Santa María de los Ángeles


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María de los Ángeles, Santa

Carmelita descalza, 11 de diciembre

Etimológicamente significa “ princesa de las aguas”, en lengua siria;” espejo”, en lengua hebrea.

El Señor dice: “Es poco que seas mi siervo para restablecer a mi pueblo. Hago de ti luz de las naciones para que mi salvación llegue a los confines de la tierra”.

María fue una carmelita descalza. Nació a mediados de enero de 1661 en la industrial ciudad de Turín.

Procedía de una familia noble. Su padre era el conde de Fontanelle de Santena.

A pesar de la vida alegre y divertida que se vive en los palacios y entre la nobleza, los padres le dieron una educación profundamente cristiana.

Toda una garantía para dejarla en el camino de Dios y en el respeto a lo que Dios le pidiera.

Por eso, esta chica – desde su adolescencia – sentía hondamente en su corazón una fuerte inclinación por la vida contemplativa en un monasterio.

Y de hecho, apenas cumplió los 15 años, tomó la opción de entrar en el claustro de la vida carmelitana de la ciudad turinesa.

Las hermanas se quedaron admiradas al verla tan jovencita y tan radiante de virtudes.

Fue creciendo en santidad yen la sapiencia que se logra en un centro de espiritualidad.

Cuando tenía 40 años, todas las hermanas la eligieron como abadesa del convento de Moncalieri, al lado mismo de Turín.

Aquí pasó ya todo el resto de su vida hasta el año de su muerte en 1727.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

“Es cuando sufrimos cuando veneramos a los dioses. El hombre feliz rara vez se acerca al altar” (Silio Itálico, poeta latino).