La SOPA que cocina el congreso americano, ¿un avance o retroceso de la libertad de expresión?

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Imaginémonos que un día Google desaparece de la red, ni rastro de la compañía y sus herramientas diarias de trabajo. Ese mismo día se esfuma de la red Yahoo, Twitter, Facebook, Amazon, PayPalm, y otras tantas compañías  que lideran el mundo cibernético. Sería una locura y crisis para millones de los usuarios que existen alrededor del orbe.  Lo peor es que esto podría cumplirse y transformarse en una de las más terribles pesadillas en la historia de la web.

 

Todo se remonta al pasado mes de noviembre de 2011, cuando se dio a conocer la iniciativa que el  Congreso de Estados Unidos analizaría un proyecto de ley llamado SOPA (Stopping Online Piracy Act). La iniciativa propone bloquear los sitios que ofrezcan sin permiso contenido protegido por derechos de autor, deteniendo así la piratería online.

 

"Para poner en marcha una legislación que protege a los consumidores, negocios y empleos de ladrones extranjeros que roban la propiedad intelectual de EE.UU., continuaremos reuniendo a representantes de la industria y miembros (del Congreso) para buscar formas de combatir la piratería en línea", dijo el legislador republicano Lamar Smith, principal autor de la iniciativa en la Cámara de Representantes.

 

El proyecto de ley goza de un amplio apoyo del sector de entretenimiento, empresas farmacéuticas, y publicaciones, entre otros grupos que buscan combatir la piratería en Internet.

 

Por otro lado, las compañías que se oponen suponen grandes cambios en el funcionamiento de sus páginas y portales, si esta ley es aprobada. Así, estas compañías buscan una respuesta que logre boicotear la decisión del Congreso.

 

La primera respuesta que ya circula por los medios es la supuesta “Opción Nuclear”, una iniciativa que trataría que todas las webs de los magnates cibernéticos  y sus servicios online dejarían de funcionar 24 horas con el único fin de concientizar a los usuarios de Internet y los que intentan aprobar SOPA del peligro que conlleva. 

 

Entre las compañías encontramos grandes conocidos como: Google, Yahoo!, Facebook, Foursquare, Twitter, Wikipedia, Amazon, Mozilla, AOL, eBay, PayPal, IAC, LinkedIn, OpenDNS, Zynga, las cuales, según se estipula, se unirían para tener el Blackout day, es decir un día sin Internet. Esta jugadita sería arriesgada y conllevaría unos costos seguramente millonarios, pero según ellos es una vía final, tal y como la estarían viendo, por elevar el altavoz de denuncia contra SOPA.

 

Otro de los propósitos de los fanáticos cibernautas es crear en medida extrema, satélites propios y enviarlos al espacio, para así evitar las leyes terrestres. De nuevo aparece ese deseo insaciable de libertad, de una Internet libre de barreras y censuras, y aquí llegamos al punto. Internet es una gran herramienta y al tener una estructura oficial podría ser más eficaz no sólo en el tema de tiempo o derechos de autor, sino organizacional. La internet actual es una maraña desorganizada de páginas sin orden, ni juicio, que para un novato o desconocedor del tema sería el mejor camino para perderse.

 

¿Qué es lo bueno de Internet, entonces? A favor, puede indicarse que podemos convertirnos en eruditos. Tenemos a nuestra disposición la consulta directa de libros, artículos, bibliotecas del mundo entero. Podemos leer las obras completas de autores de todos los tiempos en las principales lenguas del mundo. En términos generales, de hecho está a nuestro alcance satisfacer la curiosidad sobre cualquier tema. La información puede ser abundante, asequible, diversificada e ilimitada.

 

Por otro lado, cuando se rompen todas las barreras y hay un estropicio cibernético por la multiplicidad de datos, puede producirse una saturación y hasta hartazgo de información. Su consecuencia sería la falta de profundidad. Si la persona no posee previamente una cultura que le permita ordenar, estructurar, la desorientación será completa.

 

Muchos están a favor y otros en contra de la ley. Es hora de decidirse por una Internet organizada y legal, sí, pero de la cual el hombre pueda beneficiarse y no hacerse esclavo. Un internet donde las cosas se lleven de la mano de la honestidad y no de un vandalismo revolucionario, que sólo busca el quebrantar reglas por el simple hecho de quebrantarlas. Sin embargo, tampoco es el caso de crear una maraña inescrutable de reglas, restringiendo internet para un tipo exclusivo de personas  dominada por administradores que deciden quién o quién no tiene acceso a cierta información.

 

Crear, pues, una política internacional para controlar los contenidos de Internet es algo que va a tomar más tiempo y análisis. En efecto aplicar una ley como la actual en el congreso americano, podría ser útil por un tiempo, pero la necesidad e intereses de muchas personas que no tienen la capacidad económica o el fácil acceso, hará que estos busquen nuevos medios para volver a obtener sus contenidos de manera libre y sin costo.

 

Es verdad que nadie tiene el derecho de robar la propiedad intelectual americana, pero si se quiere aplicar una ley internacional se deberá tener en cuenta los derechos de otros países, que por no contar con mucho dinero, son simplemente pisoteados y manipulados con la excusa de “espionaje en bien de la humanidad”. Este tema es un largo camino a recorrer y sólo se comenzará a ver la luz, cuando se logré respetar el espacio del otro no por motivos económicos, políticos o mercantiles, sino por ver en el otro una persona con dignidad que tiene un espacio propio y privado.