San Ubaldo


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Ubaldo, San

Obispo, 16 de mayo

Etimológicamente significa “espíritu audaz”. Viene de la lengua alemana.

¿Quién no ha oído hablar del lobo de san Francisco d Asís? Creo que todo el mundo. En algunas ciudades, la plaza que lleva su nombre, aparece él con el lobo a sus pies.

Pues justamente fue en Gubbio, Italia, donde nació y murió en el año 1160 san Ubaldo.

Igual que san Francisco domesticó al lobo feroz, Ubaldo tuvo que hacer, aunque de forma distinta, una labor increíble con los canónigos regulares, una vez que le nombraron a él su superior.}

Los canónigos por rutina y por costumbre tocaban la campana para avisar a los fieles que empezaban las horas de Laudes o de Vísperas.

Sin embargo, nadie asistía a los cantos ni al Oficio divino.

Por la noche, en lugar de ir a cantar y a rezar los maitines de la madrugada, se quedaban en la cama.

Durante el día iban de una parte para otra por la ciudad y se paraban en aquellos lugares en donde había buena cocina.

De esta forma, desde luego, daban mal ejemplo. Y éste vale más que mil palabras.

Los habitantes del lugar y sus amigos de la ciudad cercana estaban pidiendo que nombraran a Ubaldo obispo para que pusiera orden.

El no se consideraba digno de tal nombramiento. Por eso se fue a Roma a rogarle al Papa que desistiese de esta idea.

Honorio II (1130) le prestó atención la primera vez. Pero a la tercera le dijo que debería ser el obispo de esta ciudad que tanto le quería.

Aceptó hasta el día de su muerte.

Ubaldo tenía una cualidad rara y muy especial: Obedecía al mismo tiempo que amaba. El pirata Barbaroja cayó a sus pies atraído por su encanto personal. Ubaldo se ganó su confianza y a cambio le dio mucho dinero para los pobres. Era muy paciente con los demás y exigente consigo mismo.