Tengo miedo al sacerdocio, ¿es normal?

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Tengo miedo al sacerdocio, ¿es normal?

Antonio pregunta:

Muy querido Padre,

Desde hace tiempo siento que Dios me está llamando a ser sacerdote, pero me da miedo. ¿Es normal que esto suceda?

Muchas gracias por su respuesta.

Muy estimado Antonio,

Muchas gracias a ti por tu pregunta. Creo que podemos echar un vistazo a los ejemplos de llamados que hace Dios para darnos cuenta de que es muy fácil tener una primera reacción de temor. Piensa, por ejemplo, en Moisés, quien estuvo tratando de convencer al Señor que él no era el indicado porque era tartamudo... o en Jonás quien subió a un barco para no ir a Nínive y Dios envió un pez para que lo llevara a cumplir su misión... o en Simón Pedro, quien ante el llamado de Cristo responde "apártate de mí porque soy un pecador". Incluso la Virgen María experimentó un cierto temor ante el anunció del ángel.

Pero en todos los casos la respuesta de Dios es clarísima: "No tengas miedo". Se lo dice a los apóstoles reunidos en el cenáculo, se lo dice a Jeremías que se queja de ser un muchacho, se lo dice el ángel a María, se lo dice a Pedro después de la pesca milagrosa...

Por lo tanto, es muy normal que ante un llamado de Dios como el sacerdocio nos pueda entrar algo de temor: es un don demasiado grande. Pero no debe ser el temor lo que prevalezca, sino la confianza en Dios que me llama, que, como a Abraham, me pide que "salga de mi tierra y vaya a la tierra que él me mostrará". Es, en definitiva, hacer un acto de confianza en Dios, que es mi Padre.

Te invito, por lo tanto, a no tener miedo, sino a confiar mucho en Jesucristo que te ha querido distinguir con un llamado. La única respuesta digna es la de al generosidad. "Señor, tú sabes de qué barro estoy hecho, pero si tú me llamas, yo me lanzo".

Puede ayudarte mucho el abrirte con un sacerdote de confianza, para que él te oriente y te diga cómo vencer tus temores, pero, sobre todo, para conocer la voluntad de Dios.

Incrementa también tu cercanía a María y a los sacramentos, seguro de que ahí encontrarás la fe y la fortaleza para "hacer lo que Él te diga", sin temores, sino con plena confianza.

Cuenta con mis oraciones.