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de Noviembre. Santa Cecilia. Por más de mil años Santa Cecilia ha sido muy venerada en la
Iglesia Católica. Una tradición muy antigua dice que pertenecía a una de las
principales familias de Roma, que acostumbraba vestir una túnica de tela muy
áspera y que había consagrado a Dios su virginidad. Sus padres la comprometieron en matrimonio con un joven
llamado Valeriano, pero Cecilia le dijo a éste que ella había hecho voto de
virginidad y que si él quería ver al ángel de Dios debía hacerse cristiano.
Valeriano se hizo instruir por el Papa Urbano y fue bautizado. Luego entre
Cecilia y Valeriano convencieron a Tiburcio, el hermano de éste, y lograron que
también se hiciera cristiano. Las historias antiguas dicen que Cecilia veía a
su ángel de la guarda. El alcalde de Roma, Almaquio,
había prohibido sepultar los cadáveres de los cristianos. Pero Valeriano y
Tiburcio se dedicaron a sepultar todos los cadáveres de cristianos que
encontraban. Por eso fueron arrestados. Llevados ante el alcalde, éste les
pidió que declararan que adoraban a Júpiter. Ellos le dijeron que únicamente
adoraban al verdadero Dios del cielo y a su Hijo Jesucristo. Entonces fueron
ferozmente azotados y luego les dieron muerte. Los dos santos mártires animaban
a los demás cristianos de Roma a sufrir con gusto todos los horrores, con tal
de no ser infieles a la santa religión. En seguida la policía arrestó a Cecilia y le exigió que
renunciara a la religión de Cristo. Ella declaró que prefería la muerte antes
que renegar de la verdadera religión. Entonces fue llevada junto a un horno
caliente para tratar de sofocarle con los terribles gases que salían de allí,
pero en vez de asfixiarse ella cantaba gozosa (quizás por eso la han nombrado
patrona de los músicos). Visto que con este martirio no podían acabar con ella,
el cruel Almaquio mandó que le cortaran la cabeza. La
santa, antes de morir le pidió al Papa Urbano que convirtiera su hermosa casa
en un templo para orar, y así lo hicieron después de su martirio. Antes de
morir, había repartido todos sus bienes entre los pobres. En 1599 permitieron al escultor Maderna
ver el cuerpo incorrupto de la santa y él fabricó una estatua en mármol de
ella, muy hermosa, la cual se conserva en la iglesia de Santa Cecilia en Roma.
Está acostada de lado y parece que habla. En Roma había ya en el año 545 un templo dedicado a esta
gran Santa. Santa Cecilia bendita, dile a Dios que también nosotros
prefiramos mil muertes antes que ser infieles a nuestra santa religión. No ofendas a nadie ni en mucho ni en poco (S. Biblia Ecl. 5, 15). SANTA CECILIA Santa Cecilia bendita, dile a Dios que también nosotros
prefiramos mil muertes antes que ser infieles
a nuestra santa religión. No ofendas a nadie ni en mucho ni en poco (S. Biblia Ecl. 5, 15). Por más de mil años Santa Cecilia ha sido muy venerada en la
Iglesia Católica. Una tradición muy antigua dice que pertenecía a una de las
principales familias de Roma, que acostumbraba vestir una túnica de tela muy
áspera y que había consagrado a Dios su virginidad. Sus padres la comprometieron en matrimonio con un joven
llamado Valeriano, pero Cecilia le dijo a éste que ella había hecho voto de
virginidad y que si él quería ver al ángel de Dios debía hacerse cristiano.
Valeriano se hizo instruir por el Papa Urbano y fue bautizado. Luego entre
Cecilia y Valeriano convencieron a Tiburcio, el hermano de éste, y lograron que
también se hiciera cristiano. Las historias antiguas dicen que Cecilia veía a su ángel de
la guarda. El alcalde de Roma, Almaquio, había prohibido
sepultar los cadáveres de los cristianos. Pero Valeriano y Tiburcio se
dedicaron a sepultar todos los cadáveres de cristianos que encontraban. Por eso
fueron arrestados. Llevados ante el alcalde, éste les pidió que declararan que
adoraban a Júpiter. Ellos le dijeron que únicamente adoraban al verdadero Dios
del cielo y a su Hijo Jesucristo. Entonces fueron ferozmente azotados y luego
les dieron muerte. Los dos santos mártires animaban a los demás cristianos de
Roma a sufrir con gusto todos los horrores, con tal de no ser infieles a la
santa religión. En seguida la policía arrestó a Cecilia y le exigió que
renunciara a la religión de Cristo. Ella declaró que prefería la muerte antes
que renegar de la verdadera religión. Entonces fue llevada junto a un horno
caliente para tratar de sofocarle con los terribles gases que salían de allí,
pero en vez de asfixiarse ella cantaba gozosa (quizás por eso la han nombrado
patrona de los músicos). Visto que con este martirio no podían acabar con ella,
el cruel Almaquio mandó que le cortaran la cabeza. La
santa, antes de morir le pidió al Papa Urbano que convirtiera su hermosa casa
en un templo para orar, y así lo hicieron después de su martirio. Antes de
morir, había repartido todos sus bienes entre los pobres. En 1599 permitieron al escultor Maderna
ver el cuerpo incorrupto de la santa y él fabricó una estatua en mármol de
ella, muy hermosa, la cual se conserva en la iglesia de Santa Cecilia en Roma.
Está acostada de lado y parece que habla. En Roma había ya en el año 545 un templo dedicado a esta
gran Santa. |
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