Santa Ilda


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Santa Ilda,

Noviembre 17

Etimológicamente significa “cantar”. Viene de la lengua árabe.

Todo creyente se pregunta alguna vez qué espera Dios de él . Pero pasan los días y no respondemos a su llamada. Incluso algunos indiferentes se preguntan su verdaderamente tienen necesidad de Dios. Son indecisiones y dudas que asaltan a la persona.

Esta joven del siglo VII, cuya madre era princesa de Inglaterra, soñaba con casarla con un príncipe.

El obispo Paulino, uno de los primeros de este siglo, fue quien la bautizó con el nombre de Ilda.

Cuando llegó a su juventud, lo dejó todo para ponerse al servicio de Dios. Incluso abandonó el lugar para irse a otro en donde pudiera estar tranquila y en paz consigo misma y con el Señor.

Y cuanto más huía del mundo, tanto más se sentía perseguida por él.

A los 30 años era tal tu santidad y su estilo de vidas que muchos jóvenes se sentían atraídos por su vida contemplativa.

Por doquiera pasaba, se construían monasterios. Siendo una joven, acudían a ella los obispos, gente de la alta alcurnia para pedirle consejo sobre cualquier tema, sobre todo los del espíritu.

Lo primero que recomendaba era la justicia. Y como consecuencia de ella viene la paz, la piedad y el buen entendimiento entre todos.

Es interesante saber que algunos de los jóvenes que le siguieron, llegaron a ser obispos. Siguieron la llamada de Dios.

Se le considera como la gran maestra del espíritu en Inglaterra, el diamante que iluminó toda la isla, según el sueño que tuvo la madre acerca de su hija.

Los últimos años de su vida padeció fiebres continuas.