por el año 536 murió el Papa Agapato. El rey de los godos puso de sucesor a Silverio.

Esta elección no le sentó bien al diácono Vigilio porque pensaba que sería el sucesor.

Estuvo durante unos meses rumiando la idea en su cabeza. Roma fue invadida por Belisario. El diácono le acogió muy bien.

Tras esta apariencia se ocultaban otras intenciones. Le mostró en seguida una carta falsa de Silverio al rey de los godos. La mentira consistía en que el Papa le abriría al rey la puerta Asinaria de Letrán con el fin de que pudiera entrar a Roma y echar a Belisario.

Naturalmente, al ver que se trataba de una traición, expulsó al Papa Silverio y nombró a Vigilio en su lugar. Entonces envió desterrado al “traidor”.

Llevado de su humildad y con su destierro a cuestas en la lejana Turquía, dijo que no volvería nunca más.

Dios siempre guía a sus amigos. Resulta que entró en Oriente un nuevo emperador, Justiniano. Mandó que los obispos revisaran de nuevo el caso. Una vez que lo hicieron, dio órdenes para que se fuera Vigilio desterrado y condenado.

Silverio volvió cerca de Roma, pero no había obispos orientales que lo defendieran. Y en la soledad murió algunos meses más tarde.

Vigilio tuvo que refugiarse en una iglesia para evitar la cárcel. No le fue posible. Los soldados entraron y le castigaron duramente. Lo echaron a Mesina (Sicilia) en donde murió.