Seguridad, un valor familiar

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Seguridad, un valor familiar

La Seguridad es un valor con muchas facetas y que abarca muchos ámbitos, además del de la familia, que es el que veremos en esta nota.

La familia nos hace sentir apoyados, seguros ante las fuerzas (a veces temibles) que están a nuestro alrededor. La familia es el lugar donde podemos ser nosotros mismos, donde no tememos temor de que no nos acepten, donde sabemos que, al final, siempre nos perdonarán. Es el lugar donde valemos por ser miembros de la familia, no por lo que tenemos o lo que damos.

Claro, esto se da en la medida en que la familia viva otros valores, como la unidad, el amor, la solidaridad, que ya hemos mencionado en estas notas. Una familia donde esos valores no tienen un alto lugar en la jerarquía, es una familia que no da seguridad a sus miembros. Cuando el valor más importante es el económico o el bien personal, relegando los demás valores a un lugar de menor importancia, ocurre probablemente todo lo contrario: la familia es la primera en generar actitudes inseguras en sus miembros, actitudes que se reflejarán en todos los aspectos de la vida del miembro de esa familia.

Como ocurre con todos los valores, en este caso se puede incurrir en fallas por exceso o por defecto. Un aprecio exagerado por la Seguridad que da la familia, conduce a situaciones de dependencia, donde sus miembros no se desarrollan plenamente por temor a los “de afuera” es decir, de los que no forman parte de su familia. Esta situación, por cierto, se da mucho cuando las familias emigran a comunidades con mejor nivel de vida en lo económico o lo cultural. Esa actitud exagerada genera personas cerradas a la sociedad, puede crear situaciones de dependencia que llegan hasta al infantilismo y puede hacer, en ciertos casos, que algunos de sus miembros acepten situaciones de abuso, dominio o violencia por parte de otros miembros de la familia, por temor de perder ese bien de la Seguridad que perciben que no encontrarán fuera de la familia. Este fenómeno, que algunos especialistas llaman “familia amalgamada” no es tan raro como podría creerse.

También se dan, desgraciadamente, familias donde la burla cruel, el desprecio o hasta diversos tipos de abuso físico o psicológico, generan miembros temerosos e inseguros, que enfrentan al mundo con gran temor, temor que muchas veces se refuerza y hace real por las propias condiciones de inseguridad de la persona.

La situación equilibrada, como siempre, está en un justo medio. Las familias debemos buscar, sobre todo para los hijos pero también para los demás miembros del grupo familiar, que este sea el lugar donde tenemos la certeza de ser amados por ser quienes somos, donde se nos querrá y se nos perdonará siempre, en donde podemos contar que a todos les preocupa nuestro bien. Esta seguridad, sobre todo en los niños, es uno de los mejores patrimonios que los padres les podemos dejar. Ese sentido de su propia valía, la seguridad en sí mismos, el sentir que hay un lugar donde son amados y apreciados, hace que sean mujeres y hombres recios, firmes en sus convicciones, útiles a la sociedad y a las familias que formarán más adelante. Parafraseando el viejo dicho, detrás de cada gran hombre o mujer, casi siempre hay una familia que lo apoyó, lo nutrió, le hizo creer en sí mismo y en su valía. Pero esa seguridad no debe basarse en crear miedo a todos los demás, una paranoia que haga que no confiemos en nadie más, porque todos los que son ajenos a nuestra familia son de dudosa confiabilidad. Ese fenómeno, por desgracia muy frecuente en algunas familias, hace que sus miembros no se desarrollen en lo humano y, a veces, hasta en lo económico, ya que solo emprenderán negocios donde puedan incorporar a miembros de su familia.

La Seguridad, por cierto, es un valor que sube en la jerarquía de los valores familiares de los mexicanos. Si consideramos los cinco primeros valores, Unidad y Amor bajan den la jerarquía, mientras que Bienestar Económico y Seguridad aumentan su importancia y Solidaridad se mantiene. Ojalá sepamos encontrar en este, como en otros casos, un equilibrio que nos enriquezca como sociedad.