Ser padre es...

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En
una charla sobre Psicología Infantil impartida a un grupo de padres
adoptivos, surgen típicamente preguntas en la audiencia que reflejan la
preocupación de estos por sus hijos: ¿Cómo evitar que resulten
dañados por palabras hirientes? ¿Qué decirles? ¿Qué respuestas hemos de
darles para que se defiendan de posibles agresiones verbales de sus
compañeros? ¿Cómo debemos prepararlos para responder a provocaciones
como "¡al cabo tú eres adoptado!" o peor... "¡tú eres recogido!"?

¿Cómo evitar que los hijos sean víctimas de tales agresiones?, ¿cómo prevenirlas?

Definitivamente en este mundo complejo, los hijos pueden ser
rechazados, despreciados, ridiculizados o incluso agredidos física o
verbalmente por otros niños. ¿Qué hacer?

¿Qué pienso de mi hijo?

Lo que pensamos de nuestros hijos y de nosotros como sus padres,
determinará la forma en cómo nos comportamos con ellos, la cual
influirá en el concepto que ellos desarrollen de sí mismos y su manera
de enfrentar las dificultades que les presenta la vida.

La mayor parte de las personas pensamos que los hijos adoptivos
están en desventaja en relación con los niños que viven con sus padres
biológicos. Por otra parte, algunos padres adoptivos tienden a
percibirse a sí mismos como sustitutos de padres, es decir, no se
consideran los padres reales de sus hijos.

Este es un gran error que nuestra sociedad ha arrastrado por mucho
tiempo y que ha dado lugar a angustias, inseguridades, preocupaciones,
engaños, y sobreprotecciones por parte de los padres adoptivos.

No pobretear

¡Pobrecito, es adoptado!, tendemos a pensar y entonces lo tratamos con excesiva benevolencia, tratando de compensar su desfortuna. No nos damos cuenta de que con nuestro pobreteo lo minimizamos y en nuestra confusión perdemos de vista algo sumamente importante:

1. Todos los seres humanos son el resultado de la unión de un hombre y una mujer (padres biológicos).

2. La unión de un hombre y una mujer puede o no tener la intención de traer hijos al mundo.

3. La intención de ser padres, de formar una familia, tiene que ver
con una dimensión humana que no puede reducirse a una función
biológica. La función de reproducción que nos convierte en padres (con
minúscula) a nivel biológico, es compartida con otros seres vivos
(animales).

En cambio, la intención de ser Padres (con mayúscula), el deseo de
comprometerse en el cuidado, protección y formación de los hijos, tiene
que ver con una dimensión exclusiva del ser humano.

4. La verdadera Paternidad se inicia cuando la pareja entra en
relación con el hijo. Es él quien transformará la relación de dos
personas en una relación familiar. En otras palabras, son los hijos
quienes convierten en padres a los adultos, como decía cierto autor: No es que los padres enseñemos a nuestros hijos, son ellos quienes nos enseñan a ser padres.

5. En síntesis, el ser padre y madre biológicos no convierte a nadie automáticamente en Padre
en el sentido más amplio de la palabra, puesto que no todas las
parejas, incluyendo tanto a los padres biológicos como a los adoptivos,
están preparadas para relacionarse con un tercer elemento y formar una
familia.

Algunas parejas que tienen la posibilidad de ser padres biológicos,
no están preparadas para convertirse en Padres, en cambio, algunas
personas que no pueden concebir hijos, están excelentemente preparadas
para todo lo que implica la relación de Paternidad.

6. Ser Padres es un compromiso libremente elegido que se prolonga
mucho más allá de la concepción, el embarazo y el parto. Es un
compromiso que, si bien implica esfuerzos, preocupaciones y
contrariedades, también brinda un sinfin de satisfacciones, incluyendo
la oportunidad de ser papá y mamá.

7. Los padres adoptivos no son sustitutos de nadie. Son ellos y
sólo ellos quienes cuentan con la disposición necesaria y la capacidad
para entrar en relación con uno o más hijos.

8. No se puede llamar de otra manera a los padres biológicos, en
cambio, si puede considerarse bajo otro enfoque, tanto a los padres
como a hijos adoptivos:

* Los adoptantes son los verdaderos padres en tanto cumplan con el compromiso de la Paternidad.

* Los adoptados, son... ¡los hijos afortunados!, al contar con una
pareja maravillosa que la vida dispuso de manera particular para ellos.
Son tan únicos y especiales como cualquier otro niño, y serán felices
en la medida en que todos aprendamos a ver la adopción como una manera
diferente (ni mejor ni peor) de ser Padres.