Tener siempre al Papa en nuestras oraciones. Habla el hermano del Papa

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Tener siempre al Papa en nuestras oraciones

Habla el hermano del Papa

1) Para saber

Hace días el hermano del Papa, Monseñor Georg Ratzinger, concedió una interesante entrevista en donde decía que el modo más útil de ayudar a su hermano es orar por él. En esta ocasión parece oportuno conocer sus palabras.

Joseph Ratzinger y su hermano Georg fueron ordenados el mismo día, el 29 de junio de 1951. Monseñor Georg explicó que ahora su hermano, tiene sobre sus hombros un grave peso, pero que a pesar de ello tiene la certeza de no estar solo y de sentirse «sostenido por toda la Iglesia, por todos sus hermanos, por todos los fieles».

Siguió diciendo que su hermano «sabe que muchísima gente ora por él y sabe que tiene un ángel de la guarda y también la protección de Dios, que lo eligió para esta tarea».

2) Para pensar

Es grande el poder de la oración y un relato nos puede ayudar a pensar en ello.

En una ocasión un misionero estaba colaborando en un pequeño hospital en África. El tenía que trasladarse a través de la jungla para conseguir medicamentos y dinero que le era enviado desde los Estados Unidos.

En un traslado, encontró a dos hombres que peleaban. Uno de ellos huyó y atendió al otro herido.

Días después, se le acercó aquel hombre que había atendido, quien le dijo: "Vengo a que me perdone. El día que usted me atendió de mis heridas, algunos amigos y yo le seguimos hacia la jungla, y teníamos planeado matarle por su dinero. Pero cuando íbamos a atacarle, vimos que su tienda de campaña estaba rodeada por 16 guardias armados. Nosotros sólo éramos cuatro, así que decidimos retirarnos".

El misionero, riendo, le contestó: "Eso es imposible, siempre viajo solo". El hombre insistió: "No señor, yo no fui el único que los vio. Mis amigos también, y contamos el mismo número de guardias. Estábamos asustados. Por eso no lo atacamos. Cuando regresaba, uno de ellos me atacó como castigo por no haber conseguido nada. Fue cuando nos encontró y vio huir al que me golpeó. Espero que usted me pueda perdonar." El misionero lo perdonó y se quedó pensativo.

Varios meses después, el misionero, ya en Estados Unidos, asistió a una iglesia en Michigan donde contó sus experiencias en África, incluyendo la curiosa historia de los 16 guardias y les dijo el día que sucedió.

Uno de los asistentes de la comunidad, interrumpió al misionero y le dijo algo que dejó a todos los asistentes atónitos. "Nosotros o nuestros ángeles estuvimos ahí con usted en espíritu. En esa fecha yo llegué a la iglesia y sentí la urgencia de orar por usted. La urgencia fue tan grande que llame a otros para que oráramos. Ahora ellos están aquí para atestiguarlo.

Les pidió a todos los que habían orando por él ese día, que se pusieran de pie. Uno a uno lo hizo. El misionero los contó y el número exacto fue de 16 hombres. Toda la comunidad quedó enmudecida y dando gracias a Dios.

3) Para vivir

Confiemos más en el poder de la oración, pues es Dios el que la hace poderosa.

En el tiempo de Adviento que comienza podemos fomentar nuestras oraciones, acudiendo a la intercesión la Santísima Virgen María, rezando especialmente por el Papa como nos lo aconseja su hermano.