San Venanciano Fortunato


ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

Venancio Fortunato, Santo

Obispo de Poitiers, 14 de diciembre

Etimológicamente significa “cazador”. Viene de la lengua latina.

Lejos de invitar a un repliegue, el Evangelio nos sugiere caminos muy concretos. Uno de ellos orienta a compartir con gestos sencillez, incluso con medios reducidos. ¡Qué asombro! Esos gestos repercuten en una generosidad imprevisible.

Este joven vino al mundo cerca de Venecia en el 530 y murió en Poitiers en el 600.

Hizo sus estudios en Ravena. Después se echó a vivir la vida como trovador durante unos años componiendo versos a cualquiera que le pagase dinero. Y con buena comida de por medio.

Cuando cayó enfermo de la vista, lo curó san Martín de Tours. Desde este instante decidió ir a esta ciudad a darle las gracias al santo.

Hizo un largo camino y cantando canciones pero sin mucho éxito.

Tan sólo en la localidad de Metz se celebraban las bodas de dos nobles. Aquí tuvo suerte con sus poemas y sus cantos.

Pero sus poesías cayeron pronto en el olvido porque el recién casado murió asesinado y ella falleció arrastrada por un caballo.

Después, y llevando una vida más acorde con sus principios cristianos, se entregó a pedir limosna para el monasterio en donde residía.

Es de esta época de donde datan los escritos que han llegado hasta nosotros. Son vidas de santos y poemas.

Nos quedan al menos diez mil hexámetros de su estilo y de su forma.

Hacia poemas para celebrar a los santos, para recordar las malas hazañas de los reyes merovingios o para dar gracias a Radegunda por los buenos banquetes que preparaba en su honor.

También componía himnos, sobre todo “Vexilla regis y Pange lingua” que aún hoy día se cantan en las fiestas en las que se expone el Santísimo Sacramento.

Con el paso del tiempo llegó a ser obispo de Poitiers.