Santa Chelidonia


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Chelidonia, Santa

Monja, 13 de octubre

Etimológicamente significa “golondrina”. Viene de la lengua griega.

Todo creyente siente la urgencia de extender el reino de Dios. Es algo que le pide la fe verdadera. No puede quedarse estancado en simples cumplimientos.

Esta chica, de nombre original y que no mucha gente lo lleva, disfrutaba con la soledad. Se pasó nada menos que 60 años en el monte que rodea la ciudad de Abruzzo, Italia.

Este lugar era entonces un itinerario importante para lograr la santidad, debido, en parte, a las huellas de san Benito y a su inmensa obra religiosa.

Fue aquí a donde se retiró la primera vez para llevar una vida de penitencia y oración.

Fundó doce eremitorios. Hoy queda sólo el de santa Escolástica, hermana de san Benito.

Esta joven se fue en peregrinación a Roma. A su vuelta, tomó el hábito de monja en el monasterio de santa Escolástica. Esto significa que lo hizo en la comunidad femenina más antigua de Occidente.

Su vida estuvo marcada por el silencio, la oración, la meditación y la contemplación

La muerte le sobrevino en 1152. Cuatro siglos más tarde, sus reliquias se llevaron a la iglesia de santa Escolástica, en donde se veneran.

Ahora, ya sin sus vuelos como las golondrinas de una parte para otra por el monte, se le honra como a la patrona principal de la diócesis de Subiaco.

Posiblemente, en nuestros días habría menos estrés e infartos si mucha gente dedicara algunos días a lo que hizo Chelidonia. Sería la mejor terapia para todo aquel que siente necesidad de paz interior. Y es un hecho que las hospederías de los monasterios se encuentran llenas todo el año de personas que buscan el silencio.