Tiempo Pascual

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Tiempo Pascual

Con el domingo de Resurrección comienzan los cincuenta días del tiempo pascual, que hemos de ver como un gran domingo, como un único día festivo, que se concluye en Pentecostés.

El período pascual es el tiempo favorable para el fortalecimiento dela fe en el Señor Resucitado y el testimonio de los cristianos. Los nuevosbautizados se incorporan a la Iglesia y son promesa de fecundidad apostólica. Los que hemos renovado nuestras promesas bautismales recibimos un nuevo impulso, que nos ayuda a sentirnos evangelizadoresy misioneros por la fuerza que brota de la resurrección del Señor.

La cincuentena pascual es el tiempo más apto para profundizar enlo que somos los cristianos por nuestra plena comunión con Cristoresucitado, en nuestra identidad cristiana y eclesial. Hemos nacidodel agua y del Espíritu, es decir de la Pascua de Jesucristo, por lafuerza irresistible del Espíritu, que continuamente anima y mantieneunida a la Iglesia.

La solemnidad de la Ascensión celebra la exaltación gloriosa deJesucristo, que pone fin a su manifestación en la tierra.

El domingo de Pentecostés concluye las fiestas de Pascua con laefusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia apostólica, reunida en oracióncon María, la Madre de Jesús.

"Es propio de la fiesta pascual que toda la Iglesia se alegre por el perdón de los pecados, que ha tenido lugar no sólo en aquellos quehan renacido por medio del santo bautismo, sino también en aquellos que desde hace tiempo son contados entre el número de los hijos adoptivos de Dios" (San León Magno).

Los domingos de este tiempo han de ser considerados y llamados"domingos de Pascua" y tienen precedencia sobre cualquier fiestadel Señor y cualquier solemnidad. Las solemnidades que coinciden con estos domingos han de trasladarse al lunes siguiente. Las celebracionesen honor de la Santísima Virgen o de los santos que caen entre semana no pueden ser trasladadas a estos domingos (NUAL 5;23).

Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la octava de Pascua y se celebran como las solemnidades del Señor.