| Este santo es el
fundador de la Comunidad de la Sma. Trinidad, o Padres
Trinitarios, que tiene 75 casas en el mundo con 580
religiosos. Nació en
Francia, en los límites con España, en 1160.
Durante sus primeros años se
dedicó a los estudios de bachillerato y a la equitación
y al deporte de la natación. Pero las dos actividades
que más le agradaban eran la oración y el dedicarse a
ayudar a los pobres. Frecuentemente se retiraba a una
ermita alejada del pueblo y allí pasaba varios días
dedicado a la meditación.
Su padre lo envió a París y allá
obtuvo el doctorado y luego fue ordenado sacerdote.
Las antiguas crónicas dicen que
durante la celebración de su Primera Misa tuvo una
visión celestial: vio a unos pobres cristianos
prisioneros de los mahometanos y con peligro de renunciar
a su religión, y observó cómo un religioso vestido de
blaont face="Arial">Las antiguas crónicas dicen que
durante la celebración de su Primera Misa tuvo una
visión celestial: vio a unos pobres cristianos
prisioneros de los mahometanos y con peligro de renunciar
a su religión, y observó cómo un religioso vestido de
blanco y con una cruz roja y azul en el pecho los libraba
y los salvaba de perder su fe. Con esto creyó sentir una
invitación celestial a fundar una comunidad para
libertar cristianos.
Juan fue a consultar a San Félix
de Valois, que vivía retirado meditando y rezando y
después de varios días de rezar con él, le narró la
idea que tenía de fundar una comunidad de religiosos
para libertar cautivos. A San Félix le pareció muy
buena idea y los dos se fueron a Roma a conseguir el
permiso del Papa.
Inocencio III no era muy amigo de
fundar nuevas congregaciones religiosas pero las
oraciones de estos dos santos lograron la buena voluntad
del Pontífice y les concedió su aprobación. Juan fue
consagrado obispo y a los religiosos se les concedió un
hábito banco con una cruz roja y azul en el pecho.
Superior General de la Comunidad fue nombrado Juan de
Mata.
El rey de Francia Felipe Augusto
les concedió autorización para conseguir fondos en
favor de los prisioneros, y así nuestro santo hizo
varios viajes al Africa a libertar cautivos.
Los piratas mahometanos llegaban a
las costas españolas y francesas y se llevaban
prisioneros a todos los que encontraban. Y había el
grave peligro de que aquellos pobres esclavos, en medio
de tan terribles sufrimientos, renegaran de su fe para
que no los trataran mal. Por eso San Juan de Mata se
propuso rescatarlos.
En el año 1201 Juan de Mata y sus
religiosos lograron rescatar en Marruecos 186
prisioneros. Al año siguiente en Túnez rescataron 110
prisioneros. Por cada uno había que pagar una crecida
suma de dinero, y los Padres Trinitarios iban de ciudad
en ciudad y de campo en campo consiguiendo con qué pagar
el rescate de los pobres esclavos.
San Juan de Mata tuvo que sufrir
mucho por parte de los mahometanos que le tenían mucha
antipatía por los sabios consejos que les daba a los
esclavos cristianos para que no se dejaran quitar su
santa religión.
Un día en que Juan volvía del
Africa con 120 prisioneros cristianos que había
libertado de la esclavitud de los musulmanes, un grupo de
piratas mahometanos asaltó su barco, destruyó el timón
y rasgó las velas (telas por las cuales el viento
empujaba la embarcación). Los pasajeros creyeron que
iban a naufragar en el mar, pero el santo hizo unas
nuevas velas uniendo los mantos de todos ellos, y se puso
a rezar, y así sin timón, pero lleno de confianza en
Dios, y suplicando que Nuestro Señor hiciera de piloto,
y colocándose en la proa del barco con un crucifijo en
las manos, logró tener un próspero viaje y
desembarcaron sanos y salvos en Ostia (Italia).
Los últimos años los pasó en
Roma dedicado a la predicación y a conseguir ayudas para
los pobres y murió santamente en el año 1213.
Este santo se preocupó siempre de
ocultar los hechos más admirables de su vida. El
cumplía aquel antiguo principio: "Hay que amar el
permanecer oculto y el no ser conocido".
Un religioso de su comunidad, el
Padre Juan Gil, recató en 1580 a Miguel de Cervantes,
autor del Quijote, que estaba preso de los musulmanes
desde 1575.
En el año 1660 la Santa Sede
autorizó el culto a San Juan de Mata, y hoy en día son
muchos los que en el mundo entero siguen recibiendo de
Dios el mismo llamamiento que él recibió del cielo: ir
a ayudar a los que sufren en cárceles y prisiones.
Jesús prometió que en el día del
Juicio Final dirá a muchos de los que estarán a su
derecha: "Venid benditos de mi Padre, porque cuando
Yo estuve preso me fuisteis a ayudar. Todo lo que
hicisteis con los demás aun con los más humildes, a Mí
me lo hicisteis" (S. Mateo 35,40).
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