La Santa Muerte... ¿Devoción o Fanatismo?

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La Santa Muerte... ¿Devoción o Fanatismo? 

CREENCIA EN LA SANTA MUERTE 

La Santa Muerte que adoran los tepiteños se encuentra en su propio santuario -una casa de la Colonia Morelos- detrás de un cristal. Mide más de un metro y medio de altura, lleva un vestido rojo tejido, tiene a sus pies un tequila, una copa con una mosca ahogada, una botella de aguardiente, flores de plástico y tres manzanas, una podrida. Es una calavera adorada como divina, que hasta hace poco fue incluida por los tepiteños en su santoral en versión mexicana, porque "fue canonizada" por la llamada Iglesia Católica Tradicional, una rama separada de la Romana desde los años sesenta.

La llamada Santa Muerte se localiza ya en 10 templos de la zona tepiteña. Esta intercesora le robó los devotos a los virtuosos conocidos oficialmente por la Iglesia Católica Apostólica y Romana, cuyos templos de la zona permancen desiertos. 

El día de su "canonización" (2000) se le festejó con miles de personas, danzantes, mariachis y rezos durante 24 horas en su nuevo Santuario Nacional de la Santa Muerte.

A esta santa sui generis se le pide ganar dinero fácilmente. También para proteger a los que tienen trabajos peligrosos, como rateros, estafadores y delincuentes. Pero también es la contraseña que tienen los comerciantes para indicar que en el puesto donde se le adora, se vende droga. Es, en resumen, la patrona de los maleantes, de los traficantes de droga, pero también de las prostitutas, de los asesinos, los cuales se encomiendan a la santa para realizar bien sus "trabajos" de ejecución.

En defensa de la santa, sale un hombre que se ostenta como Monseñor David Romo, Arzobispo Primado de la Iglesia Tradicionalista, para quien la imagen no es la advocación a la que se recurre para hacer cosas malas, porque no es una entidad negativa. Es simplemente una santa y cualquiera puede pedirle lo que desee, como a cualquier otra santa o santo. El supuesto arzobispo lleva un traje talar todo de negro, con cinco anillos en los dedos: uno de la estrella de David, otro con una piedra roja, como recuerdo de su consagración, y dos más de un esqueleto con su guadaña. Hace unos años acudió a celebrar misa a una casa donde estaba la imagen de la Santa Muerte y se la obsequiaron para que la colocara al culto abierto. Desde entonces lo hace, empero recomienda que se vea a la Santa Muerte no como castigo, sino como oportunidad de cambio. Ahora compone las oraciones y los novenarios para extender su devoción. Y esto, no obstante que la Iglesia Católica Romana combate el culto, porque lo considera una desviación.

En el santuario a la Santa Muerte se dice que se aparece y sale en fotos tomadas a la pared bendita donde supuestamente está siempre la santa. 

LOS PILLOS LA OSTENTAN COMO SU PATRONA 

Esta oración la repiten los pillos, quienes dan la impresión de que gana terreno esta aberrante advocación, vestida como si fuera una virgen e invocada ante la desviada necesidad de contar con un supuesto apoyo del otro mundo.

Hay cientos de calaveras y también los "fieles" son muy variados: maleantes, prostitutas, abogados, policías, soldados, abuelitas, enfermos incurables, niños de la calle, porque lo mismo aboga por los rateros, que por los que los combaten, cuestiones legales, amorosas, de familia, falta de empleo, ¡cualquier cosa!, porque la santa "le entra a todo", según afirma el arzobispo David Romo, el promotor más ferviente de su devoción... Como muestra una oración a la Santa Muerte:

"Oh. Santa Muerte, protégeme y líbrame de mis enemigos presentes y futuros, enférmalos, inutilízalos, súmelos en la miseria, mátalos, hazlos picadillo con tu sacrosanta guadaña. Te pido poder contra mis adversarios. Que no me calumnien, que no me quiebren, que no me arresten, que no me torturen, que no me maten. Te pido Santa Muerte mía, que no me desampares ni de noche ni de día, y que me defiendas de la traición de amigos y enemigos. También te imploro la muerte violenta de los que buscan mi mal. Llévatelos a la Casa Obscura, a hoyo de hielo. Llévatelos a la Casa de los Murciélagos Apestosos donde chillan y revolotean hacia ninguna parte los heridos de bala y de nariz explotada por la cocaína. Llévatelo a la Casa de Los Cuchillos, donde resplandecen las armas blancas en perpetuo movimiento de ensartado. Todo lo puedes, Santa Muerte, concédeme este favor y te promete honrarte con mis actos que te lleven más hijos a tu morada. Amén." 

Los favores más solicitados tienen que ver con encontrar trabajo “de lo que sea”, la salud, la comida del día. Empero, también se pide poder económico, poder político, poder de vida y de muerte para ajustar cuentas… En ocasiones, su dislate de oración empieza con un reclamo: “como la virgen X no me concedió el favor, espero que tú lo hagas, para lo cual te dejaré tus dolaritos en el manto…”. Es la figura santa de nuestra época penetrada de violencia, degeneración, muerte y corrupción.

El culto a la santa muerte es una perversión como la santería diabólica que se practica en el Caribe. Ha sido popularizada por los pillos en los años recientes para justificar sus acciones, que están fuera de la ley, la moral y el comportamiento sano.

La creciente popularidad de la santa muerte se ha convertido en un reto para creyentes y no creyentes, puesto que finalmente más y más pillos se apoderan de la calle y apoyados, supuestamente por esta aberración de santa, cometen los delitos que en su singular óptica son “bendecidos” por la niña santa muerte.