Santa María de Matias


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Santa Maria de Matías,
Fundadora, 3 de marzo

Etimológicamente significa “princesa de las aguas”, en lengua siria; “espejo”, en lengua hebrea.

Cuando surge el miedo a ser criticado, tu reacción espontánea, para protegerte, puede ser la de tomar la delantera, criticando tú el primero. ¿Emplearías el arma tan poco evangélica de la mala conciencia para obtener algo de tu interlocutor? Procura comprender al otro en esa confianza esencial de corazón, la inteligencia seguirá luego.

Nació en un pueblo de Francia en el año 1805. Toda la ilusión del padre, muy religioso, era enseñarle a su hija – con su propio testimonio – a orar con la Biblia en la mano.

Tanto le inspiraba el Espíritu que se dedicó a escribir miles y miles de cartas a mucha gente. Una forma de apostolado magnífica.

Admiraba san Gaspar del Búfalo por su fundación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre.
Y ella, inspirada por Dios y bien aconsejada por su director espiritual, fundó la congregación de las Adoratrices de la Sangre de Cristo.

La finalidad de la congregación era perpetuar la adoración a Cristo Crucificado y Resucitado, y la colaboración con él en la obra de salvación.

“Estaríamos dispuestas a dar nuestra sangre con tal de salvar una sola alma”, solía decir a sus hermanas.

Eligió como medio la evangelización y la promoción de la persona, sobre todo los pobres. Nada de criticar, sino vivir para buscar la unidad.

Murió en Roma en 1866. Pío XII la llevó al honor de los altares en 1950.

Sus restos mortales se veneran en la iglesia de la Preciosísima Sangre, aneja a la Casa Generalicia de su Congregación, en Roma.

Hoy cuenta con unas 2.000 hermanas que trabajan en 26 naciones.