Santa Alejandrina María


ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

Santa Alejandrina María
Cooperadora Salesiana, Octubre 13 Octubre 13 Etimológicamente significa “ favorecedora de los hombres”. Viene de la lengua griega.La Familia Salesiana se encuentra feliz y contenta porque ha aumentado el número de quienes, siguiendo el espíritu de san Juan Bosco, han escalado la cima de la santidad.Alejandrina fue Cooperadora Salesiana, lo equivalente en las Ordenes antiguas a la tercera rama. En la mente de D. Bosco son los SALESIANOS seglares que, en medio del mundo y con una promesa de fidelidad, hacen su apostolado entre la juventud pobre y abandonada.Alejandrina María da Costa nació el 30 de marzo de 1904 en Balasar, Portugal.Fue una pequeña campesina, alegre, bromista y cariñosa. Tenía tal concepto y vivencia de sus valores humanos y religiosos que, ya a los 14 años dio muestras de su valor.A sus 14 años floridos, alguien intentó abusar de su pureza. Ella, no viendo otra salida frente al enemigo, saltó de una ventana al jardín para salvar su pureza que estaba amenazada.El daño ocasionado en la caída se transformó, a lo largo de los años, en una parálisis total, por lo que quedó clavada al lecho durante más de 30 años, cuidada por su hermana mayor.Se ofreció a Cristo como víctima para la conversión de los pecadores y por la paz en el mundo.Durante cuatro años (1938-1942) revivió la pasión de Cristo todos los viernes durante tres horas.Pidió y obtuvo de Pío XII la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María (31 de octubre de 1942).Cosa admirableDesde el 27 de marzo de 1942 hasta su muerte (13 años y 7 meses) no ingirió ninguna bebida ni ninguna otra clase de alimento, excepto la comunión diaria.Dirigida por su director espiritual, se hizo cooperadora salesiana, ofreciendo sus sufrimientos por la salvación de la juventud.Murió en Balasar el 13 de octubre de 1955. Y fue llevada a los altares el 25 de abril del año 2004.¡Felicidades a quien lleve este nombre y a los Cooperadores/as SALESIANOS!“¿Quieres ser rico? Pues no afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia” (Epicuro de Samos)