Si no siento a Dios, ¿será porque me equivoqué de camino?

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Si no siento a Dios, ¿será porque me equivoqué de camino?

Margarita pregunta:

Padre,

Estoy haciendo un proceso de discernimiento vocacional con unas hermanas. Yo me imaginaba que al hacer esta experiencia, iba a estar más cerca de Dios que nunca, pero realmente parece que sucede justo lo contrario.

Antes me resultaba fácil orar y encontrarlo. Ahora parece que me topo con un muro. Es como si Dios me hubiera abandonado. ¿Será que me equivoqué al hacer esta experiencia vocacional y Él no está contento con ello?

Estimada en Cristo, Margarita,

Entiendo que tu situación de experimentar la aparente lejanía de Dios puede ser muy dolorosa. Pero recuerda que tenemos que distinguir entre lo que sentimos y las cosas que conocemos y queremos. Los sentimientos realmente no dependen mucho de nosotros: brotan espontáneos. En cambio, nosotros podemos optar por algo o por alguien ejerciendo nuestra libertad.

La experiencia por la que pasas es común. Dios es muy buen pedagogo y no quiere que nos apeguemos a sus dones, sino que sólo Él sea nuestro tesoro. Por ello, a veces conquista al alma con consuelos esprituales en la oración, pero luego, para hacerla madurar en el amor, le quita estos "caramelos espirituales" para que siga caminando por Dios y no por los caramelos.

¿Qué hacer en esta situación? No seguir a los sentimientos, que son engañosos, sino esperar a que haya serenidad espiritual y, entonces sí, sin condicionamientos, ejercer nuestra libertad y optar por la voluntad de Dios, sea cual fuere. En tiempos de tormenta nunca es bueno cambiarse de barco: tú tampoco te cambies de la decisión tomada hasta no estar en una actitud de paz y serenidad.

Por otra parte, Dios sabe qué es lo que más te conviene. Por ello, pídele que, si es lo que te hace un mayor bien y te permitirá amarlo más a Él, que te quite la sequedad. Y si lo que más necesitas es la sequedad, pídele incluso que te mantnga en ella y te sostenga con su gracia.

Con esa actitud, y la cercanía de tu confesor o director espiritul, podrás pasar esta prueba. Una cosa sí puedes tener cierta: el que es generoso, nunca se equivoca.