Santa Lucia Filippini


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Lucia Filippini, Santa
Monja, 26 de marzo

Etimológicamente significa “ luminosa y resplandeciente”. Viene de la lengua latina.

El 29 de enero del 2001, el Papa se dirigió a las Maestras Filipinas que celebraron un capítulo en Roma. Le decía:"Desde hace años desarrolláis vuestra actividad en diversos países del mundo y os ponéis con amor al servicio del Evangelio...Sea esto una premisa feliz para una estación más fecunda de la vida consagrada y apostólica".

Lucía nació en 1672 ,y a los pocos meses perdió a su madre. Al padre le sucedió lo mismo pocos años después.

Todo esto no hundió a Lucía en una depresión. Se entregó con mayor confianza a Dios mediante la práctica de las virtudes que son, al fin y al cabo, las que dan alegría al corazón.

Comenzó con un grupo de amigas a hacer campañas contra el vicio que envenena el alma.

Vivía tan unida a Dios que, gracias a este contacto diario con él, podía llevar a cabo estas campañas y otras tantas actividades, hechas siempre bajo la óptica divina.

Era una contemplativa de la naturaleza. Le encantaba el mar, el cielo y las campiñas de su Tarquinia natal.

Otra de sus actividades fue la enseñanza del catecismo a los niños y niñas. En esta actividad sintió la llamada de Dios.

A los 16 años tuvo la fortuna de encontrarse con el cardenal Barbarigo. Hablaron largo tiempo. Después de escuchar sus consejos, decidió hacerse monja.

Ya en el monasterio, tuvo por ideal el siguiente:"Iluminar las inteligencias, levantar los corazones".
Inspirada por Dios y con la ayuda de personas buenas y santas, concibió la feliz idea de fundar “Las Madres Pías Filipinas.”

Abrió escuelas por muchos lugares dentro y fuera de Italia. Y cansada, murió el 25 de marzo de 1732.