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8 de Octubre
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| Una viuda con tres hijos y tres hijas, que se dedica a restaurar conventos
y repartir ayudas con gran generosidad a los pobres, esa es Eduvigis, santa muy antigua
pero muy popular todavía en muchas regiones de la tierra. Nació en Baviera, Alemania en 1174. Era hermana de Santa Gertrudis y tía de Santa Isabel de Hungría. Desde sus tiernos años colocó Dios en Santa Eduwpiedad, movió a éste con sus ejemplos a cultivar las virtudes propias de un príncipe cristiano. Por consejo de ella, su marido fundó varios conventos de religiosas, y para construirlos llevaba a los bandidos que estaban en las cárceles, y así les hacía ser útiles a la patria. Educó a sus hijos en el temor divino y logró que todos vivieran arreglados a la Ley del Señor. Alcanzó de su esposo licencia para vivir en castidad y el buen Enrique, a imitación de su esposa, se obligó también a guardarla. Casi treinta años vivieron estos consortes como ángeles. Los largos años de su vejez los empleó en fundar conventos y en ayudar pobres. En los conventos pasaba muchas temporadas viviendo como la más observante de las monjas. Oraba sin intermisión y derramando su corazón cierta vez ante un crucifijo, vio que, desclavando de la cruz la mano diestra, Jesús le daba su bendición y oyó que le decía : "He escuchado tu oración, alcanzarás lo que pidas". Todo lo daba para los necesitados. Mortificaba su cuerpo con sangrientas penitencias. Andaba descalza sobre la nieve y los pies le sangraban. Llevaba un par de zapatos en la cintura por si venía alguna persona, calzárselos y que así no se dieran cuneta de la penitencia que hacía. Un día un sacerdote le dio un par de zapatos nuevos y le dijo: "le pongo como penitencia el llevarlos siempre puestos". Días más tarde la encontró descalza. "¿No le dije que debía llevar los zapatos puestos?" Ella le respondió: "Sí, los llevo puestos en un maletín que llevo a las espaldas". Y los sacó de allí. Aseguró doncellas, dotó monjas, amparó religiosas y en el mundo, por su caritativa
compasión, se constituyó deudora de los desvalidos; pero especialmente se esmeró con
trece pobres, que en la honra de su Divino Jesús y sus doce apóstoles, agregó a su
familia y a los cuales llevaba siempre consigo, para servirles y regalarles. Le llevó a
la Santa gran A una religiosa ciega la curó al imponerle las manos y rezar por ella. A varias personas les anunció lo que les iba a suceder en lo futuro. Ella misma supo con anticipación la fecha de su muerte. Pidió la Unción de los enfermos, cuando no parecía sufrir de enfermedad grave. Y en verdad que sí ya se iba a morir y nadie lo imaginaba.
Las grandes riquezas que le dejó su esposo las repartió entre los pobres. En Polonia ha sido siempre muy estimada por los católicos.
Quien da al pobre presta a Dios y Dios le recompensará (S. Biblia). |
Última modificación: July 11, 2006