Santa Berta de Blangy


ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

Santa Berta de Blangy

 4 de julio, Fundadora

Significa “resplandeciente”. Viene de la lengua alemana.

La santidad consiste en estar alegres. Esta frase que tanto repetía D. Bosco a sus alumnos, es una realidad en cada santo que visitamos cada día en su página web.

Berta murió hacia el año 725. Sus padres fueron el conde Rigoberto y Ursana, relacionados con los reyes del condado de Kent, Inglaterra.

A la edad de veinte años, contrajo matrimonio con Sigefroi y tuvieron cinco hijas.

Movida por su religiosidad profunda, se dio cuenta de que hacía falta fundar monasterios o abadías. Comenzó por la de Blangy en Artois.

La cuidó con esmero hasta después de la muerte de su esposo. Y como cuando se respira el aire de lo espiritual en casa es fácil que salgan vocaciones religiosas, Berta tuvo la suerte de que dos de sus hijas, Gertrudis y Deotila, sintieran como su madre el ansia de la perfección.

Y sin más, se fueron las tres a llevar una vida alejada del mundanal ruido.

No esperaban, sin embargo, que su retiro le sentara tan mal a Roger. No podía ni verla. La razón no era otra que el haberle negado la mano de su hija Gertrudis para casarse con ella.

El rey Thierry, una persona sensata y buena gente, al ver la actitud del joven, le dijo que Berta era inocente de cuanto le acusaba y que su hija era muy libre de rechazarle en su proposición matrimonial.

Y para evitar que hiciera daño a la madre e hijas, las puso bajo su protección hasta que volvieran a Blagny.

Antes de volver, logró terminar Blagny y construyó, además, tres iglesias en honor de los santos de su devoción: San Audomaro y San Martín de Tours. Estableció una observancia regular en su comunidad. Y según se cuenta, ella pasó el resto de su vida en una pequeña habitación con una ventana que daba a la iglesia y al altar.