La superpoblación desde otro punto de vista

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A fin de evitar el colapso de un planeta cada vez más poblado y explotado es indispensable —dicen algunos— una profunda transformación de los modelos culturales dominantes, pasando del consumismo desenfrenado de las opulentas sociedades occidentales a una nueva sostenibilidad y «decrecimiento feliz», es decir, una iniciativa que prevé la disminución de los consumos simultáneamente a la demográfica. Es lo que se deduce de la lectura de la relación del   Worldwatch Institute de hace un año, en la que se volvía a hablar de explosión demográfica global, ya presentada como el origen de todos los males.

Según esta propuesta, Occidente debería cargar con el grave peso de una reducción de los consumos, y en cambio solicitaría a los países emergentes una ‘moderación’ de su demografía. Occidente en este ámbito ya ha dado su parte, es lo implícito. De hecho, si se pregunta a cualquier pareja italiana por qué no tiene hijos, la respuesta en general es siempre la misma: «¡Es imposible! No podemos permitírnoslo». Pero si fuera a la India, por ejemplo a Bangalore —donde gran parte de la población vive en míseras construcciones sin agua, pero a pesar de ello sigue procreando una media de dos a tres niños por núcleo familiar—  vería las cosas desde otro punto de vista.

Estos niños, en efecto, no están destinados a una vida de privaciones y humillaciones. Para nada. Con impecables uniformes se los encuentra por la mañana dirigiéndose a la escuela con enormes mochilas a la espalda llenas de ‘cultura’, y no de  miseria. Entonces, se diría que nadie les ha enseñado todavía aquella palabra, y lo que de ella deriva. Son más bien ‘sencillos’. Se los ve jugando cricket con un bastón recogido por la calle y una pelota de caucho, no de cuero, mientras hacen saltos mortales para esquivar cabras, vacas y sus enormes excrementos. Son la prueba viva de que, también sin iPhone y sin motocicleta, la vida es digna de  vivirse.

¿Qué significa overpopulation? Gigantismo, crecimiento excesivo. Si por gigantismo pensamos en un crecimiento enorme, por ejemplo la hipertrofia de una extremidad, es fácil intuir la desgracia que puede derivar para la salud de todo el organismo, pero si en cambio pensamos en el gigantismo que afecta a algunas personas llevando a un incremento mucho más allá de la media, pero proporcionado, de todos los órganos del cuerpo, entonces podemos encontrarnos no ante una discapacidad, sino incluso ante una ventaja.

Por tanto, surge entonces el pensamiento de que puede existir en alguna parte del mundo muy restringida un crecimiento ‘enorme’ de población y, por eso, para seguir el paralelismo, nocivo para un sano y equilibrado desarrollo y mantenimiento no sólo de la misma sino de todo el planeta. Bien. ¿En qué lugar del mundo ocurre todo esto? Los expertos señalan a propósito siempre y únicamente dos partes del mundo: el África subsahariana y Asia. Esto gigantismo morboso ocurriría, por ejemplo, en India y en China: indiscutiblemente los países más poblados de la tierra, con más de un mil millones de habitantes cada uno. Sin embargo Europa, ¿cuántos habitantes ‘hospeda’? Las estimaciones, incluyendo Turquía, hablan de más de 850 millones de habitantes. ¿Por qué entonces, cuando se habla de superpoblación, se hace referencia a India y a China y no al continente europeo? Se dirá que lo que cuenta es la densidad poblacional. Bien. China tiene una densidad equivalente a casi la mitad de la de Alemania. Alguien defenderá que India es el verdadero problema. Es verdad, su densidad es un tercio más grande que la alemana pero sustancialmente análoga a la japonesa.

En suma, cuando se habla de superpoblación, ¿de qué se está hablando? Quizá de las previsiones de crecimiento futuro y de la tasa de natalidad. La India tiene una tasa de natalidad de 2.6; los Estados Unidos,  2.1. ¿Esta es toda la tragedia? ¿Un mero medio punto de fertilidad adicional? Porque ni siquiera vale la pena mencionar a China: gracias a la ‘planificación de crecimiento’, languidece a un mísero 1.7, ni siquiera suficiente para el recambio generacional.

Y aún así, tanto en India como en China no se hace más que hablar de superpoblación. Me pregunto de qué superpoblación están hablando. Quizá el problema no es el ‘gigantismo’ demográfico y nunca lo ha sido, ni siquiera en el lejano año 1968 cuando el best seller “The Population Bomb” sacudió las conciencias de millones de personas previendo catástrofes planetarias. Nada de esto ha acontecido. Tal vez el punto no es detener el crecimiento, sino a lo sumo ‘cómo’ seguir creciendo. Buscar un desarrollo que no privilegie a una parte sino al todo, transformando lo que los ‘doctores’ predijeron como una malformación-catástrofe en un éxito global de especie.