Santa Balbina


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Santa balbina

31 de marzo.

Significa “balbuciente”. Viene de la lengua latina.

Por fin ha encontrado esta chica un día en el calendario litúrgico de la Iglesia. Pero ha sido a partir del siglo IX y por causas ajenas a su martirio.

Existía en Roma entre las avenidas Ardeatina y Apia un cementerio ""llamado Balbina"", en gratitud as la señora que se lo donó a la Iglesia.

Lo normal fue lo que sucedió. Todo el mundo le llamaba a este cementerio por su nombre. Y tiene su razón de ser pues se hizo en honor de una virgen y mártir por nombre Balbina que estaba enterrada allí.

Otra razón más fuerte era su parentesco con Qurino, padre de la chica que sufrió también el martirio.

Su vida nos ha llegado a nosotros mediante el teatro medieval. Son dos obras de Alejandro, que vivió en el siglo VI, y la otra obra teatral de Hermetis, una especie de apéndice a la del primero.

Según estas dos leyendas, Balbina era hija del mártir Qurino. Por convertirse a la fe cristiana y ser bautizado por el Papa Alejandro, sufrió la pena del martirio.

Estando enferma de gravedad, la llevó el padre al Papa que estaba encarcelado, y se curó.

Por su riqueza y su nobleza, muchos jóvenes la pidieron en matrimonio, pero ella se mantuvo fiel a su voto de virginidad.

Arrestada con el padre por orden del emperador Adriano II (117-35), tras no pocos tormentos, le cortaron la cabeza.

En la misma Roma, año 595, había una calle con el título “B”, en clara alusión a Balbina, y un cementerio situado en la Via Apia.

Probablemente la heroína de la leyenda fue la fundadora de la calle y del cementerio. Y como era costumbre de entonces, los hagiógrafos decían que fue elevada a la dignidad de mártir.